Seguridad

Cumple una condena de cuatro años

Miguel Ángel Flores (Madrid Arena), trasladado al módulo de respeto por buena conducta

Ahora comparte celda en la cárcel de Segovia con dos ex empleados de una de sus discotecas y participa en talleres ocupacionales

Fiesta en el Madrid Arena.
photo_cameraFiesta en el Madrid Arena.

El empresario Miguel Ángel Flores, condenado en firme a cuatro años de cárcel por cinco delitos de homicidio y catorce de lesiones por imprudencia grave, permanece en la cárcel de Segovia desde marzo. Flores promovió en 2012 la fiesta de Halloween en el Madrid Arena y que terminó en tragedia: cinco menores fallecieron aplastadas por la multitud en las salidas de emergencia.


Ahora, según ha podido saber El Confidencial Digital, Flores ha sido trasladado al módulo del respeto, un programa penitenciario que se aplica a los reclusos que lo solicitan y que acreditan buena conducta.

Los internos a los que se aplica el proyecto siguen un ritmo de vida más normalizado que el resto de presos y tienen un seguimiento psicológico más intenso. Consiste en la formación de grupos a los que se les asignan tareas y actividades de mantenimiento del centro.

Según ha podido saber ECD, Flores forma grupo con dos ex empleados que permanecen ingresados en la misma prisión. Se trata de dos antiguos camareros de una de las discotecas de Diviertt, la empresa de Flores.

La compañía de estos conocidos está suponiendo un apoyo moral y psicológico “importante” para Flores. Fuentes cercanas afirman a este confidencial que los tres “están siempre juntos” y mantienen una conducta correcta.

Fuentes cercanas a Flores afirman que la vida del empresario en la prisión segoviana es discreta, “sin llamar la atención”. Participa activamente en todas las actividades que se le encomiendan y se comporta de manera “educada” con los funcionarios de Prisiones, lo que le ha llevado a ser “respetado” por los directivos del centro penitenciario.

El resto de condenas

Además de a Flores, el Tribunal Supremo condenó por los mismos delitos a Francisco del Amo, coordinador de operaciones y proyectos de Madrid Espacios y Congresos (Madridec), empresa pública dueña del Madrid Arena. Del Amo ordenó abrir el portón de carga del pabellón, lo que permitió la entrada de otras 2.500 personas. La condena a del Amo fue menor, de tres años de prisión.

La misma pena recayó sobre Santiago Rojo, director general de Diviertt, a quien un vigilante de seguridad transmitió la orden de del Amo, advirtiéndole que, a su juicio, la medida era “una barbaridad”. Aun así, el portón se abrió y el tribunal ha estimado que Rojo tuvo el mismo grado de responsabilidad que del Amo.

El Supremo ha ratificado también la condena de dos años y seis meses de cárcel para el jefe de personal de Diviertt, Miguel Ángel Morcillo, y al socio mayoritario de Kontrol 34, la empresa encargada de los accesos al recinto, Carlos Manzanares. Los coordinadores de la otra empresa de seguridad del evento, Seguriber, fueron condenados a pagar 3.600 euros de multa.

En cambio, el Alto Tribunal modificó la sentencia respecto del médico Simón Viñals, al que la Audiencia Provincial había absuelto. Viñals fue contratado por Madridec para atender el servicio de emergencias durante el concierto del 1 de noviembre de 2012 y fue condenado por la Sala a un año y medio de prisión por un delito de imprudencia profesional grave con resultado de muerte. Además, tuvo que hacer frente a una indemnización de 340.000 euros a los padres de una de las fallecidas.

Según el Supremo, Viñals “no llevó a cabo las más elementales maniobras de reanimación, omitiendo toda diligencia debida”. “La víctima llegó viva a su servicio médico, y nada hizo el acusado por reanimarla”, añade la sentencia. En cambio, el hijo de Viñals, que también formaba parte del personal médico, fue absuelto.

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