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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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El ¿ex rey? Juan Carlos I

La infanta Elena y sus hijos, en la plaza de toros de Palma.
photo_camera La infanta Elena y sus hijos, en la plaza de toros de Palma.

La noticia de que don Juan Carlos ha regularizado la deuda con Hacienda, abonando para ello 680.000 euros, parece ser la antesala de un regreso a España que, por lo que se ha publicado, no desean ni La Zarzuela ni La Moncloa. Ambos palacios consideran que, dadas las circunstancias, no sería oportuno.

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La salida de España, a principios de agosto, se produjo como consecuencia de una de las medidas que decidió adoptar la Casa del Rey para no verse afectada por el escándalo de las cuentas en Suiza. Se le planteó que abandonara su residencia de toda la vida, La Zarzuela, al menos temporalmente, y don Juan Carlos respondió que, en ese caso, se marchaba del país. Cosa que hizo. A Abu Dabi.

Cuatro meses después, don Juan Carlos está deseando poner fin a la actual condición de cuasi exiliado, y ha planteado su intención de volver a España.

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Si aquella propuesta de que abandonara La Zarzuela fue una “medida quirúrgica”, dentro del objetivo de la Casa de no verse afectados por la peripecia judicial del emérito, ahora se ha empezado a hablar de un paso más en esa dirección: privar a don Juan Carlos de su título ‘oficial’ de rey, que ostenta legalmente desde que abandonó el trono.

Que don Juan Carlos ‘es’ rey parece una obviedad, porque lo ha sido. Y eso resulta algo imposible de borrar. Cosa distinta es que tenga ‘oficialmente’ tal condición, ese título. Algo que ahora sí ocurre.

Felipe VI lo otorgó a su padre, en aplicación del Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes.

El artículo seis del real decreto dice: “El uso de títulos de nobleza, pertenecientes a la Casa Real, solamente podrá ser autorizado por el Titular de la Corona a los miembros de su Familia. La atribución del uso de dichos títulos tendrá carácter graciable, personal y vitalicio”.

Y es lo que hizo con su padre, el rey “saliente” por así llamarlo. Con fecha 19 de junio de 2014, es decir, coincidiendo con la abdicación y con la proclamación, a ese real decreto se añadió una disposición transitoria, la cuarta, que dice: “Don Juan Carlos de Borbón, padre del Rey Don Felipe VI, continuará vitaliciamente en el uso con carácter honorífico del título de Rey, con tratamiento de Majestad y honores análogos a los establecidos para el Heredero de la Corona, Príncipe o Princesa de Asturias, en el Real Decreto 684/2010, de 20 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Honores Militares”.

Así pues, si le privan del título, quedaría sin el tratamiento de majestad y sin los honores recogidos en esa dignidad, los correspondientes al heredero de la Corona

Por cierto, que si don Juan Carlos retornara a España de forma pública, a la vista, tendrían que rendírsele tales honores. ¡Buen jaleo se armaría, si algo así ocurriera! Por eso, entre otros motivos, se atribuye al emérito el deseo de una vuelta pactada con el Gobierno y la Casa del Rey.

¿Puede Felipe VI retirar a su padre el título, la condición legal, protocolaria, de rey? Puede hacerlo, sin duda. Basta un real decreto que modifique el anterior, que tendría que ser aprobado por el Gobierno en Consejo de Ministros y después firmado por el monarca.

¿Cabe que algo así llegue a ocurrir? Desde mi punto de vista, no. No ahora, no a corto plazo. Porque supondría anticiparse a una decisión, en su caso, de los tribunales, que le declarara culpable de un delito. Y eso aún no ha ocurrido. Ni es seguro que vaya a suceder.

Así que, privarle de su condición de rey sin esperar a que se sustancien las investigaciones judiciales en marcha, sería tanto como condenarle de antemano. Y, además, sin posibilidad de defenderse.

A propósito de privaciones, además de excluirle de la dotación económica que le aportaba la Casa del Rey por su condición de miembro de la familia real, a don Juan Carlos le han privado también de otras cosas: le han quitado la secretaría, los ayudantes, y solo tiene a su lado los escoltas, que cuidan de la seguridad por su condición de ex jefe del Estado.

Tal como se ha contado en las páginas de ECD, el rey emérito ha decidido regularizar sus problemas con Hacienda pensando, entre otras cosas, en sus nietos Froilán y Victoria Federica. Cancelando cualquier reclamación por el uso de tarjetas ocultas, se evita que el Fisco pueda investigar a quienes las utilizaron, es decir, la infanta Elena y sus hijos entre otros.

Por cierto que, de cara a un retorno a España, y descartada en principio la posibilidad de volver a La Zarzuela, la opción más probable que maneja don Juan Carlos es alojarse precisamente en casa de Elena, en la madrileña urbanización de Fuente del Berro.

En esa dinámica de desmarque absoluto respecto a su padre, se ha planteado, como digo, que el siguiente paso de Felipe VI sea retirarle el título de rey que le otorga el real decreto citado. Un nuevo momento de amargura para el monarca, que, como ocurriera en el caso de su hermana Cristina, otra vez se ve obligado a optar entre el corazón y el deber, entre la familia y la Corona.

Se atribuye a personas del entorno de La Zarzuela este expresivo comentario sobre el comportamiento de don Felipe respecto a su padre: “Actúa como rey, no como hijo”.

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