Canadá no quiere submarinos españoles… pero sí información clasificada del CNI
Navantia no ha logrado ser elegida por el gobierno de Canadá para construir doce submarinos que reforzarán la capacidad de vigilancia de la Marina Real Canadiense. Sin embargo, Canadá y España sí están estrechando lazos en otros ámbitos de la defensa y la seguridad.
- Esperanza Casteleiro, directora del CNI
- España, “un socio con ideas afines”
- Canadá no encargó a Navantia doce submarinos
Esperanza Casteleiro, directora del CNI
Fue un acto discreto, que se celebró en Madrid, pero al que apenas se le ha dado eco. El embajador de Canadá en España, Jeffrey Marder, y la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro, firmaron hace unas semanas un acuerdo entre los dos gobiernos.
Se trata de un Acuerdo General de Seguridad de la Información (General Security of Information Agreement). Por parte de España lo firmó Casteleiro, debido a que el secretario de Estado-director del CNI es la Autoridad Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia, y de ella depende la Oficina Nacional de Seguridad (ONS), encargada de vigilar que se cumplen las normas de protección de la información clasificada.
Estos acuerdos suelen firmarlos dos gobiernos u organizaciones para acordar el intercambio de información clasificada. Con ese objetivo, se homologan los niveles y requisitos de protección de la información clasificada, para que ambos países puedan tener la tranquilidad de que, si se envían documentos sensibles, estarán protegidos al mismo nivel que en su propia administración.
España, “un socio con ideas afines”
España y Canadá mantenían un acuerdo provisional “no vinculante” en este ámbito desde 2011. Ahora, con la firma del Acuerdo General de Seguridad de la Información por parte de la directora del CNI, se establece un marco para el intercambio de información clasificada que ya sí es jurídicamente vinculante para ambos gobiernos.
El gobierno de Mark Carney (que sustituyó a Justin Trudeau) ha destacado que este acuerdo va a fortalecer “el compromiso de Canadá con España, un socio con ideas afines y aliado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”, a través de una mayor cooperación en materia de defensa.
Un punto relevante es que con este acuerdo las empresas canadienses tendrán más fácil optar a contratos en España: “Ampliará mercados y mejorará la competitividad de la industria canadiense para los contratos españoles”, “proporcionará un vehículo para que Canadá acceda a la fuerza laboral especializada española y a las tecnologías clasificadas españolas” y “proporcionará el marco para el intercambio de información clasificada con España, incluida la inteligencia de defensa, así como información operativa sensible y datos técnicos relacionados con los sistemas de armas.”
El gobierno de este país presume, se enorgullece, “de ser un socio fiable y de confianza para España. Esta relación es clave, ya que trabajamos juntos para afrontar los desafíos globales, mejorar la seguridad y hacer crecer nuestras economías. De cara al futuro, modernizar las prácticas de contratación pública sigue siendo una prioridad para garantizar la transparencia y la equidad para todos los canadienses. La firma de este acuerdo demuestra el compromiso de Canadá con la protección de la información gubernamental sensible y la estrecha colaboración con sus aliados europeos”.
Canadá no encargó a Navantia doce submarinos
Todos estos compromisos de “mayor cooperación en materia de Defensa” y de facilitar la participación de empresas canadienses en licitaciones de contratos públicos en España llegan poco después de que el mismo Gobierno de Canadá no eligiera a Navantia para su programa de construcción de submarinos.
Canadá va a encargar doce nuevos sumergibles, un proyecto que ronda los 100.000 millones de dólares canadienses.
Como ha hecho en otros países que buscan aumentar su flota de submarinos (India, Países Bajos, Polonia, Filipinas), Navantia presentó una oferta a ese concurso. Ofertó el S-80 que ya está construyendo en Cartagena para la Armada española.
Pero el gobierno canadiense finalmente se decantó por Thyssen Krupp Marine Systems (TKMS), de Alemania, y Hanwha Ocean, de Corea del Sur.