Política

Ni Venezuela ni Cuba se atrevieron a apoyarla

Así consiguió España que los 193 países del mundo dijeran “no” a la independencia de Cataluña

Se habló con todos los estados miembros de la ONU y cada visita de Romeva tuvo una “réplica discreta” por parte de un representante del Gobierno

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en el Parlament.
photo_camera Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en el Parlament.

El proyecto independentista de Cataluña no murió con la aplicación del 155 de la Constitución, sino al día siguiente del referéndum del 1-O. Carles Puigdemont y Oriol Junqueras eran conscientes de que no iban a lograr un reconocimiento internacional global, pero sí aspiraban a que relevantes países abrieran la puerta a la secesión. Sin embargo, no consiguieron ni un solo apoyo internacional.


“Gracias a la acción del Gobierno, ninguno de los 193 países miembros de la ONU reconoció el proceso independentista: 193 a 0”. Esta frase, pronunciada por el diputado del PP José Ramón García Hernández en la Comisión de Exteriores del Congreso, revela el contundente resultado de los planes y actuaciones del Gobierno dirigidos a desactivar, internacionalmente, el desafío separatista de Cataluña.

El parlamentario popular, además, aseguró que ese rechazo global al procés “es el resultado de un Ministerio que ha sabido explicar la realidad del proceso independentista”, ha combatido las “fake news”, y ha recurrido a “la combinación clásica de prudencia, paciencia y perseverancia” para retratar las incoherencias del Govern catalán y su plan secesionista.

Todo comenzó en 2012

A raíz de estas declaraciones, El Confidencial Digital ha contactado con altos cargos de Exteriores y del PP para conocer con detalle qué acciones concretas llevadas a cabo por el Gobierno, y también por el partido, para conseguir que ningún país miembro de la ONU reconociera a Cataluña como Estado independiente.

Las fuentes consultadas explican, en primer lugar, que el fracaso internacional del procés no se ha conseguido por la acción realizada durante los últimos meses, sino por el trabajo de más de un lustro: “Todo comenzó en 2012”, aseguran.

Ese año, con Mariano Rajoy recién llegado al Gobierno, Artur Mas inició un proyecto independentista que derivó en nuevas elecciones autonómicas y la promesa de un referéndum de secesión en dos años. Ya entonces, “el presidente movilizó a su gabinete de Moncloa, al Ministerio de Exteriores, e incluso a dirigentes del partido, para contrarrestar esa ofensiva de la Generalitat

Moragas “multiplicó sus visitas a Cataluña” y se empezó a diseñar una estrategia de comunicación de cara al exterior. José Manuel García-Margallo también se implicó de lleno, enviando argumentarios a todas las embajadas y rebatiendo en televisión las consignas independentistas.

Según altos cargos del PP, “algunos llevamos ya 5 años desmontando el procés con nuestros partidos hermanos en el extranjero. No hay un partido de centro derecha en el mundo con el que no hayamos hablado sobre las mentiras del procés”.

Visitas discretas respondiendo a Romeva

En la etapa de García Margallo al frente de Exteriores, el Ministerio adoptó un perfil “más agresivo” que en la presente legislatura. “Además del trabajo con las embajadas, el ministro promovía debates televisivos con los independentistas, que servían para desmontar los argumentos de los principales mandatarios de Convergencia y de ERC”.

Desde 2015, y tras la nueva investidura de Rajoy, Moncloa y Exteriores, con Alfonso Dastis como ministro, pactaron una nueva estrategia, basada en el “pragmatismo y en el realismo”, tal y como destacó José Ramón García Hernández el jueves, en el Congreso.

 

Las fuentes consultadas explican que el Gobierno, en estos últimos años, decidió “no entrar en el cuerpo a cuerpo” contra el Govern, y centrar sus esfuerzos en desmontar, a nivel internacional y con reuniones reservadas, el proceso independentista.

En ese sentido, desde Moncloa confirman que cada viaje que hacía Raúl Romeva, consejero de Exteriores catalán, a vender el procés, era respondido por parte del Gobierno enviando un emisario al mismo lugar que había visitado el catalán.

--“En ocasiones, hasta se cruzaba con nuestro representante, porque nos entrevistábamos con el que había hablado con él antes, pero Romeva no le reconocía nunca”, relatan.

Conversaciones con “toda la ONU”

Además de esta estrategia de discreta “contrapropaganda”, el Gobierno aumentó los contactos bilaterales con los aliados estratégicos -Estados Unidos, Francia, Alemania, Portugal...- , con y otros que podían haberse situado próximos a la causa independentista, como Bélgica.

Hemos hablado hasta con Eslovenia, que por su historia podía haberse situado favorable al procés en Cataluña, pero su respuesta fue que apostaban por no separar y sí por unir, siguiendo los valores de europeísmo y globalización de la Unión Europea”, relatan las fuentes consultadas.

Sobre la postura de la UE, en el Gobierno destacan las gestiones con Jean-Claude Juncker, Donald Tusk y Antonio Tajani, presidentes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo, respectivamente, para que rechazaran de forma contundente la independencia de Cataluña antes del referéndum del 1-O.

Los cargos del Gobierno y del PP a los que ha tenido acceso ECD aseguran que, en estos últimos años, “hemos hablado con todos los países de la ONU, o con un 99%, para que nadie reconociera la independencia de Cataluña”. Al final, “ni siquiera Venezuela o Cuba la aceptaron, porque debe de ser duro ponerse en contra a 191 países”, concluyen.


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