Política

Pánico en Podemos ante la previsible retirada política de Pablo Iglesias e Irene Montero

El nacimiento prematuro de los mellizos ha obligado a la pareja a alejarse de la vida pública y centrarse en sus cuidados. En las últimas semanas ha habido complicaciones

Pablo Iglesias e Irene Montero.
photo_cameraPablo Iglesias e Irene Montero.

El pasado 3 de julio, y con apenas 30 semanas de gestación, Irene Montero dio a luz a dos bebés que, por lo prematuro del parto, aún permanecen hospitalizados. El propio Pablo Iglesias anunció, tras el alumbramiento, que la situación de los niños era delicada pero esperaba que “salieran adelante”. Los dos líderes de Podemos se mantienen lejos de la política, centrados únicamente en el cuidado de sus hijos. Una circunstancia que podría alargarse en el tiempo .

Según confirman al Confidencial Digital fuentes de la ejecutiva nacional de Podemos, el secretario general ya trasladó, a los dirigentes del partido más próximos, su intención, y la de Montero, de alejarse del foco mediático, durante un largo periodo de tiempo. Iban a mantenerse al margen del día a día de la formación y de la actividad política.

El objetivo de ambos era “estar al cien por cien” con sus hijos, cuya alta hospitalaria se ve aún lejana: “Saben que los cuidados de los bebés van para largo y ellos han tomado la decisión de no separarse de ellos en ningún momento”, afirman altos cargos de la formación morada.

La retirada, una opción real

Las mismas fuentes aseguran que el propio Iglesias ha transmitido a sus más allegados un segundo mensaje, algo más inquietante: tal y como les han asegurado los médicos, los cuatro primeros años de vida de sus hijos serán claves en su normal desarrollo. En ese periodo de tiempo, necesitarán de unos cuidados muy específicos y de la atención plena de los médicos y los padres.

Un aviso, este último, que pocos conocían a principios de julio pero que, inevitablemente, se ha ido extendiendo a nivel interno en las últimas semanas. Hasta tal punto que ya existe, dentro de Podemos, la certeza de que Iglesias y Montero se están planteando, muy seriamente, una retirada definitiva de la vida política.

Desde la dirección nacional de Podemos explican a ECD que, por lo pronto, el secretario general y la portavoz parlamentaria “no se han dado plazos” para regresar. De momento, han dejado abierto cualquier escenario, incluido el de abandonar totalmente la política o, como mínimo, “durante los meses o años en que sus hijos necesiten estar médicamente atendidos”.

La retirada total de los dos dirigentes, por tanto, es una “opción real” que en la formación morada muchos contemplan: “Dependerá de la evolución de los bebés”, afirman, a la vez que reconocen que, de confirmarse la marcha de Iglesias y Montero, “no hay ningún tipo de proceso orgánico pensado” para su relevo. 

El desasosiego entre algunos cargos directivos de Podemos por el futuro del partido sin Pablo e Irene es manifiesto.

Semanas de muchas dificultades

La incertidumbre sobre el futuro político del secretario general y de la portavoz parlamentaria se ha incrementado, más si cabe, en las últimas semanas, debido a diversas “complicaciones” de cierta gravedad en el estado de salud de sus hijos.

Según confirman a este diario personas del entorno más próximo a Iglesias y Montero, la evolución de los pequeños estaba siendo muy positiva durante las primeras semanas. Los padres, de hecho, “habían recuperado el ánimo”. Sin embargo, hace unos días todo dio un giro inesperado. Aparecieron nuevas dificultades que han devuelto la preocupación a los progenitores.

El estado anímico de los dos dirigentes, de hecho, se ha resentido. Están muy afectados por todo lo que está sucediendo, lo que dificulta aún más la comunicación con los compañeros del partido. 

Pablo Iglesias e Irene Montero han decidido estos días estar cerca únicamente de su familia y darse fuerzas entre ellos, y pasar juntos este momento tan delicado para la pareja.

El Gobierno conoce la situación

Si la interlocución con la ejecutiva de Podemos se ha resentido en las últimas semanas, la comunicación de Iglesias con el Gobierno es prácticamente nula, tal y como reconocen a ECD desde Moncloa.

Las mismas fuentes del Ejecutivo afirman que Pedro Sánchez conoce, de primera mano, la decisión de Pablo Iglesias y de Irene Montero de permanecer alejados de la política para dedicar todo su tiempo y atención a sus hijos. Una decisión “absolutamente comprensible” que, no obstante, está teniendo consecuencias negativas para el Gobierno.

En Moncloa reconocen que, tras la baja por paternidad del líder de Podemos, se produjo un “bloqueo absoluto” en las negociaciones con la formación morada sobre el techo de gasto. Sánchez, que había logrado mantener una interlocución directa con Iglesias, al que telefoneaba todas las semanas, se quedó sin un referente con quien hablar de su socio prioritario tras la moción de censura.

Rafa Mayoral e Ione Belarra se pusieron al frente de unas conversaciones que, el pasado mes de julio, no llegaron a buen puerto. 

Ahora, una vez asumido que ni Iglesias ni Montero regresarán a corto plazo, “se han retomado las negociaciones” y el objetivo es, esta vez sí, lograr el apoyo de la formación morada para la aprobación de la senda de estabilidad presupuestaria, aunque Podemos ya ha condicionado su “sí” en la votación a la aplicación de nuevos impuestos.

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