Seguridad

Llevan un año de retraso

Vuelven a fallar los radares de moto de la DGT: tampoco estarán operativos en la operación salida

No funciona la conexión 4G con las terminales donde se reciben las infracciones. Los guardias civiles no utilizan los veloláser porque no han recibido formación

La Dirección General de Tráfico inició el pasado fin de semana el despliegue especial de verano. En la Operación Salida, que se extenderá a los meses de julio y agosto, se prevén más de 89 millones de desplazamientos. Para vigilar las carreteras se desplegarán helicópteros, drones, miles de agentes... pero no todos los nuevos radares que se estrenaron en Semana Santa.

En estas páginas ya se contó hace una semana que el anuncio estrella del uso de drones para controlar desde el aire la circulación, especialmente en carreteras secundarias, ocultaba la realidad de que los agentes de la Guardia Civil destinados en la Agrupación de Tráfico no tienen la acreditación para operar estos aparatos, y por tanto sólo los utilizará por ahora personal de la DGT en puntos muy concretos.

Radares en las motos

Junto a los drones, otro de los avances tecnológicos que ha incorporado recientemente es el llamado veloláser, un radar de pequeñas dimensiones que la Dirección General de Tráfico llevaba tiempo tratando de lanzar como un gran avance, ya que podrían utilizarlo los agentes que patrullan en motocicleta por las carreteras.

Tras un intento fallido en 2017, la DGT y el Ministerio del Interior anunciaron la puesta en funcionamiento de 60 radares de ese tipo esta pasada Semana Santa. Pero el despliegue de los veloláser fue muy parcial, incluso un fiasco para muchos agentes.

Pues bien. Según le cuentan al Confidencial Digital fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), ese despliegue no ha mejorado sustancialmente en los meses transcurridos desde entonces. Lo que va a provocar que el uso y la incidencia de los veloláser en el dispositivo de vigilancia de esta Operación Salida vaya a quedarse en algo puramente “anecdótico”.

En muchas provincias siguen sin utilizarse

“De cara a la Operación Salida los veloláser en muchas provincias no se están utilizando”, denuncian las fuentes consultadas por ECD.

A principios de abril, en al menos 20 de las 51 provincias de España no estaban operativos, y ahora, continúan sin utilizarse los radares de motocicleta en zonas como La Rioja (donde se probó por primera vez), Teruel, Valladolid, Ciudad Real...

Es decir, la DGT ha repartido los aparatos entre casi todas las unidades de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, pero distintas circunstancias está limitando de forma notable su uso.

Los agentes no han recibido formación

Por ejemplo, en muchas provincias los agentes de Tráfico no han recibido formación específica, y por ello no saben usar correctamente el veloláser, de modo que sirva para detectar excesos de velocidad y sancionar a los conductores que los cometan.

“Los operadores de los radares tradicionales fueron enviados a Mérida, a formarse en su uso, pero con los veloláser sólo se dio un curso a una persona por destacamento, y ésta a su vez tiene que enseñar a sus compañeros”, explican fuentes internas de la agrupación.

Esa falta de formación está retrasando y minimizando el uso efectivo de los radares nuevos en las distintas unidades de la Guardia Civil de Tráfico por toda España.

El problema de la conexión 4G

Pero es que, además, las cuestiones técnicas también están dificultando la implantación de los veloláser como un instrumento más de la Agrupación de Tráfico.

Agentes consultados por ECD explican que se están encontrando con problemas en la conexión 4G. Los veloláser están concebidos para ser colocados en un arcén, en muchos casos prácticamente ocultos tras el quitamiedos -o bien en una moto aparcada-, con el fin de evitar que los conductores los vean.

El guardia civil se sitúa en un lugar alejado, para no alertar a los vehículos de la presencia del radar. El agente maneja un dispositivo electrónico que recibe la señal del veloláser cuando se activa por un exceso de velocidad y hace una fotografía que captura la matrícula del infractor.

“La conexión 4G no funciona bien”, lamentan algunos agentes, que explican que los problemas de enlace les obligan a reducir la distancia entre el dispositivo que lleva en la mano el agente y el veloláser. Con lo cual se elimina ese factor sorpresa y la discreción que buscaba la DGT con los pequeños radares que ha incorporado.


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