Instagram y TikTok provocan ansiedad en los hombres y trastornos alimenticios en las mujeres
Un informe de la Red de Atención a las Adicciones concluye que la exposición constante a contenido idealizado en redes sociales genera problemas de inseguridad y autoestima
- Cambios en los hábitos alimentarios
- Ansiedad y baja autoestima
- Los jóvenes son los más afectados
- Diferentes consecuencias para hombres y mujeres
- El uso de redes sociales y otras adicciones
Las redes sociales se han convertido en un espacio de comparación constante y validación superficial. Instagram, TikTok y otras plataformas promocionan a menudo una imagen de “perfección”, que es inalcanzable para la mayoría, y que está impactando de lleno en la salud mental de los usuarios, especialmente de los jóvenes.
Cambios en los hábitos alimentarios
Un estudio reciente elaborado por la Red de Atención a las Adicciones (UNAD) y la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar) concluye que el 56% de las mujeres adolescentes de entre 14 y 18 años admite que sus percepciones sobre su cuerpo han cambiado para peor desde que comenzaron a usar plataformas como Instagram.
Otro dato preocupante. El 44% de las adolescentes encuestadas confiesa que ha realizado cambios drásticos en sus hábitos alimentarios y de ejercicio por querer parecerse a las imágenes de otras chicas que ven en redes sociales.
Ansiedad y baja autoestima
La investigación también revela que al 72% de los hombres les genera ansiedad la exposición constante a contenido idealizado en plataformas digitales. El impacto sigue siendo mayor en mujeres, cuya autoestima se ve mermada en el 95% de los casos generando problemas de inseguridad y comparación por el uso inadecuado de redes sociales y pantallas.
Carla, una joven de 29 años que vive en Madrid, experimentó hace años los efectos negativos de Instagram y TikTok en su autoimagen. “Durante años me sentí atrapada en una espiral de comparaciones”, cuenta.
Cada vez que veía fotos de influencers que parecían tenerlo todo —cuerpos perfectos, piel impecable, vida sin imperfecciones— sentía que ella misma no era suficiente.
“Creía que debía cambiar, que no encajaba en ese molde”, lamenta. “Hasta que comencé a trabajar con un terapeuta y entendí que la mayoría de esas imágenes no reflejan la realidad”.
Los jóvenes son los más afectados
El estudio, titulado Estudio exploratorio sobre las afectaciones a la salud por la sobreexposición a redes sociales y pantallas con perspectiva de género, ha sido financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, y tiene como objetivo abrir nuevas vías de investigación para abordar esta problemática.
En su elaboración han participado más de 50 entidades de UNAD y FEJAR, así como personas expertas y en tratamiento por adicciones.
Según los datos recogidos, el grupo más afectado por este fenómeno son los jóvenes entre 16 y 18 años, que representan la mayoría de los casos atendidos por estas organizaciones. Aunque en esta franja la atención se reparte por igual entre hombres y mujeres, a medida que aumenta la edad, son los hombres quienes acuden más a tratamiento.
Diferentes consecuencias para hombres y mujeres
Las consecuencias difieren también según el género. En mujeres, además del descenso en la autoestima, se identifican altos niveles de ansiedad (73%), depresión (64%) y autolesiones (32%).
Además, aparecen trastornos alimentarios, problemas de socialización y casos relacionados con ciberacoso, difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y relaciones de maltrato que afectan incluso al rendimiento académico.
Entre los hombres, los principales efectos detectados son la ansiedad (72%), la falta de concentración (70%) y la baja autoestima (67%). La depresión afecta al 37% de los casos, mientras que las autolesiones aparecen en menor medida (7%).
En este colectivo se repiten síntomas como conductas disruptivas, aislamiento, bajo rendimiento escolar, agresividad o pérdida del interés por otras actividades.
El uso de redes sociales y otras adicciones
También se ha explorado la relación entre el uso de redes sociales y otras adicciones. En mujeres, el 30% de las entidades consultadas reporta comorbilidad con compras compulsivas, el 23% con trastornos alimentarios, y el 9% con el juego.
En hombres, cerca del 80% de los profesionales observa una asociación directa con el juego patológico, además de otros problemas como la adicción a videojuegos, trastornos del sueño o aislamiento social.
A la luz de estos datos, UNAD y FEJAR han planteado una serie de propuestas para frenar los efectos negativos de las redes sociales en la salud. Insisten en que la prevención debe ocupar un papel central, especialmente en el ámbito escolar, implicando a las familias y fomentando un diálogo intergeneracional.
También abogan por divulgar contenidos inclusivos y respetuosos, elaborados por jóvenes que ayuden a contrarrestar los discursos de odio y los estándares irreales de belleza.
El informe advierte, además, de la necesidad de evitar discursos alarmistas o patologizantes, y de enfocar el problema como una cuestión colectiva que requiere perspectiva de género.

