Política

Advertencia de Moncloa a Irene Montero: “Si promueves otro 8-M no podremos asumir los muertos”

Sanidad ha alertado de un repunte descontrolado del Covid si se desarrollan concentraciones masivas. Orden a las delegaciones del Gobierno para que negocien unos “actos feministas contenidos”

Irene Montero en la manifestación del 8-M.
photo_camera Irene Montero en la manifestación del 8-M

Irene Montero ha llamado a otro “8-M masivo” a pesar de que los casos por Covid persisten en toda España. Una movilización promovida desde el propio Gobierno que ha encendido las alarmas en Moncloa y ha provocado un “tirón de orejas” a la ministra de Igualdad por alentar eventos masivos en un momento delicado de la pandemia.

Por lo pronto, Montero acaba de proponer que “este 8-M sea más feminista que nunca”. Ha alentado así a salir a las calles, de forma masiva, mientras el país todavía registra una alta incidencia acumulada de casos por coronavirus: 7.461 contagios y 443 fallecidos en las últimas 24 horas. Con una incidencia de 235 casos por 100.000 habitantes.

Este llamamiento ha sido secundado después por otros miembros de Podemos para animar a la participación en las marchas por toda España con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Máxima inquietud en Moncloa

Según ha podido confirmar Confidencial Digital por fuentes próximas a Moncloa, Pedro Sánchez se ha propuesto evitar una “bronca política” como la del año pasado, cuando se alentaron las manifestaciones desde el Ejecutivo, con el Covid expandiéndose sin control, y días después se dispararon los casos positivos por todo el país.

En el equipo del presidente admiten que se quieren evitar acusaciones al Gobierno por un posible rebrote de contagios derivado de unas “concentraciones descontroladas”.

Se tiene en cuenta que los propios cálculos del Ministerio de Sanidad revelaron días después que el pasado 8 de marzo se registraron, sólo en Madrid, más de 12.300 contagios por coronavirus.

Una de las muestras más evidentes del contagio masivo en la manifestación de la capital fue que días después se supo que habían contraído el virus la propia Irene Montero, Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, y la madre de éste; la vicepresidenta Carmen Calvo y la entonces ministra de Política Territorial, Carolina Darias.

“No podremos asumir los muertos”

Con todo, el entorno de Pedro Sánchez ha lanzado una contundente advertencia a Irene Montero y a su equipo en el Ministerio de Igualdad: “Si promueves otro 8-M no podremos asumir centenares de muertos a mediados de marzo”.

Un aviso que se basa también en una alerta del Ministerio de Sanidad sobre el riesgo de contagio y un repunte descontrolado del coronavirus si se desarrollan concentraciones masivas durante la jornada feminista.

En esta ocasión, el departamento que dirige Carolina Darias no está dispuesto a cometer el “mismo error”. No aceptará presiones para que las autoridades sanitarias permanezcan calladas y sin lanzar advertencias sobre el peligro de contagio con el objetivo de no desalentar la participación en las manifestaciones.

No se olvida que, en caso de un repunte en el número de contagiados y fallecidos durante las semanas siguientes, el Ejecutivo será señalado ante la opinión pública como responsable de haber provocado un agravamiento de la crisis sanitaria.

“No podremos escudarnos en los expertos”

Según las fuentes conocedoras de los contactos, el entorno de Sánchez ha insistido también a Montero en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de advertir que levantar las restricciones “demasiado deprisa” puede elevar el número de fallecidos de forma considerable.

“Si los muertos vuelven a repuntar, el Gobierno tendrá que asumir el error de haber alentado el 8-M y pedir perdón”, admiten a ECD desde el equipo de uno de los ministros socialistas. “Y entonces…, no podremos escudarnos en que la decisión se ha tomado –como se ha dicho hasta ahora- en base al criterio de unos expertos”.

Orden a las delegaciones del Gobierno

La inquietud es tal que Presidencia se ha movilizado para trasladar un “mensaje de prudencia” a las delegaciones del Gobierno en todas las provincias, que serán las encargadas de autorizar las manifestaciones en las principales capitales españolas.

La consigna es clara. El Ejecutivo dará el visto bueno a todas esas concentraciones, pero las autoridades locales deben negociar con las organizaciones feministas la convocatoria de unos “actos contenidos”.

Se habla, por ejemplo, de recorridos con distintos accesos, distancia de seguridad, mascarillas y una dispersión de las manifestaciones para que no se produzcan aglomeraciones en un mismo punto de las grandes capitales, tampoco en el transporte público.

Riesgo de echar por tierra todo el esfuerzo

En Moncloa y en la parte socialista del Ejecutivo son conscientes de que “se corre un riesgo evidente de echar por tierra todo el esfuerzo realizado en las últimas semanas”. Y critican duramente que “se antepongan intereses partidistas a la salud de los ciudadanos”.

Pese a ello, ninguno de los ministros del PSOE ha querido por ahora mostrar en público su disconformidad con los llamamientos que se han comenzado a lanzar especialmente desde el departamento que dirige Irene Montero.

Se ha reducido la presión sobre las UCI

Algunos ministros socialistas sí reconocen en privado “el riesgo evidente de que el Gobierno se implique en exceso en este 8-M”.

Destacan también que, a diferencia de la saturación en los hospitales de hace dos semanas, la presión sobre las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se ha reducido ahora considerablemente.

Una descongestión del sistema sanitario que propiciará una mejor atención a los pacientes más graves, lo que deberá traducirse a su vez en una menor cifra de fallecidos.

Se redujo la presencia de ministros

Hay que recordar que el cambio de escenario por la expansión del coronavirus trastocó el año pasado los planes de Moncloa.

En las jornadas previas al Día Internacional de la Mujer, Presidencia se había movilizado para lograr una imagen de unidad de los ministros varones contra el machismo durante la manifestación del 8-M, forzando incluso a asistir a algunos que se mostraban reticentes, como el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá.

Conscientes de las decisiones que ya se habían empezado a negociar con las autoridades madrileñas para dar a conocer al día siguiente, especialmente el cierre de colegios, Moncloa consideró conveniente reducir a última hora la presencia de ministros en la manifestación. El único varón que acudió finalmente fue el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Se trasladó entonces en el último momento a los miembros del Ejecutivo que iba a resultar “incoherente” de cara a la opinión pública la asistencia del Gobierno en pleno a un acto multitudinario, “como si no pasara nada” y el anuncio a las pocas horas de drásticas medidas para suspender eventos sociales en Madrid.

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