La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Casado killer

Pablo Casado, en el Congreso Nacional Extraordinario del PP
photo_camera Pablo Casado, en el Congreso Nacional Extraordinario del PP

Por donde pasa Pablo Casado, dicen ahora algunos, no crece la hierba. Un Atila redivivo se ha puesto al frente del Partido Popular. Ese es el run-run que comienzan a difundir algunos dirigentes de la calle Génova, molestos por el comportamiento de su líder en los primeros 100 días como presidente.

Le achacan sustancialmente tres actitudes más propias de un autócrata:

1. Gobierna con mano de hierro. Ha entrado a saco, sin medias tintas, en las listas electorales. Ha empezado por Andalucía pero hay otros síntomas que confirman su determinación: los sondeos por regiones. Ha elaborado cuestionarios para preguntar al electorado potencial por nombres que no había consensuado con los líderes locales.

Esto ha provocado el enfado de muchos barones: ¿es que pretende movernos la silla sin contar con nosotros? Pues va a ser que sí, atendiendo a los precedentes. Juan Manuel Moreno ya sabe cómo se las gasta su líder: ha laminado a varios candidatos de su cuerda. Que se preparen en otras circunscripciones.

2. Gobierna en solitario. Pablo Casado conduce los destinos del partido sin compartir sus decisiones más relevantes con los miembros de su ejecutiva. Sólo mantiene interlocución fluida habitual con dos personas de su confianza: Teodoro García Egea y Javier Maroto, y este último sin participar en todo. Con nadie más suele consultar el día a día. Un comportamiento que tiene perpleja a su propia Ejecutiva, que se siente incómoda cuando se entera por la prensa de algunos giros relevantes.

3. Gobierna con excesivo protagonismo. Está cayendo, dicen internamente, en la sobreexposición. Sobre todas las cosas tiene opinión Pablo Casado. Y corre a ponerse delante de un micrófono para que todos le oigan. Es un ritmo frenético. Se posiciona sin parar. Sobre la tesis del presidente, sobre los ministros dimitidos y por dimitir, sobre la inmigración, sobre la hispanidad, sobre los presupuestos ilegales…

No cede protagonismo, no presta espacio ante las cámaras. Un ejemplo: tras las primarias nombró a Marta González nueva vicesecretaría de Comunicación. ¿Alguien le ha visto la cara? En absoluto. Casado y sus más fieles colaboradores no han cedido ni una rueda de prensa.

Lo relatado en los tres puntos anteriores es material extraído, fundamentalmente, de quienes desearían ser más consultados dentro del partido. Es obvio. Velan por el PP pero también por su propio protagonismo. Son miembros de la Ejecutiva, barones y líderes con algo de mando en plaza que desearían ser más escuchados.

Dicho lo cual, a mi me parece razonable que quien debe rehacer una partido desde la raíz acapare para sí el mayor poder posible y se convierta en el centro de atención casi exclusivo. Ya llegaré el momento de delegar.

Más en twitter: @javierfumero

 
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