¡Hacen falta más viviendas! Que nos las quitan de las manos

La vivienda en España se ha convertido en un problema sistémico, que no ha surgido de manera espontánea sino como consecuencia, y ésta es mi tesis principal, de una inacción evidente por parte de los poderes públicos, a todos los niveles (nacional, autonómico y local).

Desde 2008 se ha frenado la construcción de nuevas viviendas. Puede que en parte fruto de la experiencia que se vivió de descontrol, calificaciones irregulares y mucha corrupción a su alrededor. Tras esa dura experiencia se frenó a gran escala la promoción de viviendas, quizá porque estaba mal vista. Mientras tanto, nuestra sociedad cambiaba a un ritmo de vértigo con nuevas realidades (más inmigración, nuevos modelos de familias con más familias monoparentales y nuevos estilos de vida como los nómadas digitales, por ejemplo), todas ellas demandaban viviendas donde empezar a construir sus sueños. Con el paso de los años la demanda no ha parado de crecer, pero nuestro parque inmobiliario apenas ha podido seguir el ritmo.

Y, ¿qué pasa cuando la oferta no crece, pero la demanda es cada vez mayor? El precio sube. Donde antes había, por ejemplo, cuatro candidatos para comprar una vivienda, ahora hay diez y siempre hay alguien que está dispuesto a pagar más. Lo mismo pasa en el caso del alquiler.

Es un tema complejo, pero tampoco tanto. El diagnóstico es evidente: hacen falta más viviendas. Ya que mi tesis es que la responsabilidad es de los poderes públicos, comparto mi propuesta de solución: que liberalicen suelo, que agilicen los trámites para la aprobación de las promociones, que agilicen las dotaciones de servicios públicos para esas nuevas promociones, que se flexibilicen los reglamentos en materia de urbanismo dentro de las ciudades, y por favor, que reduzcan los impuestos en todo lo que tiene que ver con la construcción de nueva vivienda y con la compra-venta de vivienda de segunda mano. ¿Alguien se ha preguntado cuánto recaudan en impuestos las Administraciones Públicas con estas transacciones? En torno a los 25.000 mil millones de euros anuales. Esto supone casi un 5% de los ingresos del erario público. ¿Quieren las administraciones públicas ayudar a solucionar el problema de la vivienda? Aquí tienen un cajón del que pueden tirar. Otro día hablamos de la capacidad recaudatoria en general, y de lo que hacen después con todo ese dinero.

Por su parte, nuestro Gobierno, con su presidente a la cabeza, ha prometido entre mítines y proyectos casi 600 mil viviendas, pero no han construido ninguna. Lo único que han construido es un relato, uno más, para contarnos que los malos son los fondos de inversión y los multipropietarios, a los que hay que freír a impuestos. Para ello cuentan con la inestimable, pero no desinteresada, ayuda de medios de comunicación serviles, y ahora también de comunicadores como Carles Tamayo, a los que les financian “documentales” para enfocar el problema de una manera entre infantil y cómica, y sin un análisis crítico y profundo de la situación. Carles, me gustaban tus reportajes y me caías bien, ahora me sigues cayendo bien, pero se me ha caído un mito, te vendiste amigo.

El Gobierno sigue sin construir una sola vivienda. Ha aprobado políticas de todo tipo, muchas de ellas desaconsejadas por numerosos organismos tanto españoles como europeos. Resultado: el problema de la vivienda está mucho peor ahora que hace 8 años. Los hechos son los que son.

Si va a seguir sin construir una sola vivienda, porque se tarda mucho y probablemente señor presidente usted ya no lo vea, al menos que la política de alquiler, que sí es más inmediata, sea para incentivar al propietario a poner su casa en alquiler, no para amedrentarlo aprobando que el inquilino que no pague se pueda quedar en la casa, o que, si se la okupan tarde una media de entre 12 y 18 meses en recuperarla, destrozada y sin recuperar un solo euro de las rentas de todos esos meses. Quiero mencionar que, en España, el 92% de los propietarios son personas físicas, no malvados fondos de inversión.

Cuando uno hace políticas basadas en ideologías desfasadas, y en construir relatos tan simples y con tan mala intención como la altura intelectual de sus ideantes, pretendiendo enfrentar a los ciudadanos, el problema de fondo no se aborda y se queda sin resolver. Entonces llega el momento de buscar culpables y presentarse de nuevo como el solucionador, si es que se los ve venir.

Termino como empezaba, hacen falta más viviendas. Esto ya se hizo en otras épocas, cuando ciudades como Madrid y Barcelona recibían cada año casi 100 mil personas provenientes de otras provincias buscando una vida mejor. No hacen falta grandes inventos, ni los esperamos de ustedes a día de hoy, desafortunadamente. Sólo déjennos trabajar y soñar alto. Gracias.

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metricool