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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Casado y García Egea, dos por el precio de uno

Teodoro García Egea y Pablo Casado
photo_camera Teodoro García Egea y Pablo Casado

Se celebraba un Pleno del Congreso para debatir el “caso Juan Guerra”, las informaciones que mostraban que el hermano del entonces todopoderoso vicepresidente, Alfonso Guerra, estaba haciendo negocios aprovechando su posición, y que tenía un despacho en la mismísima Junta de Andalucía, en el que recibía a sus compinches y firmaba los acuerdos.

La sesión empezó a derivar de forma inquietante cuando la oposición fue trasladando el punto de mira hacia el propio vicepresidente, y se empezó a sugerir que también él estaba implicado en los chanchullos económicos.

Fue entonces cuando el presidente del Gobierno subió al estrado para defender, en tromba, a su número dos, por la vía de situarse él por delante para así protegerle.

Y fue entonces cuando pronunció la frase del “dos por el precio de uno”. Es decir, que si alguien pretendía acabar con Alfonso Guerra, tenía que saber que allí estaría también Felipe González: se cobrarían dos piezas.

Aquello fue un error, porque el presidente ligaba su destino al del vicepresidente, si bien al final Alfonso Guerra optó por dimitir del Gobierno y marcharse en solitario. Para entonces, el consorcio había saltado en pedazos.

Lo de “dos por el precio de uno” se ha aplicado en otras ocasiones a parejas políticas cuyos destinos estaban ligados, involuntariamente o bien por decisión propia.

Algo de eso empieza a ocurrir en el Partido Popular con el tándem que forman el presidente, Pablo Casado, y el secretario general, Teodoro García Egea.

Ocurre que las arremetidas contra García Egea son cada vez más intensas. Desde las llamadas de los barones a Génova pidiendo a Casado que corte las alas al secretario general, hasta las sospechas de los presidente autonómicos de que está guardando munición para utilizarla contra cualquiera de ellos que se desmande.

Tienen como antecedente la filtración de las palabras de Juan Marín diciendo que era una tontería querer aprobar unos presupuesto (de Andalucía) en tiempos electorales. Lo que ha provocado que Juan Manuel Moreno se haya quedado sin apoyos para sacarlos adelante, preanunciando así una convocatoria electoral anticipada que es lo que se buscaba desde Génova.

 

Y los tiros han apuntado a García Egea como el filtrador de las grabaciones, precisamente para forzar ese adelanto en Andalucía. Los barones han insistido a Casado en que le pare los pies.

No hay que perder de vista las arremetidas de Álvarez de Toledo, hablando de "mando testosterónico” en el partido, de que hace 'bullying' y de “Teodorocracia”, que, aunque dictadas por el despecho, sin embargo no dejan de tener fundamentos, y, desde luego, proporcionan munición a los enemigos del número dos.

Casado ha reaccionado cerrando filas con su principal colaborador, echando mano para ellos de sus orígenes políticos comunes, desde que trabajaron en Nuevas Generaciones. Gentes de Génova repiten que el frente común sigue firme, y que no se va a romper porque el líder está a muerte con el secretario general. Veremos

Ciertamente García Egea tiene alguna bazas a su favor, como fue mantener el poder en la comunidad de Murcia, la victoria en Madrid, el éxito del congreso de Valencia, pero trabaja en su contra una Isabel Díaz Ayuso bien asesorada por el veterano y peligroso Miguel Ángel Rodríguez, y acaba de ganarse la enemiga de Juan Manuel Moreno, entre otros.

El tándem, pues, se mantiene. Aunque no sería la primera vez que el cabeza de filas deja caer al número dos, por el bien del Gobierno, del partido, e incluso, en alguna ocasión, del propio número uno. Como, al final, Felipe González dejó caer a Alfonso Guerra.

Lo de “dos por el precio de uno” no se cumplió entonces. Quizá es que en realidad nunca se ha cumplido. Estamos hablando de política.

editor@elconfidencialdigital.com

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