Seguridad

Interior y la Audiencia Nacional no se entienden. El último enfrentamiento: la liberación del etarra Ziganda

Hay problemas de coordinación entre el ministerio del Interior y la Audiencia Nacional en asuntos de terrorismo. La liberación del etarra Ziganda, totalmente inesperada en el departamento de Jorge Fernández Díaz, ha sido el último ejemplo de los desencuentros y falta de comunicación entre ambos.

En Interior no se esperaban la liberación de Josu Ziganda Sarratea, condenado a un total de 566 años de prisión por siete atentados en los que fue responsable de ocho asesinatos, según ha sabido El Confidencial Digital.

Fue el juzgado de Instrucción del número uno de la Audiencia Nacional, dirigido por el juez Santiago Pedraz, quien tomó la decisión de manera unilateral, sin contar con el ministerio.

Una simple comunicación

Sin otro contacto previo, el juez Pedraz comunicó a Instituciones Penitenciarias su decisión de liberar al etarra, orden que el departamento de Ángel Yuste tuvo que acatar.

De la misma manera, el juez central de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, tampoco conoció con antelación la liberación del etarra, explican las fuentes consultadas por ECD.

Fuentes del equipo de Jorge Fernández Díaz confirman a El Confidencial Digital que el ministerio no tenía conocimiento de la liberación del etarra y que prácticamente se enteraron de la decisión cuando se publicó en la prensa.

En Interior no se explican por qué el juez Pedraz puso en libertad a Ziganda si, de momento, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo no ha derogado la doctrina Parot y, por tanto, debería continuar en prisión.

El etarra también se sorprendió

El auto de Santiago Pedraz sorprendió también al propio etarra Ziganda. Sus abogados no habían solicitado recientemente la puesta en libertad, explican las fuentes consultadas por ECD, por lo que se trató de una decisión judicial totalmente inesperada para ellos.

Cuando los abogados comunicaron al etarra que podía marcharse a casa al día siguiente, su sorpresa fue mayúscula, explican fuentes de Instituciones Penitenciarias. No se lo esperaba, y se apresuró a recoger sus pertenencias para poder dejar la celda al día siguiente.

Los funcionarios de la prisión de Jaén, donde se encontraba ingresado, tampoco se explican la decisión de la Audiencia Nacional. Ziganda se encontraba en una cárcel de Andalucía, lejos del País Vasco, porque era uno de los reclusos de ETA que no había mostrado ningún síntoma de arrepentimiento.

ECD ha podido hablar con una de las víctimas de Ziganda. Su indignación es máxima. Se trata de un policía que sobrevivió al coche bomba que el etarra colocó en 1988 en Éibar. A día de hoy, todavía tiene secuelas físicas. Denuncia que a él nadie la ha avisado y afirma que se siente engañado y traicionado por el juez Pedraz.

Más descoordinación

La liberación del etarra Ziganda es la última de una serie de descoordinaciones entre la Audiencia Nacional y el ministerio el Interior.

Hace solo un mes se produjo un hecho insólito: la Policía detuvo a varios ciudadanos a los que se acusó de componer “una célula radical afín a la organización terrorista AQMI, Al Qaeda en el Magreb Islámico”. Sin embargo, la Audiencia Nacional negó poco después que fueran de Al Qaeda.

Esta discrepancia fue resultado de la falta de comunicación entre los jueces del alto tribunal y el ministerio. Fuentes cercanas a un juez aseguran a ECD que, desde hacía varios meses, la relación entre Interior y la Audiencia Nacional se encontraba rota: ambos organismos ni se hablaban.

Interior convocó una reunión

A raíz del choque por la distinta versión sobre los magrebíes detenidos, Interior decidió convocar una reunión al más alto nivel con algunos jueces de la Audiencia Nacional para tratar de solventar los problemas.

Uno de los que asistió al encuentro precisamente fue Santiago Pedraz, que acordó con los máximos responsables del ministerio mantener una comunicación fluida y una coordinación total.

Sin embargo, la posterior liberación imprevista de Ziganda muestra que todavía sigue habiendo fisuras en esa relación.

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