Vox marca en Extremadura el camino que viene en España
Vox ha votado en contra y ha impedido -por ahora- la formación de un gobierno del Partido Popular. Y lo ha hecho por un motivo muy concreto: no existe un acuerdo político previo que garantice cambios reales en las políticas que se van a aplicar.
El mensaje que sale de Extremadura es sencillo: sin acuerdo político, no hay gobierno.
Durante años, la izquierda española —desde el PSOE hasta sus socios parlamentarios— ha repetido que Vox representa la “ultraderecha”. La etiqueta se ha utilizado como un recurso político para desacreditar al partido y evitar discutir sus propuestas. Pero basta con revisar algunas de las medidas que Vox ha puesto sobre la mesa en Extremadura para comprobar hasta qué punto ese relato no se sostiene:
Auditar el gasto público destinado a inmigración ilegal; realizar pruebas de edad a menores extranjeros cuando existan dudas razonables; rebajar la presión fiscal en una de las regiones más pobres de España; o defender la continuidad de la central nuclear de Almaraz para proteger el empleo y la estabilidad energética.
A ello se suman otras medidas igualmente razonables: revisar subvenciones públicas, reducir estructuras administrativas innecesarias o priorizar determinadas políticas de gasto orientadas a los ciudadanos.
En otras palabras: control del gasto público, menos impuestos, política migratoria ordenada y defensa del empleo y de la energía.
Si eso es ultraderecha, convendría empezar a redefinir el término.
Lo ocurrido en Extremadura no es una anécdota parlamentaria. Es una señal política clara.
El Partido Popular previsiblemente podrá gobernar en muchos territorios en los próximos comicios, pero necesitará acuerdos con Vox para hacerlo. Y Vox ha dejado claro algo que hasta ahora algunos preferían ignorar: ese apoyo no será automático ni gratuito. Podrá haber acuerdos. Pero serán con contenido político.
Por eso lo sucedido en Extremadura tiene una importancia que va mucho más allá de una investidura autonómica. Lo que se está definiendo allí no es solo un gobierno regional. Se está definiendo el modelo político con el qué se gobernará España en los próximos años. Ahora es el PP quien debe mover ficha.
Miguel Ángel Rodríguez Caveda es periodista, ganador de tres premios Emmy y presidente de la consultora internacional de comunicación 3AW.