Parecía un coche más, pero lo firmaron dos leyendas del motor
El Hyundai Coupé de 1996 se convirtió en un icono inesperado del mundo del motor, diseñado por Pininfarina y afinado por Porsche.
Ahora Hyundai ha llevado a cabo una restauración completa de un ejemplar original, retomando un modelo que muchos no tomaron en serio en su momento.
Origen inesperado de un deportivo asequible
En 1996 Hyundai lanzó al mercado un coupé deportivo que sorprendió por su estética. El diseño estuvo a cargo del estudio italiano Pininfarina, mientras que el desarrollo del chasis contó con asesoría técnica de Porsche. El resultado fue un vehículo atractivo, aunque accesible, que destacó en los 90 por su estilo más que por su potencia.
Este modelo, comercializado globalmente como Hyundai Coupé (también conocido como Tiburon o Tuscani), representó un salto en diseño para la marca surcoreana, entonces considerada económica.
Por qué muchos no le prestaron atención
A pesar de su estética destacada, el Coupé no sorprendía por prestaciones. Equipado con motores de origen Mitsubishi de entre 1.6 y 2.0 litros y versiones V6 de hasta 167 CV, las cifras no eran particularmente deportivas frente a sus rivales europeos o japoneses. El enfoque estaba en dotar al modelo de atractivo visual sin elevar el precio.
suspensión MacPherson fue ajustada con la colaboración de Porsche para aportar un dinamismo algo superior al habitual en la marca. Sin embargo, el Coupé mantuvo su carácter de deportivo asequible, lo que dificultó su posicionamiento en segmentos altos.
Generaciones y evolución
- Primera generación (RD; 1996‑2001): motores 1.6‑2.0 l de 105 a 140 CV. Diseño continuista con cambio en 1999 que añadió ópticas dobles tipo “cuatro ojos”.
- Segunda generación (GK; 2002‑2008): se añadió motor 2.7 V6 de 167 CV, mejoras estéticas y ligeras actualizaciones mecánicas. Lanzamiento en España en 2002.
La restauración que hace justicia
A finales de julio de 2025 Hyundai anunció la restauración completa —carrocería, interior, motor y llantas— de un Coupé original de 1996. El proyecto se realizó en Corea y el coche fue repintado en color amarillo, un tono característico en algunas unidades de época. Las llantas recuperaron su diseño original y elementos específicos como el logotipo “T” propio del Tiburon en lugar del emblema Hyundai convencional.
El motor restaurado fue uno de los de 1.6 litros con 114 CV o el 1.8 litros con 132 CV, ambos DOHC con inyección multipunto, cuyo rendimiento permitía alcanzar casi 200 km/h y un 0‑100 km/h en torno a 11 segundos.
Impacto y valor simbólico
Este Coupé nunca fue un superdeportivo, pero se ganó el corazón de una generación por su estética italiana, su tacto diferenciador frente a berlinas convencionales y su carácter aspiracional sin precio elevado. Su restauro oficial no solo revive un modelo, sino que reivindica la ambición de Hyundai por proyectos audaces en diseño.
Muchos recuerdan al Coupé como “el deportivo de los pobres”, pero con un legado que hoy se revaloriza al integrarse en los archivos de la marca y reflejar su evolución desde los 90 hasta sus actuales propuestas eléctricas y de alto rendimiento.
Hyundai Coupé de 1996 fue un experimento de estilo con toques técnicos de referencia. Aunque no destacó por sus cifras, su diseño perdura. La restauración oficial es una carta de amor a quienes valoraron su propuesta estética y también una forma de contar la historia de Hyundai como marca global en evolución.
Un vehículo que no fue tomado muy en serio en su época, pero cuya restauración demuestra que el legado puede estar en lo inesperado: estética, ambición y cultura automotriz popular.
