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Política

En Alcalá Meco hay mucho más: desde hace cuatro meses existen denuncias de agresiones físicas, insultos (“roja de mierda”) y consumo de alcohol entre funcionarios

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La pasada semana, Instituciones Penitenciarias apartaba de su cargo al director de la prisión de mujeres de Alcalá Meco (Madrid I) por no actuar ante “conductas deleznables”. La secretaría general conoce desde enero estos posibles comportamientos irregulares en el centro.

Funcionarios de la prisión madrileña, en la que trabajan unas 150 personas, reconocen a El Confidencial Digital que desde principios de año Instituciones Penitenciarias está recibiendo las denuncias enviadas por los empleados que desempañan su labor en el centro: se quejan de problemas de convivencia y de actitudes irregulares.

En estos cuatro meses, Prisiones ha recibido por escrito varios partes de algunos trabajadores hacia sus compañeros de la prisión. Estos son algunos de los comportamientos que se han puesto en conocimiento de la secretaría general y de los que ha tenido conocimiento ECD:

-- Algunas internas, según estos escritos, han gozado de tratos de favor, como poder tener un teléfono móvil o poder acceder a un vestíbulo de paso exclusivamente restringido a funcionarios.

-- Se han producido insultos hacia trabajadores de la prisión por parte de algunos compañeros. “Roja de mierda”, es uno de ellos. Incluso, aseguran que se ha denunciado por escrito que se ha llegado a las manos entre los propios funcionarios.

-- También se ha puesto en conocimiento de este inspector el consumo “reiterado” de alcohol dentro de la prisión. En este sentido, las fuentes consultadas aluden que algunos funcionarios lo han ingerido y a varios internos también se le ha permitido.

Tras el cese del director, la dirección general envió a Alcalá Meco a un inspector jefe de área para dirigir la prisión. Este ha distribuido entre los trabajadores de la prisión un ‘manual de buena conducta’. En él se recogen algunas “medidas de choque” para atajar los problemas de convivencia que existen en el centro. Son estas:

-- No tomar alcohol y, menos aún, darle a las internas.

-- No tener móviles en el centro ni usarlos.

-- No se pueden tener ordenadores.

-- No se puede tener relaciones personales en el centro con internas.

-- Nadie puede comer del racionado, ni en jefatura, ni en cocina, ni en enfermería.

-- Todo el mundo tiene que fichar.

-- Nadie puede abandonar su puesto de trabajo sin consentimiento de Jefatura de Servicios, dejando su servicio sin ser cubierto por otro funcionario.

-- No irse a comer a su casa estando de servicio.

-- No abandonar el complejo estando trabajando.

Las fuentes consultadas por este confidencial explican que las “conductas irregulares” se vienen produciendo en la prisión desde hace meses y que la gestión del director que ha sido cesado, José Luis Cuevas, ya era de sobra conocida por el departamento de Mercedes Gallizo. “Se han permitido comportamientos inaceptables”, critican, “y no se han tomado medidas cautelares al respecto”.

El cese de Cuevas, comentan, era previsible. El ambiente de trabajo, según estos funcionarios, en Meco es “irrespirable”: los trabajadores están divididos en dos grupos, quienes apoyan al director destituido y quienes no lo hacen. Estos últimos han elevado a la secretaría general una queja formal denunciando que se les haya llamado “cotillas” por denunciar unos hechos que ellos consideras intolerables.

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