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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Pablo Iglesias se está hartando de tragar quina

Irene Montero y Pablo Iglesias
photo_camera Irene Montero y Pablo Iglesias

Pablo Iglesias está tragando quina en cantidades industriales.

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La pandemia de coronavirus supera los 43 millones de casos con 1,15 millones de muertos.

Seguramente no lo imaginó cuando firmó el pacto de Gobierno con Pedro Sánchez, aquel acuerdo que le situó a él en una vicepresidencia, a su mujer en un ministerio, y a tres colegas de Podemos en otras tantas carteras.

Aquel momento pareció casi la apoteosis del triunfo político conseguido.

Pero el paso del tiempo y la dura realidad han ido dejando las cosas en su sitio, y Pablo Iglesias se está hartando de tragar quina.

Tragar quina es una locución adverbial coloquial que, según la Real Academia, significa “soportar o sobrellevar algo a disgusto”. Más expresivo se muestra el Oxford Dictionary, cuando lo define como “soportar o sufrir algo con resignación, sin expresarlo”. Y el WordReference dice: “Soportar o aguantar una situación desagradable disimulando el disgusto”.

Insisto en lo de la cantidad. Porque Pablo Iglesias está tragando quina hasta hartar.

Por fijarme en lo último, lo más reciente, ahí está la absorción-fusión de Bankia por la Caixa.

Uno de las demandas de Podemos en la última campaña electoral fue precisamente impedir la privatización de Bankia, en la que veían una posibilidad para crear en España una banca pública. No obstante, tal exigencia no se incluyó en el acuerdo de coalición firmado.

Por lo visto, una vez más, Pablo Iglesias se ha enterado de la noticia de Bankia por la prensa, porque Podemos reaccionó mostrando sorpresa por la noticia y, por supuesto, criticando la operación.

Nacho Álvarez, el supuesto cerebro económico de Iglesias, ha afirmado que apostar por entidades financieras demasiado grandes "genera importantes riesgos para la estabilidad del sector". Y ha reclamado que se recupere el dinero del rescate de Bankia.

Lo de soportar disgustos disimulando, o sea tragar quina, tuvo un momento álgido en mayo, cuando el Gobierno descartó otro de los puntos gruesos de las demandas de Podemos: la derogación íntegra de la reforma laboral. Una cláusula que, según Pablo Iglesias, aparecía por escrito en el acuerdo a tres bandas que acababan de firmar PSOE, Podemos y EH Bildu. Ni hay ni habrá derogación.

Por no hablar de la famosa Ley de violencias sexuales que promovía Irene Montero, ridiculizada por el ministro de Justicia, y que provocó la reacción de Pablo Iglesias acusando a Juan Carlos Campo con esta frase: "En las excusas técnicas hay mucho machismo frustrado".

En plena pandemia, Pedro Sánchez dejó a Podemos fuera del comité de ministros que tomaban las decisiones sobre la declaración del estado de alarma, lo que provocó aquel consejo de ministros que duró varias horas y del que desde Moncloa no dieron explicaciones de la tardanza.

Más recientemente, sobre la salida de España de don Juan Carlos, otra vez Pablo Iglesias se desayunó por la prensa. El Grupo Parlamentario de Podemos acusó al PSOE de “deslealtad” porque no les habían contado nada.

Por si faltara algo, los socialistas han echado abajo la solicitud podemita de crear una comisión de investigación sobre las presuntas irregularidades fiscales del monarca.

Y ahora han venido los Presupuestos y la negociación de Pedro Sánchez con Inés Arrimadas. Un Podemos indignado anunció sobre la marcha que, si se contaba con Ciudadanos, ellos no apoyarían las futuras cuentas públicas. Al final han dado marcha atrás. ¡Qué remedio!

¿Por qué Pablo Iglesias se ha resignado a tanta ración de quina? Muy sencillo: porque quiere seguir formando parte del Gobierno. Cueste lo que cueste. No está dispuesto a bajarse del coche oficial.

Es que, además, Pablo Iglesias tiene garantizada la continuidad en el cargo para el resto de la legislatura, es decir, durante más de tres años. En la última cumbre empresarial, Pedro Sánchez ha garantizado la estabilidad del Gobierno: no habrá remodelación ni elecciones anticipadas.

Pablo Iglesias puede estar tranquilo. Lo único que tiene que hacer es seguir tragando quina.

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