Política

Tres delitos del Odyssey: falsificación documental, expolio del patrimonio histórico y destrucción de la ‘Mercedes’. El Gobierno se plantea si denunciar a los cazatesoros

Partidas de exportación, permisos aduaneros, licencias... El Gobierno tiene constancia a través de estos documentos de que el tesoro que guardaba el pecio de la 'Mercedes' era mayor que el que ha devuelto Odyssey. Los expertos aseguran que la empresa norteamericana pudo cometer tres infracciones. Reino Unido y Gibraltar no colaboraron con España.

Fuentes oficiosas españolas, conocedoras a fondo de las actividades de la empresa de cazatesoros norteamericana, a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, estiman que Odyssey habría cometido al menos tres delitos, en su operativo para recuperar llevarse fuera de España el cargamento de la fragata “Nuestra Señora de las Mercedes”.

-- Falsificación documental. Odyssey Marine Exploration no ha reflejado en los documentos entregados al juzgado estadounidense la totalidad del material que se encontraba en el interior del buque hundido. Declaró, además, que el valor de la carga era de 4,5 millones de dólares, mientras que el Gobierno español sospecha que los kilos de oro y plata que se hundieron multiplican por varias veces esa cifra (si se tiene el precio que tenía el oro y de la plata en la primavera de 2007). Hay que recordar que toda la carga pasó por la aduana de Gibraltar pero no hay constancia escrita de ello.

-- Expolio del patrimonio histórico nacional. Se han receptado, ocultado y desviado, sin permiso, objetos pertenecientes al patrimonio de los españoles, que finalmente se trasladaron a Estados Unidos.

-- Destrucción del pecio. Los arqueólogos del Gobierno español no pudieron inspeccionar el pecio ya que Odyssey no dio oportunidad para ello porque el buque ha quedado destrozado.

¿Una demanda?

A día de hoy, el Ministerio de Cultura no ha realizado ninguna reclamación judicial tras la devolución del tesoro y su regreso a España. Y todavía no existe una decisión sobre si proceder contra Odyssey por los posibles delitos cometidos.

Además, en Exteriores no ha gustado el hecho de que Gibraltar haya admitido públicamente poseer objetos del buque ‘Nuestra señora de las Mercedes’, que exhibirá en un museo del Peñón.

Las fuentes consultadas por ECD son claras en este sentido: “Dichos objetos pertenecen, según la normativa de Derecho Internacional Público, al Gobierno español y el ministerio está en la obligación de reclamarlos”.

Las irregularidades de Odyssey

Según los directivos de Odyssey, la sentencia del tribunal de Tampa, que da la razón a España y les obliga a devolver todo lo que se llevaron, provocará que las empresas de cazatesoros no comuniquen oficialmente que han encontrado un buque hundido y que acaben vendiendo por Internet lo que descubran.

Desde 2007, España ha sido objeto de varios despropósitos más por parte de Odyssey que no han pasado desapercibidos para los especialistas:

Cuando, en 2007, Odyssey anunció que había encontrado el HMS Sussex (barco británico) dentro de su proyecto Cisne Negro, España sospechó que la compañía norteamericana no estaba diciendo la verdad. Consideró que lo que estaban buscando en realidad era el tesoro de la ‘Mercedes’.

Con anterioridad, el ministerio de Exteriores español había concedido a Odyssey licencia de prospección en las aguas de la Bahía de Algeciras, pero la Junta de Andalucía recurrió los permisos, considerando que ellos también tienen competencias sobre su patrimonio. Finalmente, se llegó a un acuerdo: “Odyssey deberá seguir rigurosos protocolos arqueológicos”.

Cuando Odyssey comunicó que lo que encontró no era el Sussex sino la ‘Mercedes’, todas las monedas ya estaban en Estados Unidos, a donde llegaron vía Gibraltar.

¿Cómo llegó el tesoro español a Florida? Gibraltar emitió un certificado de exportación en su aduana, con el aval de la embajada del Reino Unido en Madrid. España, supuestamente, no supo nada. En este documento consta que la carga tiene un valor de 4,5 millones de dólares.

Lo que llama la atención es que la carga, que pertenecería a un buque inglés, no vuele, según el Derecho Internacional, a Reino Unido, sino que fuera a parar a Florida. Cuando el cargamento llegó a Estados Unidos, el valor declarado del mismo ascendió a 500 millones de dólares.

España sospecha que Gibraltar y Reino Unido sabían a ciencia cierta que lo que encontró Odyssey no pertenecía al Sussex. Allí había doblones de oro y de plata peruanos. Hay que recordar que el botín estuvo almacenado en los hangares de la base militar británica en el Peñón, por lo que pudieron comprobar perfectamente qué contenía el cargamento.

Semanas más tarde de que el tesoro viajara a Estados Unidos, Reino Unido reconoció que lo que encontró Odyssey no era el Sussex.

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