Marion Cotillard revela cuál es la única película que siempre le hace llorar
Una elección que emociona
Durante su paso por la iniciativa “armario de Criterion”, Marion Cotillard compartió su admiración por diversos títulos, entre ellos 'Hedwig and the Angry Inch', 'Fanfan, el invencible' y la obra de Agnès Varda. Sin embargo, fue al hablar de 'El gran dictador' cuando su emoción se hizo evidente.
La actriz, reconocida por su papel en 'La vida en rosa', describió la obra de Charles Chaplin como incomparable. “Es la más humana de todas. Es la más inteligente y conmovedora que he visto. Y cada vez que la veo, me conmueve igual, incluso aunque me la sepa de memoria”, declaró Cotillard.
Una obra que trasciende generaciones
Estrenada en 1940, 'El gran dictador' no solo marcó un antes y un después en la filmografía de Chaplin, sino que también supuso una crítica directa al ascenso del nazismo en Europa. Su mensaje, que mezcla humor con denuncia política, la convierte en una obra atemporal que sigue generando debate.
“Siempre me hace llorar incluso hablar de ella”, confesó Cotillard. “Es una obra maestra. Es la obra maestra entre las obras maestras”. Esta rotunda afirmación ha llamado la atención en redes y medios especializados, muchos de los cuales coinciden en la vigencia del mensaje de la película.
Reconocimientos y legado
Aunque fue nominada a cinco premios Oscar, 'El gran dictador' no logró llevarse ninguno. En aquella edición, el premio a mejor película fue para 'Rebeca', dirigida por Alfred Hitchcock. No obstante, la película de Chaplin ha quedado como una de las más influyentes del siglo XX.
Dónde verla hoy
Actualmente, 'El gran dictador' está disponible en las plataformas de streaming Movistar Plus+ y Acontra+, lo que facilita su acceso a nuevas generaciones que pueden descubrirla por primera vez.
Además, la colaboración de Marion Cotillard con Criterion ha contribuido a renovar el interés por este título, consolidándolo como un referente no solo del cine clásico, sino también del compromiso artístico frente a los totalitarismos.
Más de ocho décadas después de su estreno, la película sigue siendo un símbolo de resistencia, inteligencia y humanidad. Y para Cotillard, un testimonio emocional que permanece intacto cada vez que lo revive.
