Política

El ministro Margallo deja fuera de las negociaciones con Reino Unido al embajador en Londres, Federico Trillo: en el conflicto con Gibraltar está siendo un “mero espectador”

José Manuel García-Margallo ha asumido personalmente toda la negociación con Reino Unido respecto al contencioso sobre Gibraltar. El ministro de Exteriores protagoniza todos los contactos con los británicos y ha dejado fuera al ahora embajador en Londres, Federico Trillo.

Según ha sabido El Confidencial Digital, el ministro ha capitalizado toda la relación, oficial y extraoficial, con el ministerio británico. De acuerdo con sus instrucciones, todos los asuntos que afecten a Gibraltar deben directamente pasar por sus manos. Fuentes de Exteriores explican que Federico Trillo está siendo en este asunto un “mero espectador”.

Margallo se reunió con el embajador Trillo y con empresarios españoles establecidos en las islas británicas el día antes de su encuentro en Londres con su homólogo inglés, pero las negociaciones sobre la Roca las lleva el ministro y todo tiene que pasar por su visto bueno.

Las fuentes citadas explican además que los últimos enfrentamientos con motivo del enfrentamiento de Gibraltar con los pescadores españoles han sorprendido a Trillo aterrizando en Londres. Apenas lleva tres semanas residiendo en la sede diplomática española en Reino Unido.

¿De qué hablaron Margallo y Hague?

Las fuentes diplomáticas reconocen a ECD que la reunión de la semana pasada, entre García Margallo y su homólogo británico dio “muy pocos frutos”.

El ministro español pretendía que Reino Unido diera su visto bueno a retomar el acuerdo de 1999 entre el Gobierno gibraltareño (con Peter Caruana entonces en el poder) y los pescadores españoles, que sí permitía la pesca. Pero Margallo no lo consiguió.

Londres no ha expresado en ningún momento su intención de presionar a la colonia. Es decir, la posición del Ejecutivo de Fabian Picardo sigue incólume y, tras la reunión de Londres, no se desprende ninguna obligación, restricción o limitación a sus actuaciones en el Peñón.

La conclusión de la diplomacia española es que Gibraltar seguirá practicando una política de expansión territorial (considera las aguas de la Bahía de Algeciras como propias) y no cejará en su presión hacia los pescadores (hay que recordar que el ministro Cortes los consideró “intrusos y ladrones”).

Lo que sí ha conseguido Margallo es que Londres envíe una advertencia a Gibraltar: la Roca no debe excederse y debe procurar que el tema no perjudique en las relaciones (principalmente económicas) con España.

Finalmente, ambas partes han llegado a un acuerdo para que pescadores españoles y Gobierno de Gibraltar solucionen “localmente” el asunto. El problema con el que se ha encontrado García-Margallo es que el conflicto no tiene salida diplomática.

En caso de que ambas partes lleguen a un acuerdo, será privado. Es decir, España no tendrá que efectuar ninguna cesión y no tendrá ninguna obligación ni diplomática ni política.

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