¿Por qué el submarino S-80 español no gana contratos en el extranjero? Algunas claves

Canadá ha sido el último país en cerrar la puerta al submarino S-80. Navantia había presentado su candidatura a construir doce submarinos para la Marina Real del país norteamericano, pero una empresa alemana y otra surcoreana ganaron el concurso. No es la primera vez.

Navantia impulsa la venta del S-80 (Firma: Martín C. / Europa Press).
  1. Navantia intenta exportar el submarino S-80
  2. Estrategias de exportación de Navantia
  3. Ventajas del S-80 respecto a la competencia
  4. Desafíos del sistema AIP
  5. Estado actual del programa S-80
  6. Perspectivas de exportación

Navantia lleva años empeñada en tratar de exportar el submarino S-80, el modelo que renovará la Flotilla de Submarinos de la Armada, que ha ido jubilando los viejos S-70.

Estrategias de exportación de Navantia

Mientras en el astillero de Cartagena iba construyendo los submarinos para España, la empresa naval propiedad del Estado ha tratado de ‘venderlos’ en numerosos países, allí donde sus gobiernos y marinas estaban buscando contratar la construcción de nuevos sumergibles.

 

Navantia ha desarrollado campañas intensas para intentar presentar las ofertas más atractivas en países como India, Países Bajos, Filipinas, Canadá, Polonia...

Una de sus estrategias ha sido aliarse con empresas locales, propias de esos países, y presentarse con ellas a esos concursos. Eso traslada el mensaje al gobierno respectivo que el contrato no sólo beneficiará a la empresa española, sino que también tendrá un efecto positivo en empresas, y por tanto en trabajadores de su propio país.

Ventajas del S-80 respecto a la competencia

En la web que diseñó específicamente para promocionar su oferta en Canadá, Navantia destacó ese aspecto respecto a sus competidores, “en particular el KSS-III de las surcoreanas Hanwha y Hyundai”:

-- “A diferencia de la propuesta coreana, que requeriría entregas iniciales de astilleros asiáticos, el plan español incluye una amplia transferencia de tecnología y la participación industrial de empresas canadienses, lo que podría generar beneficios económicos a largo plazo”.

Navantia presentó el S-80 como el submarino en operaciones más avanzado de la OTAN: “Diseñado y construido íntegramente en España, el buque está equipado con un sistema de propulsión independiente del aire (AIP) de tercera generación que le permite operar sumergido durante largos periodos sin emerger. Esta capacidad mejora drásticamente su capacidad de supervivencia y eficacia en entornos de alta amenaza”.

Desafíos del sistema AIP

Ese sistema AIP es una de las grandes novedades, uno de los puntos fuertes que Navantia y la Armada destacan para valorar el salto tecnológico que supondrá la entrada en servicio de los cuatro submarinos S-80.

El problema es que el AIP no está aún en servicio. El submarino S-81 ‘Isaac Peral’, el único que ya está en servicio en la Armada, no incorpora ese sistema que gracias al bioetanol embarcado obtiene electricidad capaz de cargar las baterías.

 

El sistema de propulsión independiente del aire permitirá mantener el submarino en inmersión mucho más tiempo que cualquier sumergible convencional.

Al poder estar más tiempo sumergido, sino tener que emerger a la superficie, el submarino gana en capacidad furtiva, que es precisamente la gran baza que ofrecen los submarinos en las operaciones navales: permanecen sumergidos, incluso a grandes profundidades, para evitar ser detectados por las marinas adversarias y poder actuar con mayor libertad.

Ni el S-81 ni el S-82 ‘Narciso Monturiol’, que va a ser puesto a flote próximamente, han salido del astillero de Navantia con el AIP. Se les instalará cuando en unos años tengan que pasar la gran carena.

El primero en contar con el sistema de propulsión independiente del aire será el S-83 ‘Cosme García’, que ya se está construyendo pero al que le quedan aún años antes de que pueda ser botado.

Por tanto, el AIP aún no es un “sistema probado”. Ese concepto es clave en los concursos internacionales en los que un gobierno busca ofertas de empresas para comprarles grandes sistemas de armas, con inversiones millonarias.

Los modelos nuevos, aún no probados en operaciones, misiones, despliegues e incluso conflictos, se encuentran en posición de inferioridad frente a los vehículos, aeronaves, buques... que llevan años en servicio en una o varias fuerzas armadas, y de los que por tanto hay datos sobre su desempeño real.

Cuando Navantia quedó apeada del concurso de la Marina Real de los Países Bajos para construir submarinos, desde la propia empresa naval española justificaron la derrota señalando que uno de los requisitos que habían planteado las autoridades holandesas era que el modelo de submarino que presentaran las empresas interesadas tenía que ser “un producto probado”.

Por entonces, en el año 2020, Navantia aún no había terminado de construir ningún submarino.

 

Estado actual del programa S-80

La situación ha mejorado desde entonces. El S-81 se ha entrado a la Armada, lleva meses navegando, incluso ha participado en un ejercicio naval en las Islas Canarias en el que tenía que disparar torpedos.

Aún así, los retrasos siguen lastrando el programa S-80. Del segundo submarino se ha retrasado la ceremonia de puesta a flote, que estaba prevista para julio, se retrasó a después del verano, y ya se apunta que será “inminente”.

Perspectivas de exportación

Navantia tampoco logró que India eligiera el S-80 para ampliar su flota de submarinos. Aún mantiene las opciones en Polonia, donde de nuevo compite frente a empresas de Corea del Sur, y en Filipinas.

metricool