Judicial

La segunda ola llega a las cárceles: medio centenar de contagiados y más de 600 personas en cuarentena

Instituciones Penitenciarias ha prohibido las visitas a prisiones de siete comunidades autónomas por el avance del coronavirus

El coronavirus continúa avanzando… también en las cárceles. Preocupan especialmente, los contagios de asintomáticos. Hay 52 presos que han dado positivo y 50 trabajadores contagiados, además de 440 reclusos en revisión médica y 213 en cuarentena. Son datos de Instituciones Penitenciarias.

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Cuando un preso da positivo, todo el módulo en el que reside se pone en cuarentena. Esta es la explicación que ofrecen fuentes del Ministerio de Interior sobre la diferencia entre la cifra de positivos y de personas en cuarentena. El interno puede hacer vida dentro de su propio módulo, a modo ‘burbuja’, pero no salir al patio o ir al comedor como el resto de la prisión. 

Los centros donde primero ha llegado el virus en esta segunda ola han sido los de Ocaña, Zuera y El Dueso. En concreto en la prisión de Ocaña esta semana, por ejemplo, se ha tenido que suspender un curso que se estaba celebrando para poner en cuarentena a todos los alumnos: el profesor de defensa personal dio positivo en Covid-19.

En el centro penitenciario de Meco, por otro lado, hay ya 17 internos positivos, en Aranjuez, 11 y en Soto del Real, 7. Todos detectados en las últimas semanas. La mayoría de ellos, según explican fuentes internas, proceden de fuera: estaban en libertad -han cometido algún delito y un juez los envía a prisión- o vuelven de un permiso.

Cuando entran al recinto, pasan 14 días en el módulo de aislamiento y depende de cada comunidad autónoma que se les practique una prueba PCR o no. En general, se están practicando muchas más pruebas que en la primera etapa de la pandemia, según aseguran los trabajadores de las cárceles.

Preocupación por asintomáticos 

Entre los positivos hay un número importante de trabajadores contagiados y eso preocupa especialmente a los funcionarios. Se quejan de que están en contacto permanente con los presos y no se les practica la prueba, ni cuando están destinados en el módulo de cuarentena. 

“Es descorazonador ver cómo, de manera recurrente, les hacen PCR a los internos, que nos parece bien, pero a nosotros nos lo niegan. La obligación de velar por la salud es tanto para los internos como para los trabajadores”, lamenta un funcionario de una prisión madrileña. 

Comunicaciones limitadas 


¿Primera consecuencia de esa segunda ola? El pasado 25 de agosto la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias prohibió las comunicaciones entre internos y familiares en siete prisiones de comunidades autónomas. 

Los centros de Pamplona, Logroño, Zaragoza, Ocaña y Almería, entre otras, tienen las visitas totalmente suspendidas. Los internos sólo pueden contactar con sus familias a través de videollamadas o en el locutorio. Instituciones Penitenciarias insiste en que irá adaptando estas medias a la evolución de la pandemia. Cabe recordar que en la anterior ola, las visitas se suspendieron por completo durante más de dos meses.

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