Martes 12/12/2017. Actualizado 13:33h

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Política

Intenso malestar en la Infantería de Marina, que ha pasado a depender del almirante de la flota: pierden importancia y se sienten traicionados

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La Infantería de Marina, un cuerpo pionero creado en España hace 472 años, se encuentra en ebullición. Ahora no tratan los temas directamente con el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA). Algunas de las consecuencias negativas de la nueva orgánica afectarán a su futura participación en misiones, mayor burocracia en las gestiones urgentes y retrasos en la adquisición de material por detrás de otras unidades. Se habla de traiciones.

Según las fuentes consultadas por El Confidencial Digital, el decreto que se dio a conocer durante la pasada Navidad no ha sido bien recibido en la Infantería de Marina. Las explicaciones internas no convencen porque “se considera un paso atrás”.

La normativa estableció una nueva dependencia orgánica. Anteriormente, desde la reforma de 2001, el comandante general de la Infantería de Marina (COMGEIN) - general de dos estrellas de cuatro puntas, general de división-, ha estado situado al mismo nivel que el almirante de la flota (ALFLOT) –oficial de tres estrellas, equivalente a teniente general. Actualmente, el cambio establece que el COMGEIM y lo que representa pasa a depender directamente del almirante de la flota y no del AJEMA. Es decir, deja de ser cuerpo para convertirse en una unidad más.

La medida, explican las mismas fuentes militares, supone que la Infantería de Marina “ya nunca podrá tener un teniente general”. La interpretación interna apunta que la iniciativa supone una “discriminación en las Fuerzas Armadas ya que los oficiales de Infantería de Marina son los únicos en un cuerpo de armas que no pueden llegar a tener este empleo”.

Las quejas de los infantes de Marina han llegado a oídos de la ministra de Defensa, Carme Chacón, e incluso hasta el inquilino del palacio de la Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero da la impresión de que, ni Carme Chacón ni el presidente del Gobierno, tienen mucho interés en intervenir. Sus conocimientos de los asuntos militares no dan para mucho, y prefieren no meterse en líos y dejar que el AJEMA -nombrado por Chacón el último verano- haga y deshaga a su antojo, explican.

Además, otras consecuencias negativas e impresiones que ha recabado ECD son las siguientes:

-- Los planes de reorganización han provocado un abierto enfrentamiento entre algunos almirantes y los Infantes de Marina. Según han informado fuentes de la Armada a El Confidencial Digital, el COMGEIN, general Juan Chicharro, no se habla con el AJEMA, Manuel Rebollo.

-- La actitud del general Chicharro se debe a que se siente engañado por el AJEMA, que habría gestionado todos los cambios con un grupo de almirantes y a sus espaldas, aseguran las mismas fuentes.

--Estos cambios conllevan una considerable inversión para la Armada, en plena crisis económica. El COMGEIN, que hasta ahora tiene despacho en el Cuartel General próximo a Cibeles -en Madrid-, al lado del AJEMA, se trasladará a San Fernando, Cádiz, en los antiguos cuarteles de instrucción. Y allí se tendrá que construir un Cuartel General de la Infantería de Marina. “Tendrá un carácter proyectable”, explican, pero se matiza que no se entiende muy bien la medida porque la Infantería de Marina cuenta con una única unidad de maniobra, la BRIMAR, que ya tiene su propio Cuartel General desplegable. En definitiva, la medida supone duplicar las estructuras de mando.

-- El COMGEIM deja de ser un mando institucional, “deja de mandar un cuerpo y pasa a dirigir una Fuerza más de la Armada”.

-- Se aleja a la Infantería de Marina de los órganos conjuntos “que son los que de verdad coordinan y dirigen las operaciones en el exterior”.

-- Los grandes programas logísticos y de adquisición de material, de futuro y operativos, se tramitan ahora por la Comandancia General y de ahí al AJEMA. “Se teme que los grandes programas de renovación de material queden relegados ante las necesidades de la Flota”, explican.

--La Armada alude a razones "operativas" para llevar a cabo la iniciativa. Sin embargo, se apunta que “ son falsas” porque “ya se ha demostrado que existen los mecanismos de planeamiento y de coordinación necesarios para que si surge una misión como la de Líbano se lleve a cabo perfectamente, en coordinación con la Flota para la proyección y como una fuerza expedicionaria durante el despliegue en tierra”.

--Hay quien apunta incluso que esta maniobra tiene como objetivo “fusionar las escalas de oficiales del Cuerpo General de la Armada y el de Infantería de Marina y limitar el tamaño y las misiones de la Infantería de Marina".

--El cambio de dependencia traerá “más burocracia y falta de flexibilidad, porque se aleja a la fuerza expedicionaria de la Armada de los órganos conjuntos que conducen las operaciones y toman las decisiones”.

--Para los militares esta reestructuración tiene ahora menos sentido que nunca, por el papel que está jugando la Infantería de Marina en misiones internacionales como las de Afganistán, El Líbano y Somalia.

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