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Esperas de diez días para enterrar un cadáver en Madrid

Las licencias de enterramiento se agolpan en el registro civil. Las funerarias utilizan las salas de los velatorios para refrigerar centenares de cuerpos

La cifra de muertos diarios es escalofriante. España volvió a alcanzar este jueves un nuevo récord con casi mil muertos (950) que suman un total de 10.003 desde que empezara la crisis del Covid-19. Ni las funerarias ni el registro civil dan abasto para asumir tal cantidad de fallecidos y las esperas para los enterramientos, según aseguran a Confidencial Digital fuentes del sector, superan los diez días en Madrid. 

De hecho, la capital acumula más del 40% del total de los fallecidos por coronavirus. Cada día de esta última semana han muerto entre 200 y 300 personas, cuando un día normal del mes de marzo morían unas 80. Las incineradoras están forzando la maquinaria para poder dar salida a todos estos cuerpos y lo mismo con los enterramientos, pero la cadena de trabajo está desbordada. 

La funeraria municipal de Madrid, preguntada por este digital, da datos de 72 horas como máximo de espera de los cuerpos. Sin embargo, varias de las grandes funerarias del país, aseguran que estas últimas semanas las esperas están entre siete y diez días de media en algunos municipios. Un tiempo que puede ser incluso más alto en el caso de las incineraciones. 

“Para enterrar necesitas a personas y puedes contratar a más, para incinerar las máquinas son las que están”, explican desde el sector. Estas mismas fuentes apuntan a que se ha llegado a plantear la idea de que los cuerpos se entierren y cuando la situación se estabilice, se inhumen para poder incinerarlos. 

Los velatorios también son morgues improvisadas

Dos morgues diferentes se han habilitado ya Madrid. Primero fue el Palacio de Hielo y, esta semana, se ha habilitado también el único edificio construido en la Ciudad de la Justicia, ‘el donut’ para recibir a los cuerpos. Allí se han instalado 230 cámaras frigoríficas repartidas en tres plantas. 

Las funerarias aseguran que problemas para almacenar cuerpos no hay. “Todas las salas velatorias de España están vacías y son lugares acondicionados para cadáveres. Donde antes se ponía un solo cuerpo ahora podemos meter diez o doce”, explica otra fuente del sector. 

Problemas en el registro civil  

La carga de trabajo del registro civil es descomunal para tramitar las licencias de enterramiento. Las oficinas están abiertas sin descanso de lunes a domingo, pero la plantilla está reducida al mínimo para evitar los contagios y esto dificulta las labores. Hay trece personas para hacer el trabajo diario en una oficina donde trabajaban más de 150. 

La licencia para que el difunto pueda ser enterrado se consigue gestionar, pero donde existe un colapso total es en los certificados de defunción que necesitan las familias posteriormente para recibir las últimas voluntades, bloquear una cuenta o pedir los seguros, entre otras cosas. 

Los que están pendiente suman más de 6.000 solo en una oficina. “No se sabe cuándo lo vamos a poder hacer porque no es automático, hay que ir metiéndolo uno a uno”, explica un funcionario. El problema es que muchos no se dedicaban a estas funciones y, por tanto, no conocen bien cómo se debe expedir un certificado con estas características.

 “Si nos equivocamos en cualquier cosa, aunque sea una letra en el apellido, el certificado ya no vale”. Por eso, para garantizar que no haya errores, los funcionarios hacen borradores que luego corrigen los que se encargaban de las defunciones y eso duplica el trabajo. “A final de mes calculamos que tendremos decenas de miles de peticiones acumuladas”. 

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