Martes 21/11/2017. Actualizado 13:57h

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Política

Ya hubo denuncias de manipulaciones en el censo de las primarias

Génova asume que tiene un problema con Juan Vicente Herrera

Mantiene su núcleo duro frente a Mañueco, circulan filtraciones contra Maíllo y se ha negado a formar parte de la nueva ejecutiva

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Alfonso Fernández Mañueco será proclamado el próximo fin de semana nuevo presidente del PP de Castilla y León, después de haberse impuesto en las primarias a Antonio Silván, actual vicesecretario de Organización y el candidato impulsado por Juan Vicente Herrera. Una victoria que, sin embargo, no va a servir para pacificar al partido en la región.

Juan Vicente Herrera. Juan Vicente Herrera.

Esa es, al menos, la conclusión a la que se ha llegado en Génova después de analizar el comportamiento de Herrera en la últimas semanas. Según explican a El Confidencial Digital dirigentes nacionales del PP, el presidente de Castilla y León “no ha asumido la derrota” y no tiene “ninguna intención” de colaborar con Mañueco ni con la nueva ejecutiva del partido.

Desplantes y filtraciones a los medios

En concreto, las fuentes consultadas dan por hecho que Herrera va a “cerrarse en banda” con su “núcleo duro” en el gobierno regional, y que no va a tender puentes con el nuevo presidente regional del partido: “Su relación siempre ha sido difícil y ahora no va a dar su brazo a torcer hasta su marcha dentro de dos años”.

La evidencia de que el jefe del ejecutivo autonómico “puede convertirse en un problema”, señalan desde Génova, está en los “desplantes a Mañueco y filtraciones a los medios” que sus colaboradores más estrechos han tenido desde que se conocieron los resultados de las primarias.

Así, en la dirección nacional recuerdan que Antonio Silván, el candidato impulsado por Herrera, ha rechazado la oferta de Mañueco de ser su número dos en el partido. Una propuesta que buscaba “pacificar” al PP castellanoleonés después de una guerra por la sucesión del hasta ahora lídere regional que se empezó a fraguar desde la legislatura pasada.

Además, recuerdan desde Génova, en los últimos días se han producido “declaraciones interesadas” a la prensa, como las realizadas por Rosa Valdeón, mano derecha de Herrera, atacando directamente a la dirección nacional y al propio Mañueco.

Así, la ex vicepresidenta de Castilla y León ha acusado a Fernando Martínez Maíllo de filtrar a los medios su incidente de tráfico para hacerla caer e impulsar a Mañueco como alternativa. Una tesis que “han movido” los afines a Herrera desde hace semanas y que está perjudicando al futuro líder regional del partido.

Silván como alternativa a Valdeón

La difusión del accidente de Valdeón, en el que la mano derecha de Herrera dio positivo en el control de alcoholemia, provocó, según las fuentes consultadas, una catarsis en el PP de Castilla y León, donde ya se asumía que la ex vicepresidenta sucedería al líder regional en el próximo congreso del partido.

Su caída en desgracia, añaden desde Génova, no hizo cambiar de opinión a Herrera, que tenía clara su marcha. El presidente buscó de urgencia un nuevo “delfín” y aupó, en los últimos meses, a Silván.

No obstante, reconocen dirigentes nacionales, “en Madrid gustaba mucho Mañueco y se apostó por él porque es de la máxima confianza de Cospedal y Maíllo y porque tiene un gran futuro”.

La guerra de censos no ha cicatrizado

Esa apuesta de Génova por Mañueco provocó que, desde el entorno de Herrera y Silván se empezara a mover que la dirección nacional del partido quería intervenir en el censo de la ejecutiva regional para dar ventaja al candidato de la secretaria general y el coordinador general.

Una acusación que, de hecho, provocó una guerra de censos, con una fractura evidente entre las ejecutivas provinciales afines a uno u otro candidato.

Así, tal y como se informó en El Confidencial Autonómico, con Antonio Silván alinearon los líderes provinciales de León, Burgos, Valladolid, Palencia y Ávila; mientras que Alfonso Fernández Mañueco contó con el apoyo de Salamanca, Segovia y Zamora. Soria, por su parte, experimentó su propia división interna porque existían dos bloques bien diferenciados entre ambos candidatos.

Esa confrontación, concluyen las fuentes consultadas, no se ha resuelto y va a seguir latente tras el congreso regional del próximo fin de semana. Entre otras cosas, concluyen altos cargos del partido, porque “Herrera no ha aceptado a Mañueco y va a seguir siendo un verso suelto hasta su marcha dentro de dos años”.



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