Política

El Gobierno recibe como un varapalo la sentencia internacional sobre Kosovo: vuelven a aflorar las cuestiones del País Vasco y Cataluña

Los servicios jurídicos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación han visto cómo la Corte Internacional de Justicia desmontaba sus alegaciones sobre la ilegalidad de la sentencia de Kosovo. Ahora es España quien se sitúa en una posición no asumible por la legalidad internacional.

Según fuentes diplomáticas consultadas por El Confidencial Digital, los servicios jurídicos de Exteriores trabajan a toda prisa por articular la respuesta española a una sentencia que se considera “muchísimo más rotunda” de lo esperado por España.

España había alegado que la independencia de Kosovo no era legal, insistiendo primordialmente en el hecho de que, al proceder la antigua provincia serbia a proclamarse Estado, se había violado la resolución 1244 de Naciones Unidas sobre el régimen administrativo de Kosovo. Ahora, el máximo organismo judicial de las propias Naciones Unidas desmonta esta alegación de España, al afirmar la plena legalidad de la declaración de independencia kosovar.

Así, el Gobierno español queda en una situación paradójica: tras defender nominalmente la legalidad internacional con respecto a Kosovo, hoy esa posición de España queda excluida oficialmente de dicha legalidad internacional. España no se ha de ver forzada a reconocer a Kosovo, pero la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, minuciosamente argumentada, en opinión de los expertos consultados por este diario, representa una fuerte contradicción para la posición española, tanto en términos jurídicos como prácticos, pues España había logrado hacer de puente de la Unión Europa con Serbia y también se había conseguido el respeto unánime para la posición española.

La independencia de Kosovo, contra la que España se ha manifestado también por no dar precedentes a una hipotética independencia de Cataluña y el País Vasco, cuenta ya con todas las bendiciones internacionales, y la propia sentencia alega que “el derecho internacional no contempla prohibiciones sobre declaraciones de independencia”. Esto vuelve a centrar la polémica de cara a la falta de obstáculos internacionales para frenar la independencia de territorios españoles.

Con todo, los diplomáticos consultados por este diario afirman que la sentencia sobre Kosovo “no ampara nada”, y que la tendencia general con respecto a las independencias sigue siendo restrictiva, como ha sucedido con Osetia del Sur, que no logra apoyos, o Taiwan, que pierde los que tenía.

 
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