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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Están mangoneando la Justicia

Carlos Lesmes, presidente del CGPJ y Tribunal Supremo junto a un grupo de magistrados y jueces.
photo_camera Carlos Lesmes, presidente del CGPJ y Tribunal Supremo junto a un grupo de magistrados y jueces.

Patético resulta el espectáculo de la elección de integrantes del nuevo Consejo del Poder Judicial. Se ha decidido como un intercambio de cromos entre los dos principales partidos, con la presencia de Podemos como invitado especial del PSOE.

Para un asunto tan sensible, como es configurar el gobierno de los jueces, se ha utilizado una vez más el mercadeo, el chalaneo, el conchabeo y el compadreo. El mangoneo, en definitiva.

Esa práctica ha provocado, por ejemplo, que el juez José Ricardo de Prada pase a formar parte del Consejo. Ponente de la sentencia de la Gürtel, Prada incluyó en el fallo la afirmación de que el PP se lucró de la red corrupta, y le condenó a pagar una cantidad como partícipe a título lucrativo, lo cual dio pie a la moción de censura que acabó con la caída de Mariano Rajoy y la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. ¿Y quién le ha propuesto? Podemos.

PSOE y PP han pactado igualmente que presida el CGPJ el juez Manuel Marchena, ahora al frente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, la que va a juzgar a los independentistas catalanes. Lo han acordado antes de que lo voten los miembros del Consejo, que es a quienes correspondería elegirlo.

Esa designación, por cierto, provoca la sospecha de que ambos partidos han quitado de en medio a un magistrado que iba a mostrarse especialmente riguroso con los responsables del procés, algo que, por lo visto, no desean ni uno ni otro.

La Constitución establece que ocho de los veinte vocales deben ser elegidos por Congreso y Senado entre juristas de reconocido prestigio. En un primer momento, los doce restantes eran votados por los propios jueces. En 1985, sin embargo, el Gobierno de Felipe González cambió la forma de designación y estableció la ahora vigente: seis por el Congreso y seis por el Senado. O sea que, al final, los veinte son nominados por los políticos.

¿Por qué el Gobierno socialista modificó el sistema de elección? Porque consideraba que los jueces formaban un colectivo demasiado 'de derechas'. Y, por tanto, si elegían por mayoría a sus representantes en el CGPJ, lógicamente la designación recaería en personajes conservadores y derechosos. Algo que el socialismo no quería en absoluto. Así que concedió la decisión a los políticos. A ellos mismos, en definitiva.

¿Lo ha rectificado el Partido Popular cuando ha gobernado, y en dos ocasiones con mayoría absoluta? Negativo.

En 2013, Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, anuncio su intención de retornar el sistema inicial, de elección por los jueces, al considerar que contribuiría a despolitizar la justicia. Llevó un anteproyecto al consejo de ministros, pero no fue aprobado. Por lo visto, el PP se encuentra muy cómodo con el actual modelo. Como se acaba de ver con las negociaciones para el futuro Consejo del Poder Judicial.

 

Y ¿qué decir de Podemos? Pablo Iglesias se ha mostrado muy beligerante con lo que ha calificado de "politización de la Justicia", a propósito de la decisión del Supremo sobre las hipotecas, hasta el punto de haber convocado una manifestación a las puertas del tribunal. Pero, mientras lanzaba sus huestes a la calle, sin gran éxito por cierto (fueron muy pocos los que secundaron la protesta), negociaba bajo cuerda colocar candidatos en el CGPJ. Uno de ellos, el juez De Prada. ¿Politización?

Y De Prada no será el único. Porque Pablo Iglesias quiere hacer valer sus diputados, decisivos para que Pedro Sánchez haya llegado a La Moncloa y continúe allí, y reclama hasta cuatro asientos.

Chalaneo, conchabeo y mercadeo, protagonizado por los partidos políticos.

Solamente uno de los cuatro grandes no ha querido participar: Ciudadanos.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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