El obispo de Vitoria urge a "reforzar la identidad católica" de los colegios de la Iglesia
Recuerda, en La Virgen Blanca, a las mujeres que sufren violencia, víctimas de trata, "ancianas olvidadas" y jóvenes vulnerables
VITORIA, 5 (EUROPA PRESS)
El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha lamentado "las agresiones sexuales, peleas y episodios de ingesta de alcohol" que se están viendo en las fiestas de los distintos municipios, que ve preciso "erradicar", y ha urgido a "reforzar la identidad católica" de los colegios de la Iglesia y potenciar los valores cristianos que "forjen en el alumno una sólida base ética de cara al futuro".
En el día grande de las fiestas de la Virgen Blanca de la capital alavesa, las celebraciones religiosas han comenzado con la celebración al amanecer la procesión del Rosario de la Aurora, en la que se han reunido cientos de vitorianos, y la posterior Misa de la Aurora presidida por Juan Carlos Aguillo, que se ha despedido como párroco de San Miguel, según ha informado el Obispado de Vitoria.
El obispo de Vitoria, recién llegado de Lisboa tras la Jornada Mundial de la Juventud, ha pedido a los jóvenes, al igual que hizo el Papa, "alas para volar, soñar y crear; y raíces para absorber de los mayores la sabiduría que ellos pueden ofrecerles", tras lo que ha impartido su bendición a todos los asistentes en la Plaza de la Virgen Blanca.
A las diez y media de la mañana, la iglesia de San Miguel ha acogido la Misa Pontifical por el Día de la Virgen Blanca, con la presencia de las principales autoridades de las instituciones y "cientos de fieles". La celebración ha incluido una ofrenda floral a la patrona de la ciudad y un aurresku ante su imagen.
Elizalde ha centrado su homilía en "el ejemplo de Santa María para nuestras vidas", la situación de la mujer en la sociedad y "la identidad cristiana" en los colegios religiosos de Vitoria-Gasteiz.
Así, ha recordado a las mujeres que "sufren violencia, explotadas sexualmente víctimas de la trata", así como por las mujeres "ancianas olvidadas" y también por las jóvenes que "no ven sentido a su vida", y ha pedido por ellas para que "tengan en la fe una razón para la esperanza y en nosotros unos amigos con los que caminar".
El obispo de Vitoria ha lamentado que "llevamos muchas fiestas patronales, no solo aquí, sino en muchas otras ciudades y pueblos, con agresiones sexuales, con peleas y con episodios de ingesta de alcohol con ingresos hospitalarios", algo que se debe "erradicar" por el bien de los jóvenes y de las generaciones futuras.
Tras insistir en que "necesitamos" a los jóvenes, ha subrayado que "no podemos defraudarlos" y ha señalado que muchos de ellos "no saben apenas nada de Jesús", incluso formándose en colegios de la Iglesia. Según ha advertido, "es necesario y urgente reforzar la identidad católica de los colegios de la Iglesia".
Para Elizalde, "reforzar esta identidad es potenciar los valores y principios cristianos que forjen en el alumno una sólida base ética de cara al futuro; es crear un sentido de comunidad y pertenencia entre estudiantes, padres y educadores donde todos compartan una cosmovisión cristiana abierta a todos los credos y a todas las culturas".
Supone, ha añadido, garantizar "un ambiente más inclusivo y respetuoso que favorezca el diálogo desde la propia identidad", enseñar a los jóvenes a "respetar las diferentes creencias y tradiciones de sus compañeros en una sociedad como la nuestra que acoge personas llegadas de otros países y continentes, sin diluir sus convicciones cristianas", asegurar la continuidad de las tradiciones, e incidir en "un enfoque holístico donde se subraye el desarrollo integral de los alumnos no sólo en lo académico, sino también en lo afectivo, social y espiritual".
El obispo ha destacado, igualmente, que reforzar esta identidad de los centros de enseñanza de la Iglesia es "fomentar el servicio a los demás inculcando en los estudiantes la importancia de la solidaridad y la compasión hacia los últimos y más vulnerables, implicando una fuerte carga social que enseñe al alumno a ser ciudadano responsable y comprometido con el bienestar de su comunidad y del mundo, con el cuidado del planeta, la acogida al migrante, el respeto a toda vida humana y a su concepción trascendente".
ESCUCHAR A LOS JÓVENES
En este sentido, ha precisado que no se trata de "imponer las creencias a todos los estudiantes, sino ofrecer un espacio donde puedan explorar, comprender, contrastar estas creencias y donde tengan la opción de desarrollarse de acuerdo a los valores del Evangelio, a los principios de la Iglesia y a las enseñanzas de Cristo que hemos heredado generación tras generación desde hace más de 2000 años".
"No hay excusa para hacer dejación de una educación propiamente católica", ha remarcado el obispo de Vitoria, que ha apelado a "escuchar lo que piensan los jóvenes de la vida y de la fe, sin juzgarles, pero abriendo un diálogo constructivo".