Seguridad

Los siete puntos negros del asalto a la embajada de Corea del Norte atribuido a la CIA

Buscaron la discreción máxima pero no cayeron en las cámaras de vigilancia, no se entiende el objetivo que perseguían, no hubo denuncia oficial, la ‘chapuza’ de la trabajadora que escapó...

Vista aérea de la embajada de Corea del Norte en Madrid
photo_cameraVista aérea de la embajada de Corea del Norte en Madrid

Continúan los interrogantes acerca del asalto que se produjo el pasado mes de febrero a la embajada de Corea del Norte en Madrid. Un grupo de personas accedió a la sede diplomática, golpeo, amordazó y maniató al personal, y tiempo más tarde huyó sustrayendo material informático.

El suceso, que se produjo un viernes por la tarde y a plena luz del día, sigue bajo investigación de la Comisaría General de Información. En las pesquisas también colabora el CNI. Lo último que se ha sabido, según informaciones de El Confidencial y El País, es que fuentes policiales apuntan a la posible conexión de los servicios de inteligencia de Estados Unidos con el suceso.

Según este relato, dos de las personas que ejecutaron el asalto tiene algún tipo de vinculación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana. Por lo que los investigadores tratan de averiguar si la operación fue orquestada desde el otro lado del Atlántico y con posible ayuda de otros servicios de inteligencia.

Sin embargo, esta versión no convence del todo el círculos de la inteligencia, que señalan ciertas ‘lagunas’ en el relato e incoherencias con la forma de trabajar de los servicios secretos norteamericanos:

-Los asaltantes eran asiáticos: Los propios trabajadores de la delegación diplomática, en los escasos testimonios que ofrecieron a la Policía, señalaron que los asaltantes eran de aspecto “coreano”. La Policía también identificó a algunos de los individuos como asiáticos, principalmente al hombre que les abrió la puerta para anunciarles que todo iba “bien”. De hecho, el que los trabajadores no quisieran plantar denuncia ante la policía ninguno de los afectados fue entendida por fuentes de la investigación como un “los trapos sucios se lavan en casa”. La hipótesis del ‘trabajo interno’ para evitar deserciones como la ocurrida en la embajada de Roma hace unos meses “sigue sobre la mesa” explican las fuentes consultadas.

-El objetivo “difuso”: Por otra parte, lo que no se explican en la inteligencia española es el objetivo que puede haber tenido el asalto, de estar instigado por EE.UU, a apenas cinco días de la cumbre sobre desnuclearización entre Kim Jon Un y Donald Trump. “Sí buscaban información para tener una posición preferente en la cumbre, lo que consiguen es volarla por los aires”.

-Una operación con “demasiado riesgo” para la CIA: Fuentes de la inteligencia consultadas por ECD explican que una operación como la del asalto a la embajada norcoreana es “de muy alto riesgo” para los agentes. Al tratarse de un asalto a plena luz del día y por métodos bruscos, las opciones de que salga mal y puedan acabar detenidos son “muy altas”. “¿Qué hubiera pasado si la policía cree a la trabajadora diplomática que escapó y le da el alto a los vehículos para que se identifiquen? La detención de uno o varios agentes de la CIA en una operación como este sería escandalosa a nivel mundial” dicen estas fuentes. “No encaja en su modus operandi pese a que se repita una y otra vez que sí encaja”.

-Contratistas o ‘mercenarios’: Ante el riesgo de una operación así, explican estas voces, la CIA y otros servicios de inteligencia “suelen recurrir a colaboradores externos” que no están en nómina oficial. Por tanto, estas voces dudan que quienes han sido identificados como personas vinculadas con la CIA “sean agentes en el sentido oficial de la palabra”.

-La ‘chapuza’ de la trabajadora diplomática que huyó y pidió ayuda: Es, según estos analistas, una de las muestras de ‘chapucería’ “impropia de los servicios de inteligencia de EEUU”. En una operación así, explican, las salidas y puntos de escape deben estar absolutamente vigiladas en cualquier momento para que una posible huída -en este caso, saltando desde un segundo piso- no ponga en peligro toda la operación. “Y lo esperable, teniendo en cuenta que la mujer acabó a gritos en la calle, es que se hubiera abortado una operación para la que hasta se manipularon las farolas de la calle para pasar inadvertidos. El componente de discreción se ve que era fundamental para los asaltantes”.

-Las cámaras de seguridad: Y es precisamente ese punto, el de la discreción deseada por los asaltantes, uno de los que más llama la atención a las fuentes de la inteligencia española consultadas por ECD. La Policía investiga por qué las farolas que rodean la embajada fueron manipuladas para que iluminaran la zona menos de lo normal, o si el incendio en un repetidor de señal móvil días antes del asalto está relacionado con el incidente. Sin embargo, lo que no se explican estas voces es “cómo pudieron pasar por alto que había cámaras de video vigilancia en la zona” en las que quedaría grabado el rostro de los asaltantes. Y es precisamente en esas imágenes donde la Comisaría General de Información señala la presencia de dos personas con vínculos con la CIA.

-El silencio de la embajada estadounidense: Tal y como ha podido confirmar ECD de fuentes oficiales de la embajada norteamericana, Estados Unidos no tiene previsto realizar ningún comentario o aclaración pública al respecto en los próximo días. Se remiten “a las autoridades españoles” para cualquier cuestión relacionada “con una investigación criminal”.

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