Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

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Política

Esto explica el abandono de la ‘vía Errejón’

Pablo Iglesias se vuelve conservador: su objetivo es no perder el 20% que le da el CIS

Hablar de socialdemocracia le resta votos. La consigna es blindar los mensajes para su electorado de extrema izquierda

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Pablo Iglesias llegó a la política en 2014 dispuesto a “asaltar los cielos” pero, en apenas tres años, ha cambiado de objetivo, al menos por el momento. El líder de Podemos tuvo claro, una vez que Rajoy fue investido presidente, que su partido debía consolidarse y, para ello, era mejor retener a los votantes que ya tenía y no abrirse a otros sectores. Una estrategia que mantiene desde entonces.

Pablo Iglesias, en su discurso en la moción de censura. Pablo Iglesias, en su discurso en la moción de censura.

Así lo explican a El Confidencial Digital sociólogos y expertos demoscópicos que han estado en contacto con Iglesias en los últimos meses. El líder de Podemos, aseguran, se dio cuenta el año pasado que debía ser “conservador” en su estrategia, ya que el plan de seducir a un electorado más amplio le quitaba votos que, en principio, tenía asegurados.

Fracaso de la “socialdemocracia” y la vía Errejón’

En ese sentido, las fuentes consultadas explican que el ex profesor de la Complutense se dio cuenta de que su defensa de la “socialdemocracia de 1982”, con la que intentó atraer votantes del PSOE en las elecciones del 20-D no solo no había logrado su objetivo, sino que además le restó apoyos de la extrema izquierda.

Por ese motivo, Iglesias jamás se planteó de verdad llegar a un acuerdo con Pedro Sánchez cuando éste fue propuesto candidato a la presidencia del Gobierno. Una postura por la que chocó duramente con Íñigo Errejón.

El entonces número dos de Podemos apostaba por un “pacto transversal” con los socialistas y otros partidos para desalojar al PP del Gobierno. No obstante, el fracaso de esa propuesta y la convocatoria de nuevas elecciones posicionó a la formación morada por encima del PSOE en las encuestas, situándole el barómetro del CIS de mayo de 2016 en el 25.6% de los votos.

Ese ascenso coincidió, además, con el anuncio de pacto electoral entre Podemos e Izquierda Unida, confirmándole a Iglesias que el partido debía consolidar a los votantes que ya tenía y buscar, desde un escoramiento a la izquierda, nuevos apoyos.

La estrategia, no obstante, no le salió del todo bien al líder de Podemos, que no logró el esperado sorpasso. Pese a ello, la investidura de Rajoy y la caída de Sánchez volvió a situar a la formación por encima del PSOE en las encuestas, como la del Centro de Investigaciones Sociológicas del mes de noviembre.

La ‘apertura’ al PSOE no cambia el mensaje

Ese último barómetro fue el último antes del decisivo cónclave de Vistalegre II, en el que Iglesias y Errejón batallaron por el liderazgo del partido. Esa pugna, explican las fuentes consultadas, era también estratégica: “Pablo apostaba por consolidar el electorado que tenía e Íñigo por intentar ampliarlo con mensajes dirigidos a otros votantes”. Finalmente, se impuso el secretario general.

Desde entonces, el líder de Podemos ha trabajado para “blindar” al electorado del partido, tomando decisiones sorprendentes como la puesta en marcha del “Tramabús” o la presentación de una moción de censura. En ambos casos, quiso “reforzarse ante los suyos”, además de presentarse como un líder alternativo al PSOE.

El regreso de Pedro Sánchez tampoco le ha hecho cambiar de estrategia. Su‘acercamiento’ al PSOE no ha supuesto el cambio de mensaje que reclamaba Errejón, por lo que las propuestas que realiza a los socialistas son “inaceptables” para Ferraz, por lo que el partido finalmente las rechazará y quedará “retratado”.

En el PSOE, de hecho, no se fían de ese supuesto cambio de tono de Iglesias, y consideran que ofertas como el pacto de un techo de gasto alternativo o presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el CETA son una trampa para seguir marcando distancias con ellos y dejarles en mal lugar.

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