Política

Su apuesta es un gobierno de Arrimadas con Iceta como vicepresidente

Clemente Polo: “Cataluña entrará en recesión si vuelven los independentistas a la Generalitat”

Catedrático de Economía en la Autónoma de Barcelona, hace cuatro años pronosticó la Declaración Unilateral de Independencia y el encarcelamiento de los “golpistas”

Clemente Polo es un atípico catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es el adivino que en 2014 “profetizó” como escenario mas probable en Cataluña: la Declaración Unilateral de Independencia, la aplicación de artículo 155 y el encarcelamiento y procesamiento de los golpistas.

Lo hizo en su libro “La cuestión catalana II”, publicado en febrero de ese año por el Instituto de Estudios Económicos. Se puede comprobar mirando la página 77. No se conoce a ningún político, analista o periodista que tuviera este don de adivinación hace tres años. Solo por eso merece estar en las hemerotecas.

Es uno de los fundadores de Ciudadanos y de Regeneración Democrática, lo que le habilita para opinar con conocimiento sobre el panorama político actual.

Enviar a la oposición a los partidos independentistas

Clemente Polo considera imprescindible “enviar a la oposición a los tres partidos (ERC, CDC=PDeCAT y CUP) que han estado al frente del gobierno de la Generalitat.

Es imprescindible hacerlo, para restablecer la neutralidad de las instituciones de autogobierno “que los partidos secesionista han instrumentalizado para promover y financiar la secesión de Cataluña, subrepticiamente desde 1990 y abiertamente desde 2012”.

El catedrático es contundente: “Cataluña entrará en recesión si los secesionistas vuelven a la Generalitat”. Seguirá la fuga de empresas, tras las más de 3.000 que ya se han ido, y los golpes al turismo y la hostelería. Y más si vuelven los secesionistas al Govern y vuelven a “desatar las hostilidades contra el Estado”.

Arrimadas más Iceta

De confirmarse un casi empate entre Ciudadanos y Esquerra Republicana, como predicen las encuestas, Clemente Polo ve “lógico un gobierno presidido por Arrimadas, con Iceta de vicepresidente”.

“Permitiría recobrar la neutralidad de las instituciones de autogobierno, y empezar a gobernar con sentido común, anteponiendo los problemas de los catalanes a las obsesiones de sus líderes”.

Llegar a esta situación sería complicado. “Hay políticos en prisión, otros en busca y captura, y muchos golpistas deberán sentarse en el banquillo. La aritmética parlamentaria tampoco otorga una probabilidad elevada al gobierno entre Ciudadanos y PSC, incluso con el apoyo del PP”.

No solo eso. Las últimas encuestas anticipan un Parlament fragmentado, y arrojan dudas sobre el partido más votado. “Los líderes del bloque secesionista (ERC, JxC y CUP) están dispuestos a conjurarse, sobre la base de seguir con el proceso de secesión, aparcando sus discrepancias. Ciudadanos, PSC y PP no forman bloque alguno, y su argamasa carece de consistencia, más allá del respeto a la legalidad. Por último, aunque los comunes Colau y Domenech han mostrado su conexión emocional con el bloque secesionista, tampoco se puede descartar que apoyen un gobierno presidido por Iceta. El primer secretario del PSC ha afirmado que no hará presidente a ninguno de los líderes que han provocado el desastre, pero no ha descartado gobernar con ellos si le hacen presidente”.

Dos millones de secesionistas contumaces

Lo que le asombra es que sigue habiendo dos millones de independentistas en Cataluña, a pesar del fracaso de la independencia, y que sigan los mismo líderes contumaces en la pelea electoral..

“Resulta difícil de comprender que algunos líderes políticos que han demostrado ser pésimos gobernantes, mentirosos contumaces, y, en algunos casos, responsables políticos de prácticas de extorsión, gocen de cierta respetabilidad social, y aspiren a seguir activos en política. Quizá la explicación resida en que los ciudadanos valoran su gestión solo porque les acerca a la independencia”.

El saco de votos independentistas tiene explicaciones mas prosaicas: “Las carreras administrativas de 300.000 empleados del sector público de Cataluña (200.000 en la Generalitat), mejor pagados que sus homólogos de la Administración Central y de las Comunidades de régimen común, dependen de su grado de sintonía con la línea oficial de la Generalitat”.

