Política

Alerta en el PP: los votantes de 30 y 40 años se marchan a Vox

Las empresas demoscópicas que trabajan con el partido advierten del fenómeno: “Los que se fueron en 2015 a Ciudadanos volvieron en 2016, pero ahora abandonan la formación definitivamente”

Pablo Casado.
photo_cameraPablo Casado.

El PP empieza a preocuparse, y mucho, por las encuestas para las generales que llevan publicándose durante las últimas semanas. Esos sondeos, así como los trackings que ya manejan en Génova, apuntan a un descenso de más de diez puntos con respecto a 2016 y el trasvase de votantes a Ciudadanos y, sobre todo, a Vox.

Según explican al Confidencial Digital altos cargos conocedores de esos estudios demoscópicos, el PP y los asesores externos con los que están preparando los próximos desafíos electorales han confirmado la consolidación de una tendencia que empezó a darse hace cuatro años: la pérdida de votantes de mediana edad y el “envejecimiento” del votante popular.

Así, si antes de las elecciones de diciembre de 2015 se apuntaba que el 60% del electorado del PP superaba los 55 años de edad, ese porcentaje se ha aumentado, debido sobre todo a la marcha de los votantes de 30 a 50 años.

Dos décadas muy críticas

Las fuentes consultadas por ECD explican que ya hace cuatro años empezó a detectarse el malestar de los votantes populares de poco más de 30 años, que se sintieron defraudados por la gestión de la crisis económica de Mariano Rajoy.

Los expertos demoscópicos contactados con el PP ya advirtieron entonces que ese sector de la población, “de los 35 a los 45 años”, estaban dejando de confiar el partido al no haber visto cumplidas sus propias expectativas personales y profesionales.

En ese sentido, la desafección afectó principalmente a votantes de 30 a 40 años, de nivel adquisitivo medio alto, con estudios universitarios y Másters que, después de años preparándose para empleos altamente cualificados se encontraron con un bloqueo de la contratación, algo que imputaron directamente al partido que gobernaba: el PP.

Esa década, de los 30 a los 40 años, fue “maldita” para el PP hace cuatro años, pero no fue la única: también los votantes mayores de 40 y menores de 50 se sintieron defraudados por “no poder acceder a una vivienda o trabajo mejores y no poder ampliar sus respectivas familias”.

La pérdida de apoyos a finales de 2015, apuntan las fuentes consultadas, se debió fundamentalmente a la marcha de este sector del electorado. Una tendencia que se ha ampliado, ya que “los que ahora tienen 30 tienen los mismos problemas que los de entonces y los que tienen empleo estable tampoco han podido mejorar estos años”.

La travesía PP-Cs-PP-Vox

Según los datos manejados por el PP, gran parte del electorado de 30 a 50 años dejó el partido en diciembre de 2015 para votar a Ciudadanos. No obstante, el pacto de Albert Rivera con Pedro Sánchez para investir al líder socialista provocó que buena parte de esos votantes optasen de nuevo por el PP en junio de 2016.

Se produjo, en ese momento, una situación de “reset” que el partido no supo aprovechar en los dos años de Gobierno de Rajoy. La tendencia del partido era a la baja, y “el gran desplome” se produjo tras el triunfo de la moción de censura.

El congreso extraordinario y la llegada de Pablo Casado al poder frenó, en parte, la sangría de votantes, pero “el electorado que está en las décadas de los 30 y 40 años no ha vuelto, sino que ha encontrado otro partido”.

Esa otra formación no es otra que Vox, que ha recogido al voto “indignado” tanto con PP como con Ciudadanos, y que está en ese margen de edad antes citado, y también en el electorado más joven.

De esta forma, se ha confirmado una travesía del votante del PP, que en apenas cuatro años ha pasado de votar a Ciudadanos, volver a los populares y ahora apostar por los de Santiago Abascal. El problema, afirman las fuentes consultadas, es que “quien se ha ido es muy difícil que regrese ahora”.

Campaña específica por provincias

Este fenómeno, advierten al PP sus propios asesores demoscópicos, se ha producido en la práctica totalidad del territorio. No obstante, el partido sigue conservando algunos “feudos” en provincias del país, donde el “efecto Vox” puede afectar a otros partidos, pero no a los populares.

En esas provincias, como las gallegas; algunas de Castilla y León como Ávila; y las regiones uniprovinciales como La Rioja y Murcia, “la marca PP se mantiene” y no van a ser tan decisivos los candidatos como en otras.

No obstante, Génova ya sabe que los cabezas de lista para las generales en el resto de provincias serán decisivos para tratar de no perder más votantes hacia Vox, “cuya marca suma sin necesidad de nombres”. Por tanto, Pablo Casado no descarta introducir nombres mediáticos, que seduzcan al votante de mediana edad, para evitar una sangría mayor el próximo 28 de abril.

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