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Política

Este calendario permitirá pactar los Presupuestos en enero

Las cinco razones de Rajoy para convocar elecciones exprés en Cataluña

El presidente sorprendió fijando el 21 de diciembre para los comicios. Fue una decisión calculada para bloquear el Parlament y pillar fuera de juego al PDeCAT y los independentistas

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Mariano Rajoy sorprendió a propios y extraños el pasado viernes, cuando anunció la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña el próximo 21 de diciembre. En Moncloa y Génova muchos apostaban por aplazar al menos seis meses la convocatoria electoral. Pero el presidente ha visto varias ventajas en adelantar la cita con las urnas.

Mariano Rajoy responde a la declaración de independencia de Cataluña. Mariano Rajoy responde a la declaración de independencia de Cataluña.

El propio jefe del Ejecutivo había anunciado, en los días previos al último Consejo de Ministros, que el Gobierno apostaba por un plazo de un semestre para convocar elecciones. Tiempo suficiente, según calculaban cargos de Moncloa y dirigentes nacionales del PP, para “desinflar el suflé independentista”,  poder “trabajar con calma” en Cataluña y “restituir el orden”.

Rajoy, no obstante, cambió de opinión en el último momento. Un viraje que pocos esperaban dentro del Gobierno y que fue aplaudido por PSOE y Ciudadanos, que le pedían elecciones cuanto antes. En la decisión del presidente ha tenido que ver el pacto alcanzado con esas dos formaciones, pero también una serie de cálculos que han sido claves en la convocatoria exprés de elecciones.

1. El Parlament, sin posibilidad de respuesta

Según explican a El Confidencial Digital altos cargos del Gobierno, una de las principales preocupaciones de Rajoy antes de aplicar el 155 era qué hacer con el Parlament. El presidente era consciente de que, con un escenario de elecciones a seis meses vista, la cámara autonómica se iba a convertir en la herramienta de resistencia del Govern.

Con mayoría independentista en el hemiciclo, Junts pel Sí y la CUP, a través de Carme Forcadell, amenazaban con convocar plenos en los que se hicieran mociones contra la intervención del Estado en Cataluña. Y, si se bloqueaba la celebración de esos plenos, los secesionistas amenazaban con llevar el asunto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Ante este panorama, Rajoy ha optado por una decisión estratégica: convocar elecciones autonómicas en dos meses... con la consiguiente disolución del Parlament. Una maniobra que ha acabado de un plumazo con los planes de Junts pel Sí y que ha dejado a Carme Forcadell sin poder de reacción.

2. PDeCAT, ERC y la CUP, en fuera de juego

La convocatoria de elecciones el 21 de diciembre ha pillado, además, totalmente desprevenidos al PDeCAT, Esquerra y la CUP. que ya daban por hecha una cita con las urnas a más de seis meses vista. Un cambio de planes que ha dejado a estas formaciones “en fuera de juego”.

Desde Moncloa prevén una “guerra sin cuartel”, durante las próximas semanas, entre los partidos secesionistas: “Cada uno sufrirá un intenso debate interno, que podría derivar en crisis, y entre los tres, protagonizarán un intercambio de golpes constante”.

En este sentido, las fuentes consultadas dan por hecho que en el PDeCAT va a haber una “fuerte discusión” sobre la propuesta del partido de cara al 21-D: “Los que apuestan por mantener el proyecto independentista se enfrentarán contra aquellos que, con Santi Vila a la cabeza, quieren volver al nacionalismo tradicional”.

Esa división afectará en menor medida a Esquerra, aunque “Junqueras ya se está poniendo la venda antes de la herida afirmando que tendrán que tomar decisiones difíciles”. Mientras tanto, en la CUP “tendrán que cambiar su propio reglamento para que Anna Gabriel y el resto puedan volver a presentarse.

Además, añaden en Moncloa, ya en los primeros días después del anuncio de Rajoy se están viendo movimientos que pueden “enfadar” al electorado de estas formaciones: “PDeCAT y ERC aseguran que Cataluña ya es una república pero mantienen el escaño en el Congreso, y los de la CUP, que creían que iban a aumentar la intención de voto, están bajando”.

Por último, desde el Gobierno añaden que estos partidos “no tienen fácil preparar una campaña electoral” porque “ya han hecho todo lo que prometieron y no ha servido para nada”. Carecen de un relato novedoso para el 21-D. Una circunstancia que “puede desmovilizar a sus votantes”.

3. Los constitucionalistas, al alza

En contraste con el electorado independentista, los votantes constitucionalistas, de Ciudadanos, PSC y PP “están más movilizados que nunca”. Así lo confirman todas las encuestas publicadas en la última semana. Los tres partidos están claramente al alza. “También por eso hay que aprovechar el momento”.

Desde el Gobierno, aseguran que “no hay tiempo que perder”. Se prevé “la mayor participación de la historia” de los llamados votantes constitucionalistas, que “esta vez no van a quedarse en sus casas”.

Así las cosas, cualquier retraso en la convocatoria electoral jugaba en contra del Ejecutivo, ya que se corría el riesgo de que “se enfriara” la gran movilización existente tras aplicación del artículo 155. Las últimas manifestaciones de los defensores de la unidad de España son algo inaudito, jamás visto en aquella región.

4. No habrá condenas antes de los comicios

Ante el avance de los constitucionalistas, la única estrategia que queda a los independentistas es “volver a jugar el papel de víctimas para agitar a los suyos”. Una hoja de ruta que ya está aplicando Carles Puigdemont con su viaje a Bélgica para pedir asilo político.

En Moncloa, aseguran las fuentes consultadas, son conscientes de las intenciones del PDeCAT y de ERC, que “quieren aprovechar los procesos judiciales que se abrirán contra los miembros del Govern para recuperar votos”.

Sin embargo, la celebración de elecciones en Cataluña el 21 de diciembre da al traste con esos planes. Para entonces, como máximo, Puigdemont, Junqueras y los ex consejeros de la Generalitat habrán sido citados a declarar, pero no habrá, en ningún caso, una sentencia contra ellos. Una circunstancia que Rajoy también ha tenido muy en cuenta.

5. Puerta abierta a pactar los Presupuestos

Por último, la celebración de las elecciones catalanas en diciembre permitirá a Rajoy tener el camino despejado para intentar una aprobación de los Presupuestos de 2018 en enero del año próximo. Un escenario que ya se contemplaba en Moncloa la semana pasada y que, con la convocatoria exprés de los comicios, se ve más factible que nunca.

En este sentido, en el Gobierno apuestan ahora por presentar un proyecto de ley con nuevas cuentas para el año próximo y negociarlas con Ciudadanos y PNV, los dos partidos que apoyaron al Gobierno para los Presupuestos del presente curso.

Con los nacionalistas vascos la negociación parecía imposible tras la puesta en marcha del 155, pero  ahora se ve con otros ojos, tanto en Moncloa como en Ajuria Enea. En el Ejecutivo no pasan por alto que Urkullu se siente traicionado por Puigdemont, que se comprometió a convocar elecciones para evitar el 155, y ahora se ve “legitimado” para negociar de nuevo con el Gobierno los Presupuestos.

Un cambio de parecer, el del lehendakari y el del propio Grupo Parlamentario del PNV en el Congreso, que se irá oficializando en las próximas semanas, y que permitirá al Gobierno volver a poner sobre la mesa la aprobación de nuevas cuentas para el 2018. Un pacto que, de producirse, blindaría la legislatura de Rajoy hasta la convocatoria de las nuevas elecciones generales.

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