Seguridad

Los informes sobre la “desradicalización” de los terroristas de Barcelona son considerados “secreto de Estado”

Driss Oukabir y Mohamed Houli llevan dos años en las prisiones de Picassent y Castellón y han sido sometidos a terapias para su reinserción en la sociedad

Furgoneta empleada en el atentado de Las Ramblas, Barcelona.
photo_camera Furgoneta empleada en el atentado de Las Ramblas, Barcelona.

En menos de tres semanas se cumple el segundo aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, perpetrados por una célula yihadista cuyos integrantes tuvieron diferentes destinos. Driss Oukabir y Mohamed Houli continúan presos en la cárcel y han recibido terapias de desradicalización. El resultado de ese tratamiento ha sido considerado “secreto de Estado”.

Oukabir y Houli ingresaron en prisión cinco días después de producirse los atentados. Al primero se le considera uno de los autores intelectuales del atropello en Las Ramblas, mientras que el segundo estaba preparando los explosivos en el chalet de Alcanar y sobrevivió a la detonación en la que murieron Es Satti y Yousseff Aalla.

Están sometidos al llamado régimen cerrado propio y han sido calificados como presos de “peligrosidad extrema”, siguiendo los criterios que aparecen en los artículos 91.2 y 91.3 del Reglamento Penitenciario.

La terapia de reinserción, “secreto de Estado”

Hace unos meses se conoció que, al menos Oukabir, había comenzado a asistir -de manera forzada, no voluntaria- a clases de yoga y meditación en la cárcel de Picassent (Valencia) como terapia de desradicalización y reinserción en la sociedad.

Según ha podido confirmar ahora Confidencial Digital por fuentes penitenciarias, Mohamed Houli también ha sido incluido en un programa de desradicalización.

Sin embargo, psicólogos y técnicos de Prisiones que han intentado acceder a los informes sobre el resultado de esas terapias, se han encontrado con la negativa de Instituciones Penitenciarias. El organismo alega que esos expedientes son de “acceso restringido”. De hecho, en alguna ocasión, se ha llegado a argumentar que los resultados de estos programas son considerados “secreto de Estado”.

Ni un yihadista abandona el fanatismo

De todas formas, desde Prisiones se advierte a ECD de que, incluso habiendo realizado ambos terroristas el programa completo de desradicalización, es muy probable que no se hayan obtenido los resultados esperados.

En tres años de vigencia del plan para desradicalizar a yihadistas encarcelados, ninguno ha abandonado aún su fanatismo. De 252 presos radicales islamistas en las cárceles españolas, 23 han entrado en el programa que se ofrece en ocho cárceles, según la Secretaría de Instituciones Penitenciarias dependiente del Ministerio del Interior.

De esos presos, una decena ha aceptado confesar delitos a la Fiscalía buscando mejorar su vida en prisión, pero sin dar marcha atrás en su ideología de odio.

Restricciones y control absoluto

Tanto Driss Oukabir como Mohamed Houli son considerados “muy peligrosos” y forman parte del fichero de internos de especial seguimiento (FIES), un instrumento utilizado por la administración penitenciaria que incluye distintos grupos en atención a los delitos cometidos, repercusión de los mismos, etc.

Ambos terroristas están dentro del llamado FIES 3, que aglutina a todas aquellas personas ingresadas en prisión por vinculación a bandas armadas o elementos terroristas, y aquellos que, a través de informes de las fuerzas de seguridad, colaboran o apoyan a estos grupos.

Los presos incluidos en este fichero son cacheados diariamente y sus celdas se registran con la misma regularidad. Cuando existen fundadas sospechas de que puedan poseer objetos prohibidos y haya razones de urgencia, los funcionarios pueden recurrir al desnudo integral por orden motivada del jefe de servicios, dando cuenta al director.

Los dos terroristas encarcelados, por tanto, “están sometidos al régimen penitenciario más severo” de los aplicados en España: “Solo tienen tres horas de patio al día y no disponen de televisión en sus celdas. Solo la ven, y con la vigilancia de algún funcionario, cuando llueve y no pueden salir a los exteriores, y siempre en salas comunes”.

No disponen de dinero para el economato y únicamente pueden solicitar dos libros de la biblioteca, previa a autorización de la dirección de la cárcel.

Totalmente incomunicados

Por último, las técnicos de Prisiones consultados por ECD destacan que Oukabir y Houli están “totalmente incomunicados” para evitar que puedan radicalizar a otros internos de sus respectivas cárceles.

Salen solos al patio, acompañados únicamente por los funcionarios que los vigilan. Y tampoco tienen compañeros de celda.

Finalmente, los terroristas tienen prohibido participar en talleres, cursos y actividades en común con otros presos. Reciben visitas periódicas de los médicos, que testan su estado de salud sin necesidad de hacer ningún traslado. Las comunicaciones con sus abogados también son analizadas de forma exhaustiva, un hecho excepcional sólo permitido en casos de terrorismo.

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