Radiografía de las víctimas de trata en España: violencia, matrimonio forzado y explotación

Proceden mayoritariamente del norte de África y de Sudamérica. Suelen pasar meses en otros países europeos antes de llegar a España

Agentes de Policía Nacional (foto de archivo)
Agentes de Policía Nacional (foto de archivo)
El año pasado, las autoridades liberaron a 1.794 víctimas de las redes de trata y explotación laboral o sexual en nuestro país, lo que representa un aumento del 22% respecto a 2023. Rubén Espuny Cugat y Carolina Villacampa Estiarte, investigadores de la Universidad de Lleida, han entrevistado a 15 profesionales sobre los patrones más comunes en víctimas de trata, muchos de los cuales son menores de edad.
  1. Perfil de las víctimas 
  2. Perfil de los ofensores y relaciones entre ellos
  3. Captación de las víctimas
  4. Traslado al lugar del destino

Perfil de las víctimas 

La gran mayoría de víctimas de trata en Cataluña, donde se han realizado las entrevistas del estudio, son mujeres cerca de los 18 años de edad, aunque a menudo los profesionales se topan con víctimas de cerca de 12 o 13 años que podrían estar siendo forzadas a cometer crímenes contra la propiedad debido a que los castigos para menores por debajo de los 14 años son más laxos, según un artículo publicado en una revista de criminología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

La mayoría provienen de países de África como Senegal, Mali, Gambia, Guinea, Congo, Ghana y especialmente Nigeria, de las cuales muchas son niñas sometidas a explotación sexual

“La llegada de menores procedentes de África Subsahariana presenta una problemática adicional debido a la discrepancia entre la edad biológica de las víctimas y la que consta en los pasaportes de aquellas que viajan con documentación legal expedida por sus países de origen”, añaden los investigadores en el artículo. 

En menor medida, los investigadores han observado un número significativo de víctimas africanas  provenientes  de  la  región  del  Magreb,  en  particular  de  Argelia  y  Marruecos, y casos de menores originarios de Centroamérica y Sudamérica, específicamente de  Colombia,  Honduras,  Ecuador,  El  Salvador,  Costa  Rica  y  República Dominicana. También de Europa del Este, con varios casos de víctimas rumanas, bosnias y búlgaras y de Asia del Sur, concretamente de Pakistán, Vietnam, China, India y Bangladesh.

Perfil de los ofensores y relaciones entre ellos

En  la  mayoría  de  los  casos  los  ofensores  son  hombres,  aunque  en segundo plano también se encuentran mujeres que actúan en connivencia  con  ellos”, indica el estudio, aunque éste añade que a menudo las mujeres también ejercen violencia sobre las víctimas, especialmente aquellas sometidas a la prostitución.

La mayoría de miembros de redes criminales que colaboran para la trata de personas no se conocen entre sí debido al tamaño de algunas mafias, aunque algunas de las redes criminales “se  limitan  a  entornos  más reducidos, de carácter familiar o doméstico, donde los perpetradores son miembros  del  mismo  clan  en  todas  las  etapas  del  proceso  delictivo”. Ocurre especialmente con víctimas del este de Europa, y muchas de ellas perpetúan estos crímenes convirtiéndose en ofensores al hacerse adultos. 

Captación de las víctimas

La captación, en la mayoría de los casos, ocurre en los países de origen de la víctima mediante el engaño, generalmente ofreciendo oportunidades económicas o laborales en España. 

“En  sus  países  de  origen  lo  que  se  les  promete  es  una  vida  mejor  en todos los aspectos, con la excepción de aquellos menores que huyen voluntariamente y después se ven envueltos en una mafia. Después, cuando llegan aquí, lo que se encuentran es una realidad completamente diferente”, según cita el artículo a un trabajador social de Girona. 

Esta promesa es especialmente efectiva cuando las víctimas son huérfanas, viven en la calle o cuando la captación ocurre en países con migración constante provocada por conflictos, violencia, persecuciones o precariedad económica. En estos casos, es común que las familias busquen una salida para los menores a través de personas vinculadas a organizaciones criminales, sin conocer las consecuencias, indica el estudio. Con menor frecuencia, se recurre al uso de la fuerza y a coacciones durante la fase de captación en los países de origen.

Además, algunos menores no acompañados que intentan acceder  irregularmente  a  nuestro  país, mayoritariamente  hombres jóvenes, corren el riesgo de convertirse en víctimas de redes criminales de trata en algún momento de su travesía, siendo captados durante el trayecto migratorio. Una trabajadora entrevistada incluso declaró haber sido testigo de que “educadores sociales del propio centro eran los captadores”. 

Traslado al lugar del destino

Los viajes que se emplean con las víctimas de trata suelen ser “altamente itinerantes”, por lo que pasan por varios países y ciudades antes de llegar a España, a menudo durante meses o años. “Como resultado, algunas víctimas que fueron captadas cuando todavía eran menores de edad llegan al lugar de destino siendo ya adultas”, indica el estudio. 

Esto podría hacerse para que las víctimas cometan delitos menores y sea más difícil que las autoridades les rastreen, una técnica que según reveló Confidencial Digital en junio a menudo emplean las mafias de carteristas en Madrid. También se utiliza documentación falsa para modificar el nombre y fecha de nacimiento de las víctimas menores de edad, según el estudio.

Durante los desplazamientos, los menores sufren violencia y vulneración de sus derechos, incluidos ataques diarios contra su libertad sexual e integridad física y moral. Este trato degradante, frecuente incluso por parte de autoridades de países como Marruecos o Libia, ocurre especialmente durante su retención en campamentos de refugiados. 

La violencia sufrida durante el trayecto, sobre todo por parte de las menores subsaharianas, es incluso mayor que la que sufren una vez que han llegado aquí”, comenta un trabajador y educador social citado en el estudio. 

Cualquier persona que tenga conocimiento de una situación de trata o explotación de seres humanos o que sea o haya sido víctima puede llamar al teléfono especializado de la Policía Nacional al 900 10 50 90 o por correo a trata@policia.es o trata@guardiacivil.es 

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