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Canarias sobrevive al verano gracias al turismo nacional: solo el 15% es extranjero

Lanzarote y La Graciosa son los destinos más solicitados. La hostelería prevé un desplome de la ocupación en septiembre

Turistas en un paseo por Canarias el verano pasado
photo_cameraTuristas en un paseo por Canarias el verano pasado

Centros de visitantes llenos, playas repletas y terrazas con el cartel de lleno. Cualquiera que haya visitado Canarias este verano puede haberse encontrado con imágenes como esta. Lo cierto es que el turismo en el archipiélago ha “sobrevivido” gracias a un repunte de visitantes locales y nacionales. Sin embargo, los hosteleros temen que con la llegada de septiembre los niveles de ocupación se desplomen. 

“En el mes de agosto algunos hoteles han tenido una ocupación mínima gracias al turismo local”, explica Federico Nieto de la Agencia de viajes Medysol. Los hoteles están teniendo una ocupación tras el fin del estado de alarma de entre un 30 y un 40%, según la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas. 

Muchos de ellos todavía no han abierto, pero los que lo han hecho han recibido turistas principalmente nacionales y, en concreto, muchísimo turismo entre islas. “El nacional representa en torno al 85% y dentro de este, el grueso, es mercado canario”, explica Juan Carlos de León, director de operaciones en Canarias de GF Hoteles. 

Lanzarote y La Graciosa, las más visitadas 

Los hoteles que hay abiertos en las islas más occidentales, Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, sí han podido colgar incluso el cartel de completo algunas semanas. Estas son las islas con playas extensas y un lugar de escapada para muchos canarios durante el verano. 

Hay un pequeño porcentaje de alemanes, de belga y de holandeses que llegan a las costas canarias, pero el británico -uno de sus fuertes por excelencia- es prácticamente inexistente. 

El hecho de que sea turismo nacional también cambia las tendencias. “Se mueven muchas reservas, pero son con un perfil distinto. Suelen ser de uno o dos días y no son como cuando vienen de países emisores que la media de estancia son de siete a diez días”, explica de León. Esto implica que las reservas generan un volumen de gasto en las vacaciones menor. 

Los hosteleros confirman que las reservas se mueven con pocos días de antelación y principalmente los fines de semana, cuando mucha gente aprovecha para escapar a un lugar cercano con playa del teletrabajo. “El hotel Victoria, por ejemplo, (gran lujo en Tenerife) puede pasar del 20 al 35% de viernes a domingo y el lunes vuelve a estar al 20% [de ocupación]". 

El temor a que llegue septiembre 

“Sabíamos que la ocupación iba a ser baja y que iba a haber pérdidas, pero de alguna manera queríamos poner los protocolos de seguridad a caminar y demostrar que dentro de los hoteles se podía estar seguro”, explica de León. Pero la noticia del Gobierno británico de pedir cuarentena a todos los turistas procedentes de España “cayó como un jarro de agua fría” y provocó cientos de cancelaciones. 

Con el turismo internacional desplomado, los hosteleros temen la llegada de septiembre. “Octubre, noviembre y diciembre para nosotros era temporada alta, porque los visitantes de Europa no tenían sitios donde ir y este se convertía en destino ideal. Pero no son unas fechas en las que el mercado nacional suela viajar”, explica. 

El verano iba a ser la antesala de un invierno que pudiera salvar los número para los hosteleros. Sin embargo, las previsiones del mercado internacional son devastadoras. 

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