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Seguridad

La buena vida del dueño del bar Faisán. Salió de prisión alegando una enfermedad terminal y ahora “vive como un marajá”, según datos de la Policía

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Joseba Elosúa ha regresado esta semana a la Audiencia Nacional para volver a negar que recibiera del inspector José María Ballesteros el móvil desde el que se informó del ‘chivatazo’ a ETA. Tres años después de su salida de prisión, el dueño del bar Faisán “está en plena forma”.

El pasado martes, el irunés declaró ante el juez Pablo Ruz lo mismo que afirmó en su día ante Baltasar Garzón: “Se lo juro, yo soy católico. Ese no es el hombre que me entregó el teléfono". Con estas declaraciones, Elosúa volvía a descartar la presencia de Ballesteros en el bar Faisán, pese a ser éste uno de los tres imputados.

También acudió a la Audiencia Nacional el hijo del hostelero, que recordó la enfermedad y la avanzada edad (76 años) de su padre para justificar una “posible pérdida de memoria”. Según los presentes en el juicio “Elosúa ‘júnior’ insistió en que el patriarca estaba mayor para evitar la insistencia en las preguntas”.

Pues bien, según ha podido saber El Confidencial Digital, la imagen de fragilidad ofrecida por el dueño del bar Faisán “contrasta totalmente” con los datos que maneja la Policía Nacional sobre los movimientos diarios de Elosúa y su propia salud.

Las fuentes consultadas por este diario recuerdan que, en marzo de 2007, el hostelero fue puesto en libertad por el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que aceptó la petición de excarcelación del irunés por motivos de salud, al alegar éste “riesgo vital a corto plazo” por padecer “una dolencia cardíaca y un tumor prostático”.

Pese a quedar libre, Elosúa tiene prohibida la salida de España y la policía sigue de cerca sus pasos. En esa labor de vigilancia, los agentes han constatado el “buen estado físico” del hostelero, que “lleva un ritmo fuera de lo común para su edad”.

Voces autorizadas de la Policía Nacional, a las que ha tenido acceso ECD, concluyen que el propietario del bar Faisán “es conocido en toda la localidad por su alto tren de vida, no le falta de nada y es muy fácil reconocerle con un buen puro habano”.

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