Por último, hay ciudadanos en Cataluña convencidos de que los españoles les humillan y les roban. “Argumentos todos ellos muy débiles, cuando no auténticas invenciones, pero que, a base de repetirlos, se han convertido en verdades indiscutibles. Pocos catalanes saben cuál es el saldo favorable de la balanza de bienes y servicios de Cataluña con el resto de España”, pero todos piensan “que Madrid se queda con 16.000 millones que les pertenecen”.

No condonar la deuda catalana

Clemente Polo descarta de plano condonar la deuda catalana con el Estado, y montar una Hacienda bilateral, como propone Miquel Iceta.

“Esta propuesta supone traspasar la deuda de Cataluña al Reino de España. Desde el año 2012, el Gobierno de la Generalitat ha recibido una financiación extraordinaria de 72.526,4 millones de euros, 54.532,2 millones a través del Fondo de Liquidez Autonómica y el resto por cauces extraordinarios habilitados por el pérfido (según los independentistas) Ministerio de Hacienda".

"Cataluña ha sobredimensionado su administración para convertirla en un Estado”. Eso explica la falta de financiación de la sanidad, la educación o las políticas laborales y sociales; el montante de estas partidas son 16.500 millones en el presupuesto de 2017, que fue de 34.029,7 millones".

La Agencia Tributaria Estatal debe continuar recaudando los principales impuestos, a juicio del catedrático de economía. Por “razones de eficacia en la lucha contra el fraude”, y para “asegurar la solidaridad interpersonal reconocida en la Constitución. La existencia del concierto vasco es una desgraciada herencia histórica”, porque los vascos y navarros tiene “una financiación por persona muy superior a la del resto de los españoles”.

Al furgón de cola

Pocas cosas hay peores para una economía que la inestabilidad política, y la inseguridad jurídica. “Ambas han estado muy presentes en Cataluña en los últimos años”, por lo que ha pasado, de ser una de ser una de las comunidades líderes de la recuperación económica en España, a estar al “al furgón de cola en muy pocos meses".

"La desbandada de más de 3.000 sociedades ha tenido efectos muy limitados sobre la localización de las actividades productivas”, pero Barcelona ha perdido la Agencia Europea del Medicamento, y el turismo ha caído considerablemente desde agosto, “un bache que previsiblemente se prolongará en los próximos meses".

"Se han paralizado inversiones, especialmente en los sectores inmobiliario y hotelero, y decenas de miles de catalanes se han llevado sus ahorros fuera de Cataluña. Las últimas cifras de afiliación a la Seguridad social y del paro muestran los efectos de la desaceleración económica”. Si persisten la inestabilidad política y la inseguridad jurídica, “la actual parálisis inversora y la salida de capitales podría dar paso a una brusca caída de la inversión e iniciarse una espiral recesiva con consecuencias irreversibles”.

Dos legislaturas por lo menos

Harían falta al menos, “dos legislaturas para devolver a Cataluña su pluralidad cultural y lingüística, y eliminar las trabas administrativas que han ido encerrando a la sociedad catalana en sí misma, dificultando, cuando no impidiendo, el acceso al mercado laboral de ciudadanos de otras CC.AA".

"Resulta indispensable desmantelar el entramado proteccionista y clientelar creado por la Generalitat desde los años 80, y liberar a la sociedad civil catalana de los grilletes que la atenazan en todos los ámbitos. Una carrera de fondo, para la que se requiere mayor presencia y apoyo de las instituciones centrales del Estado en Cataluña”.

Cirugía institucional a fondo

Clemente Polo no ve a ningún gobierno de España dispuesto a hacer cirugía institucional, política y social a fondo en Cataluña.

“La aplicación del artículo 155, y la convocatoria de elecciones autonómicas en el plazo más breve posible, demuestran que el Gobierno y el principal partido de la oposición (PSOE-PSC), han sido incapaces de establecer una estrategia conjunta para conjurar lo que ha sido el mayor golpe a nuestra joven democracia desde la intentona golpista de Tejero en 1981”.

La reforma federal que patrocina el PSOE, “guiada por la mano visible del PSC, y otras reformas constitucionales avanzadas recientemente, pretenden transformar nuestro estado federal en un Estado confederal, con la vana esperanza de que la concesión de mayores privilegios amortiguará el auge del secesionismo en Cataluña. En mi opinión, la solución que propone Iceta, más autogobierno y mejor financiación e indultos para los golpistas, lejos de ser la solución es la vía más segura para dar nuevas alas al secesionismo”. 

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