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EN PAUSE CON Antonio De la Torre, actor

“El relato del cine es masculino, porque quien tiene el poder, tiene el relato”

Antonio De la Torre es el actor español de la década prodigiosa. Principal, y de reparto. Nominado compulsivamente a los premios gordos del cine, querido y reconocido. Comprometido y social. Un fenómeno dentro y fuera de las alfombras rojas.

De la Torre es un ventilador de cine fresco y palabras claras.
photo_camera De la Torre es un ventilador de cine fresco y palabras claras.

Llegó tarde, pero sin ira. Iba para comedia, porque “soy de Málaga, y soy muy gracioso”, pero las decenas de directores de primera que le quisieron en sus pelis acabaron perfilando en sus ojos al actor duro, silente. Entre poli bueno y poli malo. Entre topo y secreta. Entre Azuloscurocasinegro y Que Dios nos perdone. El hijo predilecto de Goya en los últimos diez años se prepara para los estrenos de El reino y Memorias del calabozo. Quiere rodar en inglés. Quiere hacer un musical de Mocedades. No quiere etiquetarse como el hombre que mataba fijamente con la mirada. Disfruta y agradece su trabajo. Es el actor de las gentes de barrio, de la pancarta clara cuando hace falta, y de las verdades como puños en un mundo de sedas rojas y guantes blancos. Es nuestro Eastwood, aunque a veces le confundan con Chuck Norris. La cara del thriller. El periodista-actor. El padre coraje. El malaguista. La balada alegre de trompeta. Un truhan del cine. Un señor fuera de plano. Uno de los nuestros.

Raphael, apoteósico en Starlite

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