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El Chivato

Revuelo en el Congreso por haber aceptado la reunión entre víctimas de ETA y los GAL

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Reunión de los componentes de la Mesa del Congreso. Reunión de los componentes de la Mesa del Congreso.

A mediados de marzo, CiU, PNV, la Izquierda Plural, Amaiur, ERC, BNG, Coalición Canaria, Compromís-Equo, Geroa Bai y el socialista Odón Elorza remitieron a Jesús Posada una carta solicitando la sala Ernest Lluch para celebrar una reunión entre víctimas de ETA y de los GAL.

Este encuentro ya se celebró hace un año, en la parroquia madrileña de San Carlos Borromeo. Según exponían los firmantes de la misiva, se trató de un acto para la “superación de desconfianzas, desconocimientos, miedos y recelos”.

La solicitud fue presentada por el propio Posada a los integrantes de la Mesa del Congreso de los Diputados. La dirección de la Cámara decidió aceptar esa petición, aunque por motivos de agenda se aplazó hasta después de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo, a pesar de que los convocantes querían celebrar la reunión en abril.

La decisión de la Mesa se conoció a finales de la semana pasada. Y las reacciones no se han hecho esperar: tanto la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, como la Fundación de Víctimas y Dignidad y Justicia han remitido cartas al presidente del Congreso pidiendo explicaciones por esta decisión.

Según le cuentan a El Chivato, dentro de la Cámara también ha habido bastante revuelo: “Desde el Grupo Popular hubo quejas y el propio Rafael Hernando manifestó que no se entendía que el Congreso acogiera una reunión de estas características”.

Otras voces, pertenecientes a la Mesa del Congreso, explican que “era una solicitud que no se podía rechazar porque venía de varios grupos parlamentarios”. Además, algunos veían “positivo y simbólico” el propio acto, ya que “se convocó en la sala Ernest Lluch y su hija Rosa confirmó que acudiría”.

El debate interno, y las protestas externas, han provocado que Jesús Posada haya solicitado a los servicios jurídicos del Congreso que revisen el contenido de la reunión, prevista para el día 29, por las consecuencias que ésta pudiera tener.

Eso sí, desde la Mesa de la Cámara explican que, si el acto al final se celebra, los responsables de todo lo que allí pase serán los grupos parlamentarios organizadores de la reunión, y no el Congreso de los Diputados como institución.


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