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A Pedro Sánchez le importa tres equis

Begoña Gómez y Pedro Sánchez.
photo_camera Begoña Gómez y Pedro Sánchez.

Desde que llegó a La Moncloa, Pedro Sánchez ha ido tomando decisiones demagógicas, improvisadas, repentinas, y en algunos casos ha rectificado sobre la marcha sin dar ninguna explicación.

Sigue sin someterse a una verdadera rueda de prensa, con preguntas libres, en las que se le planteen cuestiones como el incumplimiento de su promesa de que aceptaría la investidura como presidente solamente para tomar unas decisiones urgentes y luego convocar elecciones. No ha vuelto a mencionar para nada un posible cita con las urnas.

Anunció a bombo y platillo que sacaría a Franco del Valle de los Caídos en el mes de julio, luego lo retrasó a agosto, y ahora lo ha llevado a finales de año. Se ve que no habían estudiado bien ese intento.

Su ministro del Interior, Marlaska, ha pasado de anunciar la supresión de las concertinas al “Les quiera fuera ya”. Y otras cosas más. Entre ellos, el famoso viaje en el Falcon oficial para asistir a un festival de música en Castellón, camuflado después como parte de la “agenda cultural” del presidente. Sobre lo que, por cierto, aún no ha habido explicaciones.

José Calvo, historiador, político andalucista, hermano de la vicepresidenta del Gobierno, ha ofrecido una buena síntesis de algunas de las principales críticas a Sánchez.

-La tacha de “perdedor” por haber llegado a La Moncloa mediante una moción de censura y tras haber fracasado en las dos anteriores elecciones.

-Le reprocha haberlo logrado de la mano de “malas compañías”: Bildu y los independentistas catalanes

-Considera que ha cambiado mucho: “Hay un Pedro Sánchez antes de ser presidente y otro muy diferente después de serlo”.

-Cambios: su renuncia a suprimir la reforma laboral, la condescendencia con Quim Torra, el acercamiento de los presos de ETA.

-La acusa de vaivenes en la política migratoria: de los 600 inmigrantes del Aquarius al rechazo, semanas después, de la nave de la ONG Open Arms.

-Su mujer, Begoña Gómez, acaba de ser contratada por el Instituto de Empresa, en un puesto recién creado y con un sueldo que mantiene en secreto.

Podemos añadir por nuestra cuenta que se dedica a colocar a dirigentes del PSOE, correligionarios y amigos en empresas públicas (el último, Oscar López en Paradores) y en organismos como el CIS. Por no citar la barrida que está patrocinando de profesionales de TVE y Radio Nacional, incluyendo buen número de tertulianos.

¿Se siente preocupado Pedro Sánchez por esas actuaciones, fallos, lagunas, contradicciones…? Pienso que no. Que no le importa demasiado.

Viene al pelo un famoso episodio atribuido a La Codorniz, que, como es bien conocido, se autotitulaba “la revista más audaz para el lector más inteligente”.

Su director, Álvaro de Laiglesia, se hizo famoso por una celebrada viñeta, nunca publicada, que decía: “Bombín es a bombón como cojín es a equis. Nos importa tres equis que nos cierren la edición”.

A Pedro Sánchez, todo esto, todo lo que he comentado le importa tres equis.

Él se siente en La Moncloa como si hubiera vivido allí toda su vida: hasta ha invitado a los españoles a que le visiten. Y, pero esto no es de ahora, está encantado de haberse conocido. ¡Suerte que tiene!

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En Twitter @JoseApezarena

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