Domingo 25/02/2018. Actualizado 01:00h

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Seguridad

Directivos de la sociedad estatal se han repartido decenas de millones de euros

La sombra del ‘felipista’ espía Paesa aparece en los negocios sucios de la empresa de armas Defex

Beatriz García Paesa, sobrina del ex agente de Interior, que aprendió de su tío los sistemas para ocultar fondos, se encargó de esconder el dinero

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Una empresa del Estado, Defex, con exitosas exportaciones de armas a Angola, Arabia Saudí o Camerún, con compradores y vendedores compinchados para repartirse comisiones ilegales…y con blanqueadores capaces de mover el dinero por paraísos fiscales hasta borrar las huellas de su origen espurio. Son los componentes de una trama que tiene como trasfondo al famoso espía Francisco Paesa.

Francisco Paesa. Francisco Paesa.

Beatriz García Paesa, sobrina de Francisco Paesa, el agente de Interior protegido en la etapa de Felipe González, se encargaba de mover el dinero y de esconderlo. Ni él ni nadie de su familia entró jamás en prisión, pero a su heredera en los negocios años después sí la han pillado.

Una organización criminal”. Así define un reciente informe de la Guardia Civil la trama urdida alrededor de la empresa estatal Defex para exportación de armas, desarticulada hace un año. La Audiencia Nacional procedió a la detención de diez personas que participaron en lo que aparentemente era la venta de material policial a Angola por casi 153 millones de euros, cuando el precio real no debería haber sobrepasado los 50.

Los detenidos, empezando por el presidente de la empresa, José Ignacio Encinas, son sospechosos de haberse repartido decenas de millones de euros de esa operación y se investigan otras a países como Arabia Saudí o Camerún.

Debían estar muy tranquilos pensando que no les iban a pillar, puesto que contaban con la ayuda de una de las mayores expertas en el complicado arte de escamotear el dinero sucio y que nadie descubra en qué cuentas ha terminado: Beatriz García Paesa. Un arte que aprendió trabajando junto a su tío, el gran agente de Interior durante los gobiernos del presidente Felipe González.

De Sokoa a Luis Roldán

Paesa siempre fue un maestro en el manejo de las alcantarillas en todo el mundo. Sus servicios al Gobierno incluyeron acciones exitosas que contribuyeron a asestar duros golpes al terrorismo de ETA, como la venta de dos lanzamisiles a la banda, que llevaban incorporados un transmisor diminuto cedido por la CIA, y que permitió descubrir un tremendo arsenal de armas en Sokoa. Los etarras no desconfiaron de Paesa, que les engañó y permitió el triunfo de la operación.

Otras de sus operaciones se pueden encuadrar también en ‘servicios al Estado’, aunque su comportamiento está bastante alejado de la ética y la legalidad. Paesa ayudó a escapar al que era director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, al mismo tiempo que metía en su maquinaria de lavado de dinero negro sus más de 10 millones de euros sustraídos en diversas operaciones.

Ante el escándalo producido por la huida, el ministro del Interior, Juan Alberto Belloch, recurrió a Paesa para que se lo entregara a las autoridades españolas. Paesa cobró del Estado y Roldán acabó en la cárcel.

Detenida en Luxemburgo

Beatriz García Paesa, una buena abogada, trabajaba en aquella época para su tío, del que aprendió sus métodos para hacer desaparecer el dinero sucio mediante transacciones por todo el mundo. Un sistema tan eficaz que Luis Roldán lleva denunciando años que Paesa se encargó de esconder su dinero y no ha vuelto a saber de él.

Implicada junto a su tío y su hermano en todo tipo de operaciones sospechosamente ilegales, hasta hace un año ninguno de ellos había pisado una cárcel, supuestamente gracias a la bula concedida por el entonces Gobierno socialista que le ofreció protección dentro de los acuerdos logrados para acabar con la huida de Roldán.

Hace un año todo se acabó. Beatriz fue detenida en Luxemburgo por su implicación en el blanqueamiento y desaparición de muchos millones de euros procedentes de operaciones realizadas por la empresa Defex, perteneciente en un 51 por 100  al Estado, que habría vendido armas a varios países a cambio de altas comisiones que se repartían funcionarios locales y directivos de la empresa.

La sobrina del agente de Interior habría movido el dinero de las comisiones por los mismos circuitos que utilizaba su tío, en bancos de paraísos fiscales como Suiza, Singapur, Islas Caimán o Luxemburgo. Ingresada en la cárcel, salió con fianza. Dentro de poco puede ser la primera Paesa que cumpla condena en prisión.

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