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¿Traición en Europa? De eso sabe bastante el PSOE

Pedro Sánchez y Rubiales
photo_camera Pedro Sánchez y Rubiales

Me ha parecido muy bien traído el argumento utilizado por Pablo Casado contra Pedro Sánchez cuando este Gobierno le ha reprochado que acuda a Bruselas a boicotear el borrador de Presupuestos pactado con Pablo Iglesias.

Primero ha precisado que se trata de las primeras cuentas públicas que un Ejecutivo de este país pretende aprobar sin un techo de gasto, es decir, sin previa aprobación parlamentaria. Por lo tanto, algo de legitimidad tiene para denunciar, donde sea, un atropello a la democracia.

Pero después ha traído a colación tres intervenciones verdaderamente desleales promovidas por el propio Pedro Sánchez que, en su día, dejaron atónitos a media España. Hablo de Arias Cañete, Jean-Claude Juncker y Luis de Guindos.

Empiezo por este último. Hace tan sólo ocho meses –ocho meses, leen bien-, el PSOE que dirige Pedro Sánchez desplegó una campaña en la sombra para boicotear en Europa el nombramiento de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo.

Intentó evitar que España lograra un puesto en una gran institución europea tras muchos años sin poder colocar un connacional en algún cargo de peso. Pero eso le dio igual a Pedro Sánchez. Una comitiva enviada en su nombre pidió a varios gobiernos socialistas que exigieran que el nuevo número dos del BCE fuera un “técnico”. Intentó torpedear a Luis de Guindos por “excesivamente político”. Pero en Italia fue más allá. Allí llevó el mensaje de que Guindos era contrario a la OPA de Atlantia sobre Abertis. No les convenía apoyarlo, les dijeron. Lo contamos aquí con detalle.

Pero este no fue el primer veto impulsado desde el PSOE de Pedro Sánchez. Nada más llegar a la secretaría general del partido, en julio de 2014, Sánchez se descolgó de sus socios socialistas europeos y decidió votar en contra de la elección de Jean-Claude Juncker a la Presidencia de la Comisión Europea.

Con este movimiento, el PSOE incumplió un compromiso internacional al que habían llegado populares y socialistas europeos: la Presidencia de la Comisión era para Juncker (de derechas) y el Parlamento Europeo para Martin Schulz (socialista alemán).

Meses más tarde vino el tercer desaire, con ocasión del nombramiento de Miguel Arias Cañete. El PP había apoyado en su día la elección de Pedro Solbes y Joaquín Almunia en Bruselas. Eran españoles ocupando cargos relevantes: mejor para España.

Sin embargo, Sánchez se opuso a la elección del ex ministro de Rajoy como comisario europeo de Energía y Cambio Climático. Como muestra de ello, convirtió en un infierno su ‘audiencia de confirmación’, el examen para acceder al puesto: movió hilos para que se le preguntara por machismo y las petroleras. Puede leer aquí todos los detalles sobre aquel movimiento.

Como ven, si alguien sabe de traición a los intereses españoles en Europa ese es Pedro Sánchez.

Más en twitter: @javierfumero

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