Jueves 19/10/2017. Actualizado 14:09h

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Seguridad

Estuvo cuatro años en la prisión valenciana

Prisiones se defiende: el imán de Ripoll no se radicalizó en la cárcel de Castellón

Técnicos del centro penitenciario explican que Abdelbaki es Satty no tuvo relación con Rachid Aglif, condenado por el 11-M, y jamás dirigió ningún rezo

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Abdelbaki es Satty, el imán de Ripoll considerado el líder de la célula yihadista autora de los atentados de Barcelona y Cambrils, estuvo cuatro años en la prisión de Castellón cumpliendo una condena por tráfico de drogas. Durante su ingreso, y pese a lo que se ha contado estos últimos días, ni se radicalizó ni labró una amistad con Rachid Aglif, encarcelado por el 11-M.

Abdelbaki es Satty, imán de Ripoll que lideraba la célula yihadista de Cataluña. Abdelbaki es Satty, imán de Ripoll que lideraba la célula yihadista de Cataluña.

La semana pasada, diversos medios de comunicación publicaron que Es Satty se había radicalizadodurante su estancia en la cárcel de Castellón, a la que ingresó en el año 2010 y de la que no salió hasta 2014.

En ese tiempo, y siempre según las informaciones aparecidas durante los últimos días, el imán de Ripoll se hizo amigo de uno de los autores del 11-M, Rachid Aglif, e incluso empezó a perfeccionar sus técnicas de reclutamiento a través de los rezos que lideró durante los años que estuvo en prisión.

Pues bien. Según ha sabido El Confidencial Digital, estas noticias sobre Es Satty han provocado gran indignación dentro de Instituciones Penitenciarias, y más concretamente en la cárcel de Castellón, donde no dan crédito a lo leído: “Nada de lo que se ha contado es verdad y existen informes que confirman lo contrario”.

Un preso “normal”

Los funcionarios y técnicos de prisiones consultados por este diario explican que el imán de Ripoll estuvo ingresado en el módulo 3 de la cárcel y en ningún momento tuvo “siquiera opción” de hacerse amigo de Aglif.

Su comportamiento en prisión fue “normal” y jamás dio signos de radicalización: “Ni dirigía los rezos ni tampoco se dedicaba a reclutar futuros yihadistas”. Su día a día, añaden, lo dedicaba a los talleres en los que estaba apuntado.

El imán de Ripoll, por tanto, “nunca destacó” entre el resto de presos, y en los informes de Castellón no consta ningún altercado serio en el que él estuviera presente. Un hecho que fue clave para que no prosperara la orden de expulsión de la Subdelegación del Gobierno en 2014, cuando éste finalmente salió de prisión.


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