Política

Nadia Calviño se lanza a la política: Pedro Sánchez la impulsa para ser la ‘líder feminista’ del Gobierno

Está multiplicando las comparecencias y declaraciones públicas. El presidente busca un relevo al papel que desempeñó Carmen Calvo

Carlos San Juan, el hombre de 78 años que ha recogido más de 600.000 apoyos con su campaña 'Soy Mayor, No Idiota', y la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, responden a los medios.
photo_camera Carlos San Juan, el hombre de 78 años que ha recogido más de 600.000 apoyos con su campaña 'Soy Mayor, No Idiota', y la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, responden a los medios.

Nadia Calviño fue nombrada ministra de Economía en junio de 2018, y vicepresidenta económica un año después, con el respaldo de su trabajo como alta funcionaria en las instituciones europeas y con la imagen de una persona de perfil más técnico que político. Pero la número dos del Gobierno se va a lanzar ahora a la arena.

Los primeros tiempos de Calviño al frente del ministerio de Economía se caracterizaron por un deliberado enfoque técnico, casi de tecnócrata, mientras se mantenía aparentemente fuera de las batallas políticas.

Desde su entorno se ponía en valor su condición de experta y gestora, y se le mantenía ajena a la vida y batallas del Partido Socialista. Durante un tiempo, en su currículo se la definía como “independiente vinculada al PSOE”.

Destape en el congreso del PSOE

Por ese planteamiento distante, sorprendió que, en el último congreso del PSOE, celebrado en Valencia del 15 al 17 de octubre, pronunciara un discurso muy comprometido personal e ideológicamente, implicándose a fondo con el partido, cuando hasta ese momento parecía mantenerse al margen.

Durante su intervención recordó, incluso con tono emocionado, que, siendo niña, protagonizó uno de los carteles electorales socialistas.

Poco antes, Calviño había recibió el encargo directo de Pedro Sánchez de contrapesar a Yolanda Díaz, de contrarrestar su figura emergente, compareciendo junto a ella en distintos actos, como fue la cumbre hispano portuguesa del 28 de octubre, en Trujillo (Extremadura).

Y en alguna ocasión, la vicepresidente primera compareció en la rueda de prensa del Consejo de Ministros para presentar acuerdos y decisiones que correspondían a su compañera vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Ocurrió por ejemplo tras la reunión del 28 de diciembre: Nadia Calviño (y no Yolanda Díaz) informó ante los periodistas de la aprobación de la reforma laboral junto a la portavoz, Isabel Rodríguez.

Ofensiva mediática

Nadia Calviño ha acentuado su presencia mediática, con entrevistas y declaraciones, y comportamientos relevantes como su reciente afirmación de que nunca más volverá a asistir a un encuentro informativo en que solamente haya una mujer, es decir, ella.

Una demostración de la nueva estrategia de la vicepresidenta, de presencia mediática y de protagonismo aprovechando toda circunstancia, la escenificó el pasado martes, cuando forzó un encuentro con el promotor de la campaña para que los bancos atiendan a las personas mayores, que está siendo un éxito notable.

 

Viejo pero no idiota

Carlos San Juan, de 78 años, médico jubilado, residente en Valencia, ha conseguido más de 600.000 firmas de apoyo a su iniciativa, resumida en el lema “Soy viejo, pero no idiota”.

La propuesta exige un trato más humano a las personas mayores en las sucursales bancarias, porque se sienten maltratadas e ignoradas debido a que casi todas las gestiones son ya telemáticas. La situación se ha ido agravando por la digitalización acelerada durante la pandemia, el cierre de oficinas y los recortes de personal en los bancos.

“Tengo casi 80 años y me entristece mucho ver que los bancos se han olvidado de las personas mayores como yo”, lamentaba en la petición iniciada en Change.org. “Ahora casi todo es por internet y no todos nos entendemos con las máquinas. No nos merecemos esta exclusión”, reivindicaba.

Calviño se presenta

San Juan se personó el pasado martes por la mañana en el Banco de España y en el Ministerio de Economía, para entregar en el registro las 600.000 firmas. Y la ministra Calviño se apresuró a comparecer junto al jubilado valenciano, entrando para ello por la puerta principal del ministerio, algo que no suelen hacer los titulares de Economía.

Al término del Consejo de Ministros, Calviño llegó a las puertas de su departamento y, tras abrirse paso entre los periodistas, expresó a Carlos San Juan su “alegría” por verle, y le dijo que el Gobierno está manteniendo reuniones con patronales y asociaciones del sector para hallar el modo de que mejore la atención, que se ha resentido.

Con los micrófonos de los medios abiertos y las cámaras grabando, la vicepresidenta afirmó que era “una prioridad para nosotros acompañar, apoyar a las personas más vulnerables y especialmente a los mayores. Hay que garantizar un trato personalizado, hay que garantizar que ustedes se sienten bien tratados”.

Impulsada por Pedro Sánchez

Según ha sabido Confidencial Digital, de fuentes con acceso al Ministerio de Economía, pero también del Palacio de La Moncloa, la nueva actitud de Nadia Calviño es algo más que un arranque momentáneo, e incluso más que un proyecto personal de cara a su futuro.

La nueva actividad de Calviño está siendo promovida y animada por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que le ha animado a relanzar su imagen todo lo posible.

El motivo no es solo, o principalmente, el auge de Yolanda Díaz, sino que Sánchez necesita a su lado una persona con peso político que sea mujer, que sea algo así como “la feminista del Gobierno”.

Era un papel que, dada su trayectoria personal y política, desempeñaba con interés y dedicación Carmen Calvo, pero que con su salida del Gabinete había quedado sin protagonista. Y Sánchez lo echaba de menos.

Los descartes

Pedro Sánchez se planteó, junto con su equipo, qué mujer de su Gobierno podía asumir el cometido que cubrió Carmen Calvo, y apenas encontró candidatas adecuadas. La vicepresidenta Teresa Ribera no parecía candidata con suficiente perfil. Tampoco la ministra de Industria, Reyes Maroto, reúne condiciones de liderazgo y de fuerza mediática. Y lo mismo ocurre con el resto de mujeres del PSOE en el Ejecutivo.

En el caso de las nuevas incorporaciones, ninguna de las ministras alcaldesas está creciendo políticamente como para asumir un liderazgo como el requerido.

Así que la decisión de Moncloa, y de Pedro Sánchez, ha sido encomendar a Nadia Calviño el encargo de convertirse en la ‘mujer fuerte’ del Gobierno en su enfoque feminista.

Un proyecto de futuro

Desde el punto de vista político, Calviño tiene a su favor una gestión sólida al frente de la economía del país, que le proporciona una sólida posición, presente y también futura.

Analistas políticos consultados por ECD apuntan también otra derivada a esa nueva proyección asumida por la vicepresidenta: la construcción de un liderazgo socialista, en una mujer, que pueda suceder a Pedro Sánchez en el caso de que este aborde otro proyecto. O bien como consecuencia de una derrota electoral (en las generales de 2023) o bien por asunción de otras responsabilidades más altas.

Y a ese respecto, no se olvida que uno de los proyectos de futuro que esconde Pedro Sánchez tiene que ver con la posibilidad de su ascenso a un alto cargo europeo.

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