Sábado 16/12/2017. Actualizado 13:13h

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Política

El fiscal ha pedido la detención del ex president

Nacionalistas flamencos se oponen a la extradición de Puigdemont: España se negó a entregar a un nazi durante décadas

Acusan al Gobierno de “hipocresía” tras el caso de León Degrelle, que vivió desde los años 40 entre Andalucía y Extremadura

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La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela envió a prisión al vicepresidente y a otros ocho consejeros del Govern de Cataluña cesado por la aplicación del 155. Ahora faltan por declarar los miembros del ejecutivo, con Carles Puigdemont a la cabeza, que no acudieron por haberse trasladado a Bélgica, donde algunos sectores proponen aprovechar la coyuntura para saldar con España una vieja cuenta.

Carles Puigdemont en su comparecencia en Bruselas. Carles Puigdemont en su comparecencia en Bruselas.

Carmen Lamela decretó prisión provisional para Junqueras y los otros siete consejeros de la Generalitat que sí acudieron a la citación judicial. Sin embargo, el presidente Puigdemon y otros cuatro consejeros se quedaron en Bruselas, haciendo caso omiso a la obligación de prestar declaración.

De ahí que la juez haya decidido emitir una orden de detención nacional a internacional para que las Fuerzas de Seguridad localicen y lleven a la Audiencia Nacional a Puigdemont y a esos otros miembros de su gobierno.

Ahora será decisión de las autoridades judiciales belgas el cumplir, y en mayor o menor plazo, esa petición de la juez que instruye el caso en forma de “euroorden”.

El Confidencial Digital ha podido comprobar que la previsión de que España pidiera a Bélgica la detención y extradición de Carles Puigdemont desató hace unos días un movimiento de rechazo por parte de nacionalistas flamencos, tradicionalmente “solidarios” con los independentistas catalanes, que para rechazar la entrega del presidente de la Generalitat esgrimen un nombre: León Degrelle.

León Degrelle, un colaboracionista nazi

En estos días en que la presencia de Puigdemont ha agitado la vida política en Bélgica, han crecido las voces que piden al gobierno de Charles Michel que “se la devuelva a España”. Concretamente, piden que se niegue a extraditar a Puigdemont y así “vengar” la afrenta que cometieron las autoridades españolas durante décadas con un fugitivo belga.

Se trató a León Degrelle, fundador del Partido Rexista movimiento de corte fascista, que tras la invasión de Bélgica por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, colaboró con la ocupación nazi sobre Bélgica. Con el hundimiento del régimen de Hitler huyó a Noruega y de allí en avión hasta España, donde la dictadura de Francisco Franco le dio cobijo.

Cuando han pasado 62 años de ese episodio, en Bélgica se ha vuelto a recordar ese episodio y un sector radical del nacionalismo flamenco está aprovechándolo para acusar a España de “hipocresía”. ¿El motivo? Que plantea que se extradite de forma urgente a Carles Puigdemont (y al resto de sus consejeros que se han trasladado a Bruselas), cuando España se negó a extraditar a Degrelle durante décadas.

“Hipocresía de Madrid sobre Puigdemont. Protegieron al fascista León Degrelle durante medio siglo”, “¿Por qué los españoles nunca extraditaron a León Degrelle?¿Por simpatías fascistas?”, “hipocresía española, el país que dio asilo al nazi León Degrelle durante 39 años hasta su muerte”... estos son algunos de los argumentos que utilizan estos días los belgas (sobre todo nacionalistas flamencos, pero también valones) que presionan a su gobierno para que boicotee la petición de la justicia española.

Oculto en Andalucía y Extremadura

Degrelle fue juzgado en rebeldía en Bélgica y condenado a muerte por su responsabilidad en la ocupación y represión nazi. Bélgica reclamó a Franco que se lo entregara, pero el dictador le permitió huir y Degrelle tomó una nueva identidad para tratar de pasar a la clandestinidad.

Se ocultó en Sevilla, Extremadura y Málaga, con la ayuda de distintos jerarcas de Falange y del régimen de Franco. El gobierno español rechazó durante varias décadas las reclamaciones de Bélgica, ya que le había concedido la nacionalidad y vivía con otra identidad.

Aún con la llegada de la democracia la justicia española se negó a permitir la extradición de Degrelle, que dejó de ser reclamado por Bélgica. El fundador del Partido Rexista se convirtió en una figura admirada por los neonazis españoles, y terminó muriendo en 1994 en Málaga.

El caso envenenó las relaciones entre las autoridades de España y Bélgica: este último país puso después muchos obstáculos para extraditar terroristas de ETA buscados por la justicia y la Policía españolas. Ahora, un sector del nacionalismo de Flandes -y en menor medida en Valonia- anima a su gobierno a devolverle a España el rechazo a la extradición de un “fugitivo”, ahora Carles Puigdemont.

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