Jueves 19/10/2017. Actualizado 08:07h

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Seguridad

Indignación en los servicios secretos norteamericanos

Escándalo policial. Estados Unidos acusa a Reino Unido de negligencia en el atentado de Manchester

Errores cometidos: dejaron de vigilar al terrorista; no se investigó ni se fichó a su entorno familiar; no se elevó a 5 el nivel de alerta tras el ataque de Londres

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El pasado martes, casi 24 horas después del atentado en Manchester, Estados Unidos desveló la identidad del autor de la matanza: Salman Abedi. Este miércoles fue Francia quien reveló que el terrorista había viajado recientemente a Siria. Dos filtraciones que no han sentado bien en Reino Unido pero que esconden una gran indignación por parte de los servicios de información norteamericanos y galos.


Salman Abedi, autor del atentado de Manchester. Salman Abedi, autor del atentado de Manchester. THE GUARDIAN

Así lo explican a El Confidencial Digital agentes de la Policía Nacional especializados en la lucha contra el terrorismo yihadista, que están en contacto con los servicios de inteligencia de estos países. Ambos, explican, “están que fuman en pipa”. Pero la indignación de Washington con Londres es total, ya que “no han hecho caso a las recomendaciones que se nos hizo a las policías europeas tiempo atrás”.

Una actitud, la de las autoridades británicas, que se ha traducido en graves negligencias producidas durante las últimas semanas y que, a juicio de Estados Unidos, han sido decisivas para que Salman Abedi haya podido llevar a cabo la matanza que protagonizó en Manchester el pasado lunes.

Dejaron de vigilar a un radical fichado

El principal error de la policía inglesa, explican las fuentes consultadas, fue dejar de vigilar a Salman Abedi, un joven de 22 años que, según informes de los propios servicios de inteligencia, se había radicalizado y había protagonizado un acercamiento a las doctrinas del Estado Islámico.

Los agentes españoles contactados por ECD explican que la Policía Nacional y el resto de cuerpos de seguridad europeos, mantienen un “seguimiento continuo” de los islamistas radicalizados que han sido fichados. Un seguimiento que, sin embargo, dejaron de realizar los policías británicos. Es una decisión “inexplicable” para los servicios de inteligencia extranjeros.

Esa falta de vigilancia, de hecho, permitió que Abedi pudiera viajar a Libia, desplazarse a Siria para entrenarse, y volver a Reino Unido sin que fuera detenido en ningún punto de su itinerario. Un hecho “sin precedentes” en ningún país europeo tras los atentados de París de noviembre de 2015.

No elevaron el nivel de alerta

Esa pasividad es “aún más grave” si se tiene en cuenta que hace apenas un mes, el 22 de marzo, tuvo lugar un atentado en Londres, con el atropello mortal a cinco personas en el Puente de Westminster.

Dicho ataque, en opinión de los servicios de inteligencia estadounidenses, debió ser motivo suficiente para elevar a 5 el nivel de alerta antiterrorista, que se ha aplicado ahora tras la matanza de 22 personas en Manchester.

De haberlo hecho entonces, “cualquier fichado por la Policía hubiera sido objeto de un especial seguimiento y, quizá, se hubiera evitado lo ocurrido el lunes”.

Por otro lado, teniendo en cuenta lo sucedido hace un mes, los controles de acceso al estadio tenían que haber sido mucho más severos, con cacheos a todos los asistentes. Una fórmula que se aplica en todos los países europeos cada vez que se produce un evento con gran asistencia de público.

No ficharon al entorno familiar de Abedi

Otro grave error cometido por la policía británica, y que ha sido el principal motivo de disputa entre Estados Unidos y Reino Unido, fue la falta de vigilancia al entorno familiar de Salman Abedi, fichado desde hace tiempo como joven radicalizado.

Las fuentes consultadas explican que en países como Francia, Alemania, Bélgica y España, “cuando fichamos a un radical, investigamos a toda su familia, porque muchas células terroristas se crean en el entorno más cercano al sospechoso”.

Un ejemplo. La Policía Nacional detuvo hace meses a un islamista en casa de sus suegros –de nacionalidad española- porque también ellos habían sido fichados por los servicios de información. Este es el protocolo. Se investiga a un sospechoso y, junto a él, a las personas que le rodean: padres, hermanos, esposa o esposo, hijos, primos, tíos, sobrinos, suegros, cuñados, yernos…

Esa falta de vigilancia a la familia de Abedi fue la que provocó que Reino Unido retrasara la difusión a la opinión pública de la identidad del terrorista: “Temían poner sobre aviso a su padre y a su hermano, que finalmente se ha demostrado que estaban vinculados con la preparación del atentado”.

Estados Unidos, conocedor de esa “deficiencia”, aguardó hasta que las autoridades británicas tuvieran controlados a ambos para filtrar el nombre y apellido del terrorista.

Después, también informó de que el padre de Salman, Ramadán Abedi, salió huyendo del régimen de Gadafi y llegó a Londres, y que su salida de Libia está relacionada a su pertenencia a la ‘Hamas’ (Harakat al-Muqáwama al-Islamiya), grupo terrorista ligado a los Hermanos Musulmanes.


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