Opinión

El “guerracivilista” Sánchez

Guerra Civil Española.
photo_camera Guerra Civil Española.

Alfonso Ussía ha escrito en redes sociales que, si Pedro Sánchez acusa a Pablo Casado y Santiago Abascal de la muerte de Antonio Machado y Manuel Azaña, él acusa a Sánchez de la muerte de su abuelo en Paracuellos.

La imprudencia y el afán revanchista de Pedro Sánchez está encontrando mucho rechazo en nuestra sociedad, que mira al presente y al futuro, y del pasado sólo recuerda que hubo una cruenta y dolorosa Guerra Civil en España hace más de 80 años. Él piensa que le da votos, o más en concreto que puede facilitar el continuo trasvase de votos de Podemos al PSOE.

Sea cierto o no que le aporte votos, radicaliza la sociedad española, como acaba de decir el tenista Rafa Nadal, que suele respirar sentido común y es persona que siempre busca la concordia. Igual que ha demostrado que, por ser presidente, pacta con quien haga falta, independentistas incluidos, por arañar votos está dispuesto a todo: no todo vale en política, aunque para Sánchez sí.

También he leído en redes sociales que  nadie puede decir  sobre la Guerra Civil española  que todos los contendientes de un bando eran héroes y ni todos los del bando contrario villanos: hubo de todo en todas partes, y basta saber un poco de historia. Pero reabrir heridas no conduce nada, salvo al odio, teñido de tergiversación por parte de Pedro Sánchez.

Nunca lo he publicado. Tengo que agradecer a mi padre que no sembrara en nosotros, sus hijos, semillas de odio. Nunca me habló – que yo recuerde – de esto que narro a continuación.

A mi padre le denunciaron falsamente tras la Guerra Civil por defender ideales republicanos, ¡a él que había sido nombrado Secretario Sindical Local por Falange Española el 20 de agosto de 1938!: ya se ve, a primera vista, que no era muy probable. Los motivos reales eran muy distintos: mi padre pertenecía a la junta de reclutamiento, en Calamocha (Teruel): dio como aptos para ir al frente a unos jóvenes de la villa, y tuvieron que incorporarse a filas.

Tras la guerra, una denuncia falsa – en un folio, a mano,  de esos jóvenes que pretendieron esquivar el frente -  inició un proceso judicial que llevó una gran zozobra a mis padres, entonces con 2 hijas de muy corta edad. Si se le condenaba, la incautación de bienes, el destierro y la inhabilitación eran las penas previstas.

Un tribunal le abrió expediente a mi padre el 25 de octubre de 1940, amparándose los denunciantes en la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939. El tribunal  absolvió a mi padre  el 10 de diciembre de 1941. En su escrito de defensa, mi padre se defendió con valentía: aludió a que, si la autoridad judicial hubiera llevado a cabo una “pequeña información”, hubiera comprobado lo infundado de la denuncia y evitado llevar la intranquilidad a una familia; además, mencionaba el  posible “pase a otra autoridad para la imposición de la sanción correspondiente por la infamia”. Lo que hacía mi padre, con sus conocimientos de Derecho, era adelantar muchas críticas por las deficiencias jurídicas de esa Ley que en décadas posteriores se han vertido.  Ese proceso, que consta de 123 páginas con toda la documentación, está al acceso de cualquier interesado, en el Archivo Histórico Provincial de Teruel. Lo averigüé ya fallecido mi padre: ¡gracias!

La mayoría de los españoles no queremos ese “guerracivilismo” como ariete o arma arrojadiza, además con un sesgo tan parcial como el de Sánchez. Comprobaremos el 28-A su arraigo o no en la mayoría de los españoles.

Sánchez afirmó que los independentistas viven del “conflicto”. Es peor lo que él hace: revivir sectariamente el conflicto militar doloroso de la Guerra Civil.

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