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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Me ha dado pena Felipe González

ROBER SOLSONA...20211016....VALENCIA......40 CONGRESO DEL PSOE.
photo_camera ROBER SOLSONA...20211016....VALENCIA......40 CONGRESO DEL PSOE.

Con el paso de los años, y a medida que se ido haciendo mayor y moderando, adoptando también esa posición de persona de vuelta de todo y por eso mismo sabia, la figura de Felipe González poco a poco me ha ido cayendo bien.

Imagino que entre los sectarios y los alineados sin fisuras, tal comentario de mi parte no va a beneficiar demasiado al ex presidente, pero, como se trata sectarios y seguidores ciegos, a lo mejor no tiene demasiada importancia su opinión. Sabido es que con los cerriles no hay nada que hacer.

Dicho lo anterior, he de añadir que me ha decepcionado no poco su participación en el congreso federal del PSOE celebrado en Valencia, donde claramente ha cerrado filas, con el actual líder, Pedro Sánchez.

Me ha defraudado, porque Felipe González había representado estos últimos años la racionalidad en el interior de su partido, y en no pocos ocasiones la resistencia a la dinámica errática y destructora del secretario general.

González ha sido enemigo cerrado de Sánchez. No por la persona en sí, sino por las posiciones que ha ido manteniendo, esas mismas que provocaron que el Comité Federal le echara de la secretaria general. Así que Sánchez se encuentra a la cabeza del partido en contra de la voluntad y los planteamientos del que fuera presidente del Gobierno. O eso creía yo

Y ahora resulta que se ha pasado al bando de líder, al que en Valencia ha apoyado, con el que se ha fotografiado y abrazado. Y me ha dado pena. Pena por González.

“El presidente y secretario general sabe que estoy disponible”. Es la frase central de su intervención. Se supone que disponible para lo que haga falta. Por tanto, para las políticas que está desarrollando desde el Gobierno, tras haber pactado con independentistas, populistas, abertzales

Ha pretendido salvar la cara afirmando que dice lo que piensa, pero añadiendo que lo hace siempre “desde la responsabilidad”. “Sabe que no interfiero”, afirmó. Y que opina “solo si le pregunta”. O sea, que por sí mismo no tiene nada que decir sobre la deriva del Gobierno. Con lo que se convierte en cómplice vergonzante.

Desde mi punto de vista, a estas alturas, y habiendo protagonizado la resistencia al sanchismo, Felipe González no tenía necesidad de escenificar tal pleitesía y claudicación.

 

¿Por qué lo ha hecho? Merecería una explicación de su parte.

A propósito de esto, me viene a la cabeza una pregunta: ¿qué les pasa a los socialistas? ¿Está en vigor lo de “todo por el partido”? Me detengo en de José Luis Ábalos, apaleado por Pedro Sánchez, al que un centenar de militantes plantearon en Valencia, en una cena, que se vengue por el “mal trato recibido”.

El ex secretario de Organización y ex ministro respondió aplacando los ánimos y asegurando que no va a hacer daño al partido: “Yo no soy como Iván Redondo” remachó.

¿Y los presidentes autonómicos? Estaban conspirando para resistirse a las medidas económicas del Gobierno, se iban a oponer a cualquier privilegio fiscal a Cataluña, pero en Valencia se quedaron absolutamente mudos. Todo por el partido. Todo para ofrecer esa imagen de unidad sin fisuras que tanto va a fortalecer a Pedro Sánchez.

Decía al principio que Felipe González había asumido posiciones de moderación, sentido común y sentido de Estado. Así, no obstante lo ocurrido en Valencia, acaba de afirmar que quiere que don Juan Carlos “vuelva ya”, y que “se respete su presunción de inocencia" añadiendo que quienes no la respetan son anticonstitucionalistas.

En esto, el ex presidente no se ha arrugado. Menos mal que alguna lealtad le queda en pie.

editor@elconfidencialdigital.com

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