Seguridad

Interior admite que los servicios de información dejaron de vigilar al imán de Ripoll al salir de la cárcel

Informes de carácter confidencial elaborados durante la estancia en la prisión de Castellón “en ningún caso concluyeron” que se hubiera radicalizado

Abdelbaki es Satty, líder de la célula que atentó en Barcelona y Cambrils.
photo_cameraAbdelbaki es Satty, líder de la célula que atentó en Barcelona y Cambrils.

Los atentados yihadistas de agosto de 2017, en los que una célula terrorista asesinó a 16 personas en Barcelona y Cambrils, no quedaron al margen de la polémica sobre el proceso independentista que en esas fechas estaba ya a punto de llegar a sus meses más tensos.

Los independentistas han difundido sospechas de que los servicios de inteligencia españoles podrían haber tenido relación con los autores de los atentados, e incluso los más radicales insinúan que fue un intento del espionaje de tratar de torpedear el proceso independentista que iba a desembocar en el referéndum del 1 de octubre.

El punto sobre el que más inciden los independentistas es la relación del líder de la célula, el imán de Ripoll Abdelbaki Es Satti, con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Se ha sabido que el servicio de inteligencia tuvo contactos con Es Satti, con vistas a tratar de captarlo como confidente en su estrategia de lucha contra el yihadismo. Además, durante su estancia en prisión entre 2014 y 2017, agentes de la Guardia Civil acudieron a la cárcel a entrevistarse con él.

“Informes confidenciales”

Durante el Gobierno de Mariano Rajoy, el PP y el PSOE bloquearon las peticiones de investigar en las Cortes estos atentados, incluidas solicitudes de ERC y PDeCAT para indagar sobre el imán de Ripoll. Sólo el director del CNI admitió acudir a la Comisión de Gastos Reservados para explicar (en la medida de lo posible) la relación del centro con Abdelbaki Es Satti.

Confidencial Digital ha podido comprobar que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha realizado una pequeña apertura, en la línea de aportar algo más de información sobre el líder de la célula yihadista que atentó en La Rambla de Barcelona y en el paseo marítimo de Cambrils el 17 y 18 de agosto de 2017.

En una respuesta parlamentaria a una pregunta al diputado de ERC Gabriel Rufián, el Gobierno socialista explica que “los informes de carácter confidencial en ningún caso concluyeron evidencias de planteamientos radicales, motivo por el que se abandonó el seguimiento tras la salida del Centro Penitenciario del imán Abdelbaki Es Satti”.

Pregunta de Rufián

Esta sola frase Interior (el departamento al que iba dirigida la pregunta) indica, en primer lugar, que a Es Satti se le realizó un seguimiento durante su estancia en prisión. Sin embargo, la información que se recabó de esa vigilancia llevó a concluir entonces que no presentaba indicios de que se hubiera convertido en un islamista radical dispuesto a impulsar acciones terroristas.

De ahí que se abandonara “el seguimiento” que se le estaba haciendo en la cárcel, una vez que fue excarcelado en 2014. Se puede concluir, por tanto, que desde entonces hasta que su célula cometió los atentados -él murió en la explosión de la casa de Alcanar la noche anterior al atentado en La Rambla-, Es Satti no fue controlado ni vigilado por los servicios de información.

La respuesta del Gobierno llega a una pregunta que registró Gabriel Rufián el pasado mes de julio en el Congreso de los Diputados, y en la que pedía información sobre distintos aspectos de la respuesta gubernamental a los atentados de Barcelona y Cambrils.

En concreto, sobre el imán de Ripoll Rufián quería saber si “el Ministerio del Interior conoce los detalles de la relación entre el Centro Nacional de Inteligencia y el imán Abdelbaki Es Satti”, y también “qué medidas de control existían sobre el imán Abdelbaki Es Satti en el período comprendido entre enero de 2014 [cuando salió de la cárcel] y agosto de 2017”.

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