Política

Sánchez advirtió a Pablo Iglesias de que su entrada en el Gobierno dependía de que no apoyara a los diputados presos

Argumentó que le sería complicado incluir en el Consejo de Ministros a personas que han respaldado a los encausados por el 1-O. Podemos votó en contra de la suspensión

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.
photo_cameraPablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.

Pedro Sánchez no ha renunciado aún a gobernar en solitario. Pero la situación política, y sobre todo el veto de Ciudadanos, le está empujando cada vez más hacia la coalición con Podemos. Sin embargo, el presidente advirtió a Pablo Iglesias de que le iba a costar incluir en el Consejo de Ministros a un socio que apoyara a los diputados independentistas catalanes que están en prisión provisional.

En los últimos días, la relación entre el PSOE y Unidas Podemos parecía atravesar su mejor momento. Acaban de pactar la Mesa del Congreso, están a punto de cerrar un gobierno de coalición en la Comunidad Valenciana, y es probable que, de las elecciones de este domingo, surjan varios gobiernos locales y autonómicos en los que se necesiten.

Podemos votó contra la suspensión de los presos

Sin embargo, la pugna entre el Congreso y el Tribunal Supremo a cuenta de la suspensión como diputados de Oriol Junqueras (ERC) y los tres diputados de Junts per Catalunya, Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull, ha vuelto a distanciar a las dos formaciones llamadas a entenderse para formar Gobierno.

Los dos representantes que Unidas Podemos tiene en la Mesa del Congreso votaron en contra de la suspensión de los cuatro diputados independentistas, que están siendo juzgados en el Supremo por rebelión y sedición y que se encuentran en la cárcel de forma preventiva.

Esto es, el partido de Pablo Iglesias se decantó por permitir a los diputados presos seguir ejerciendo su cargo con normalidad, después de que el Supremo hubiera devuelto por segunda vez la decisión al Congreso de los Diputados y la Mesa tuviera que adoptar un dictamen definitivo.

La nueva presidenta

La posición de la formación morada chocaba de pleno con la petición de PP y Ciudadanos, que reclamaban la suspensión inmediata. Pero, sobre todo, puso este viernes en un tesitura muy complicada al PSOE y a la nueva presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

Finalmente, el acuerdo del órgano de gobierno de la Cámara Baja contó con la oposición de Unidas Podemos, cuyos representantes plantearon en la reunión más tiempo para estudiar con detenimiento el dictamen de los servicios jurídicos y expresaron su “desacuerdo” con la “premura” y “falta de tiempo” para adoptar el acuerdo.

Un socio que apoya a los diputados presos

Aunque las negociaciones oficiales para formar Gobierno comenzarán tras las elecciones europeas, autonómicas y municipales, cargos del PSOE y Podemos han reconocido que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ya han abordado esta cuestión.

Hasta el punto de que, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes de la Ejecutiva socialista, el mensaje que había trasladado el presidente del Gobierno al líder de Podemos fue que su apoyo explícito a los diputados presos del 1-O ponía en riesgo la entrada de dirigentes de la formación morada en el Gobierno.

Sánchez es consciente de que las presiones que recibirá por parte de los barones del PSOE, quienes revalidarán previsiblemente sus gobiernos autonómicos este domingo, serán muy fuertes.

Alguno de ellos llegó esta semana a trasladar en privado a la dirección de Ferraz que sería una “aberración” ofrecer entrar en un Gobierno socialista a miembros de un partido que se ha significado tan claramente a favor de los presos independentistas, según ha podido confirmar ECD por fuentes conocedoras de las conversaciones.

Pese a esas dudas internas en el PSOE, Pablo Iglesias se mostró este viernes “convencido” de que será ministro en el futuro Gobierno de coalición que quiere pactar con Sánchez, ya que, en su opinión, “es de sentido común” y está “fuera de discusión”.

Pablo Iglesias habla de “presos políticos”

En el Partido Socialista no se ha pasado por alto que, en la sesión constitutiva del Congreso, Pablo Iglesias fue el primer diputado al que saludó Oriol Junqueras cuando entró en el hemiciclo, y que intercambió los teléfonos con Jordi Sánchez, número uno de Junts per Catalunya en la Cámara Baja.

Hasta ahora, el líder de Podemos se ha mostrado partidario de que los diputados presos por el 1-O ejerzan su cargo en el Congreso “con libertad”, dado que han sido elegidos por la ciudadanía.

Por si esto fuera poco, Iglesias habla sin rodeos de “presos políticos”, y, citando concretamente a Junqueras y Sánchez, recuerda que están “en prisión preventiva y no han sido condenados todavía”. Unos gestos y declaraciones que “incomodan” a la mayoría de los barones del PSOE.

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