Política

Hubo problemas de última hora en la formación del nuevo Gobierno

Margarita Robles acabó en Defensa tras rechazar Interior al saber que Dolores Delgado iba a Justicia

Pedro Sánchez le convenció “adjudicándole” una competencia que deseaba: el control de CNI. Constantino Méndez se quedó fuera

photo_cameraMargarita Robles saluda al rey en el Palacio de la Zarzuela.

La formación del nuevo Gobierno no ha estado exento de dificultades de última hora para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los problemas se plantearon con los ministerios de Interior, Justicia y Defensa, y en ello ha tenido que ver Margarita Robles.

Según ha sabido El Confidencial Digital, de fuente socialistas y también cercanas Moncloa, ayer se produjo un frenético baile de carteras en torno a esos tres ministerios, que precisamente fueron los últimos nombramientos que cerró el presidente del Gobierno. Y el motivo fue al malestar que provocó en Margarita Robles saber que Dolores Delgado iba a dirigir Justicia.

Controlar el CNI

Margarita Robles ambicionaba, de inicio, la vicepresidencia, que finalmente recayó en Carmen Calvo, entre otras cosas porque el estratégico ministerio de Presidencia llevaba consigo el control del Centro Nacional de Inteligencia.

Tras conocer que Pedro Sánchez se decantaba por Carmen Calvo, aceptó el desembarco en Interior. Sin embargo, en el último momento dio marcha atrás, al enterarse de que la fiscal Dolores Delgado, una estrecha colaboradora de Baltasar Garzón y con la que se lleva muy mal, iba a asumir la cartera de Justicia.

Fue en ese momento, en torno a las tres de la tarde de ayer, miércoles, y con la decisión ya tomada en Moncloa de que el experimentado Constantino Méndez dirigiese Defensa, cuando Robles comunicó a Sánchez que no quería ir al ministerio del Interior.

Constantino Méndez, descartado

Las fuentes consultadas por ECD relatan que ese movimiento súbito obligó al presidente del Gobierno a descartar a Méndez en el último instante, y a ofrecer a Margarita Robles la cartera de Defensa, un departamento desconocido para ella, con el aliciente de que el CNI quedaría bajo su mando, como así se ha aprobado.

El gran perjudicado de esta batalla interna fue Constantino Méndez, cuyo nombre estaba ya en la mayoría de medios de comunicación para dirigir Defensa, y que finalmente quedó como “ministro por unas horas”.

Algo semejante a lo que en su día le ocurrió a Elena Pisonero cuando José María Aznar formó su primer Gobierno: se quedo sin el ministerio de Agricultura en el último minuto.

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